—¿Qué película queréis ver? ¿La típica de amor adolescente como "A través de mi ventana"? —pregunta Jayden haciendo rodar sus ojos.
—Seguro que quieren ver "After" o "Crepúsculo" —dice Darien y los dos empiezan a reír.
La verdad es que me encantan ese tipo de películas, y me molesta mucho que se burlen. ¿Qué hay de malo en que me guste el romance? Aunque a Beth no le gustan demasiado, ella prefiere las películas de terror o suspense.
—¡De miedo! —gritamos Beth y yo al mismo tiempo.
—No somos tan cursis como vosotros para ver esas películas —dice Beth con una sonrisa burlona—. Déjame poner la película a mí —Beth le quita el mando a Jayden mientras él suspira y la fulmina con la mirada, pero sin poder ocultar una pequeña sonrisa divertida.
Mi amiga empieza a buscar películas en la sección de terror. Estoy segura de que pondrá la que más miedo pueda dar. Como si no la conociese ya suficiente. Tan solo espero que no ponga ninguna película en la que hayan posesiones demoníacas. Sabe que no las soporto. Me dan mucho miedo.
—¡Esta me encanta! ¡Da mucho miedo! Aunque... si no queréis verla pongo una infantil y ya está —les dice a los gemelos elevando una ceja.
Sin poder evitarlo empiezo a reír a carcajadas ante la ocurrencia de mi mejor amiga. Beth se une a mí y los gemelos la miran furiosos. ¿Quién se ríe ahora?
Mi amiga es la mejor, sin duda.
Me encanta su forma de hacerlos enfurecer tan rápido y con tanta facilidad. No sé cómo demonios lo consigue, pero me encantaría tener esa misma habilidad.
—Esa ya la hemos visto y no vale nada. Solamente hay una escena que merece la pena ver, lo demás nada. Es demasiado aburrida —protesta Jayden quitándole el mando y cambiando la película—. Con esta váis a flipar, nena. Te lo aseguro.
—No me vuelvas a llamar así si no quieres quedarte estéril, imbécil —gruñe Beth y Jayden pone cara de horror.
No sé cómo es capaz de estar sentado junto a ella sabiendo que corre peligro.
—Poned la que vosotros queráis, a mí me da igual —habla Darien a mi lado.
Por fin deciden poner una película, y como al parecer no es suficientemente espeluznante ver una película de terror por la noche, también deciden que es una buena idea apagar todas las luces para crear más ambiente.
No pensé que la película fuese a dar tanto miedo, pero es demasiado terrorífica.
¡Y solo acaba de empezar!
Sinceramente, no pensaba que un payaso pudiese dar tanto miedo... ¡Pero es que tiene una cara horrible! Al verlo he pegado un chillido que puede que me hayan escuchado incluso los vecinos.
Creo que se me va a salir el corazón.
¡Maldito payaso!
Poco después, sin ni siquiera darme la menor cuenta, me encuentro acurrucada junto a Darien y tapándome la cara con ambas manos para no ver al terrorífico payaso que aparece en la película.
—Vaya, vaya... Parece que tenemos que cambiar la película y poner una infantil. ¿No, Megan? —pregunta Darien irónico con una sonrisa odiosa y me aparto rápidamente de él.
—Tengo sueño, ¿vale? —respondo a la defensiva y finjo un bostezo.
—Mientes muy mal, hermanita —susurra sin borrar esa estúpida sonrisa y vuelve la mirada hacia la película.
Cómo odio que me llame así...
Todos siguen viendo la película y yo me entretengo mirando mis redes sociales ya que no me gusta. Y no, claro que no es porque tenga muchísimo miedo...
Solo que acabo de descubrir que no me gustan los payasos.
Especialmente si comen niños.
—Voy a ir a hacer palomitas —informo levantándome del sofá y me dirijo a la cocina para así distraerme.
Introduzco en el microondas el paquete de palomitas y espero el tiempo que indican las instituciones para que se hagan. En realidad no tengo nada de hambre, estoy llena después de habernos comido todas las pizzas, pero necesitaba salir del salón o acabaría sufriendo una taquicardia.
Cuando volteo para ir a por un recipiente donde poner las palomitas me encuentro con alguien plantado justo detrás de mí y un chillido se escapa de mi boca justo antes de perder el equilibrio. Por suerte, Darien me sujeta de la cintura acercándome a él antes de caer al suelo.
—¿Te he asustado? —se ríe a escasos centímetros de mí—. Vaya, yo que pensaba que no le tenías miedo a nada.
—Me he asustado al ver tu cara —digo con enfado y él eleva las cejas sorprendido.
Será idiota...
¡Me ha dado un susto de muerte!
—Ya te he dicho que mientes muy mal, sé de sobra que mi cara te encanta —susurra en mi oído todavía con sus manos puestas sobre cintura y me estremezco.
Nos quedamos mirándonos fijamente unos instantes, con nuestras caras a apenas unos centímetros de distancia, y sintiendo cómo sus manos se adentran en la tela de mi camiseta, acariciando mi piel.
Entonces el timbre del microondas suena y nos separamos rápidamente. Doy un paso hacia atrás con confusión, tragando saliva pesadamente, y escucho cómo Darien carraspea algo incómodo.
¿Qué demonios acaba de pasar?
✧ ✧ ✧
La película acaba por fin y nos vamos todos a dormir. Aunque, en realidad, Beth y yo vamos a mi habitación y hablamos durante un rato sobre la broma mientras esperamos a que los gemelos estén completamente dormidos.
Beth me ha explicado su plan y no sé si saldrá bien... Tengo miedo de lo que pueda ocurrir.
Mejor dicho, de lo que nos pueda ocurrir.
—¿Crees que funcionará?
—Claro que sí —dice obvia—. ¿Meg, es que acaso dudas de mis habilidades?
—No, pero... ¿Crees que saldrá según el plan? Porque yo no estoy tan segura, quizás habría que pensarlo mejor y...
—Meg, no te preocupes, está todo bien preparado —asegura—. Ya sabes que me llaman «La reina de las bromas», así que deja de preocuparte tanto.
—Nadie te llama así —río irónicamente y ella suelta un pequeño gruñido.
Está completamente loca.
—Vamos ya, pero no hagas ruido —ordena Beth saliendo despacio de la habitación.
—Espera un momento, voy a por unos permanentes —comienzo a reír mientras me acerco a coger los rotuladores que están encima del escritorio.
Nos dirigimos en completo silencio hacia la habitación de los gemelos, entramos sin hacer ningún ruido, y lo primero que hacemos es dibujarles unos bigotes y unos entrecejos, algún que otro lunar donde no favorece a nadie y...
¡Allá vamos!
Tiramos de las cuerdas que llevan los botes de pintura y el moco verde cae encima de ellos, cubriéndolos por completo.
Comenzamos a reír a carcajadas y los gemelos nos miran hechos unas furias. Se han asustado tanto al caerles la pintura encima que al incorporarse tan rápido de la cama Jayden se ha caído al suelo. Deberíamos haber grabado este momento y haberlo subido a TikTok. Se habrían hecho virales, de eso estoy segura.
Nos van a matar por esto.
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Mi peor pesadilla
Storie d'amoreImagina que tus peores enemigos se convierten en tus hermanastros, que se mudan a tu casa, y tú no puedes hacer nada para impedirlo. Sería una auténtica pesadilla, ¿no crees? Pues eso es lo que le sucede a la protagonista de esta historia; los gemel...
