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Mientras iban de camino al cine más cercano, Taehyung iba contándole el trailer de una película que estaba en cartelera desde un par de semanas atrás; iba ensimismado y concentrado en convencer a Jungkook, quien escuchaba una que otra frase, porque trataba de no perderse en sus labios, sus mejillas y sus espesas largas pestañas que le peinaban el rostro con delicadeza. Iba perdiendo, por supuesto. Y Jungkook no era un gran amante del terror, pero a medida que con emoción Taehyung le brindaba detalles, él comenzaba a animarse a verla.

O la película solo empezaba a parecer llamativa porque era Taehyung quien la recomendaba.

—¡Qué suerte, justo a tiempo! —señaló Taehyung al ver la lista de horarios al llegar—. Voy volando al baño, espera aquí.

Jungkook se apuró en comprar las entradas antes de que Taehyung tuviese oportunidad e hizo lo mismo con las palomitas. Cuando Taehyung le alcanzó minutos más tarde, le hizo mala cara al verle con las manos llenas.

—No me demoré ni diez minutos, hyung —reclamó—. ¿Al menos me dejas pagar las entradas?
—Voy a rechazar tu oferta.
—Si me das confianza, me aprovecharé —advirtió señalándole con el dedo índice—. Me pediré toda la confitería.
—Entonces... puedes pagarme con un beso.

A Taehyung le cubrió el rostro un tímido sonrojo y le siguió una risita. Hizo como que dudaba de la propuesta, pero al final se le acercó para obsequiarle un beso en la mejilla izquierda, cerca de la pequeña cicatriz que tenía en el pómulo.

—Que sepas que mis besos son carísimos. Un lujo.
—Te compraré toda la cadena de cine.

Esperaron un par de minutos más, en los que un par de ojos les observaba cuchichear como un par de críos traviesos en su salida al cine después de saltarse la escuela, y Jungkook recibía encantado una que otra palomita en la boca. Ya tenía los nervios bajo control, hasta que dieron las 18:00 para ingresar a la sala y se le dispararon de nuevo; todo lo contrario a Taehyung, quien se acomodaba con entusiasmo en los últimos asientos para tener un amplio panorama de la bruja que prometía darle un buen susto. Miraba con curiosidad cada trailer que pasaba como publicidad antes del filme, pero robó su atención el tic nervioso de la pierna de Jungkook, del cual parecía no estar muy consciente. Arriesgándose a verse atrevido, le tomó la mano que descansaba en su rodilla y se acercó a susurrarle:

—Mírame a mí, solo a mí, hyung.

Inició la película y aquella frase le dio vueltas por la mente a Jungkook durante un buen rato. Taehyung miraba con atención a la niña diabólica en la pantalla grande y Jeon lo miraba a él. Ese era el trato, ¿verdad? Sin embargo, no se salvó de casi pegar un vergonzoso salto cuando se oyó un gran grito y asustó a su vez a Taehyung. El menor le miró sorprendido y ambos se llevaron una mano a la boca para no reírse tan fuerte por la vergüenza.

—¿Te asustaste, hyung?
—Ni... ni un poquito...

Taehyung cerró los ojos y sus labios se extendieron en una sonrisa que trató con todas sus fuerzas no emitir una carcajada, y Jungkook, tan cordial, le ahorró la pena robándole un corto beso.

Cuando salieron de la sala, Taehyung aun sorbía lo que le quedaba de soda y Jungkook caminaba a su lado balanceando sus manos.

Taehyung se encontraba caminando sobre las nubes, y de la mano de un ángel, o tal vez era un arcángel. Sea uno o lo otro, él estaba en el cielo. Parloteaba sobre lo intensa que había estado la película y lo mucho que ya esperaba la segunda parte, aunque lo más seguro era que fuese a salir en unos años más. Y no lo dijo en voz alta para no pasarse de cursi, pero pensó en que ojalá pudiesen ir a ver juntos esa toma también.

All of my LifeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora