De repente suena «Shameless» de The Weeknd. Darien se acerca a mí, pone sus manos en mi cintura y me pega a él, yo paso mis manos por su cuello y me dejo llevar por la música.
"Say it louder, say it louder.
Who's gonna love you like me, like me?
Say it louder, say it louder.
Who's gonna touch you like me, like me?"
Darien baja su mirada a mis labios unos segundos y noto cómo sus manos acarician mi espalda, bajando peligrosamente por ella. Me estremezco ante su contacto y acerca sus labios a mi oído.
—Estás preciosa —susurra provocando que mi respiración se corte.
—Tú también —digo sonrojada.
¿Qué es lo que me pasa?
"Tu también". Venga, por favor, tú no eres la Megan de siempre. ¿Qué has hecho con ella?
Aparto mis ojos de él y me doy cuenta de que hay más parejas bailando alrededor nuestro y algunas personas mirando, entre ellas Beth. Me sonrojo más de lo que estaba y sonrío a Darien avergonzada, entonces él pasa su pulgar por mi mejilla y un escalofrío recorre todo mi cuerpo.
¿Qué mierda me pasa?
Esto es demasiado extraño.
La canción acaba y junto a ella la magia que había entre nosotros dos. Darien se despide de mí con esa sonrisa tan suya y se va a bailar con otras chicas de la fiesta.
—¡Joder, qué bonito! —exclama Beth y se tapa la boca emocionada.
—¿Tú no te callas nunca? —pregunto borde y ella levanta las cejas sorprendida.
Ni siquiera sé por qué le he contestado de esa horrible forma.
—¿Se puede saber qué te pasa? —pregunta mirándome con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—No me pasa nada —susurro—. Solo necesito estar sola un rato.
—Vale, bien. Yo me voy con Jayden, él al menos se lo está pasando bien con sus amigos —dice dándose la vuelta.
Mierda, todo esto es mi culpa. No sé qué me pasa, nunca me había pasado algo así antes. Vuelvo a mirar a Darien, que está bailando con otras chicas muy entretenido y sonriente. En este momento solamente quiero desaparecer y llorar.
Subo las escaleras y me encierro en el baño. Me miro en el espejo, apoyando mis manos sobre el lavabo, y unas lágrimas empiezan a caer por mis mejillas.
Me siento terriblemente mal.
No sé por qué me siento tan mal por haber bailado con Darien y que luego pasara de mí. Solo es mi estúpido y odioso hermanastro. Nada más. Así que no debería ponerme triste por eso.
Sin embargo, he sido una maldita borde con Beth y me siento fatal por ello.
Me he pasado mucho con ella. Es mi mejor amiga, siempre está ahí cuando más la necesito, y yo la he tratado mal. Me siento la peor amiga del mundo.
Necesito disculparme con ella. Así que limpio mis lágrimas y decido salir del baño dispuesta a ir en busca de mi mejor amiga para disculparme. Bajo las escaleras y la encuentro junto a Jayden y otros chicos.
—Beth, lo siento, no debería haberte hablado así —me disculpo agachando la cabeza—. ¿Podemos hablar?
Ella únicamente asiente y me sigue sin decir ni una sola palabra. Llegamos a las escaleras y nos sentamos en ellas.
—¿Qué te pasa? —pregunta y noto cierto tono de preocupación en su voz.
—No lo sé —bufo con frustración.
—¿Es por Darien?
—No... —niego en un susurro—. Solo tengo ganas de llorar. No sé qué me pasa.
Es muy extraño lo que siento. Ni siquiera sé cómo explicarlo. Estoy tan confusa ahora mismo que no tengo la menor idea de cómo explicarle a Beth lo que me pasa, porque ni yo misma lo sé en realidad.
—Megan, sé sincera —dice seria, como si lo que tuviese que decir fuese muy importante—. ¿Te gusta Darien?
—¡No, claro que no! —niego con la cabeza repetidas veces—. Pero me molesta mucho que esté bailando con todas las chicas de la fiesta después de haber bailado conmigo.
—Eso que sientes se llaman celos. ¿Celos por qué? Porque te gusta Darien —dice la muy bruja—. Bueno, deja de darle vueltas a la cabeza. ¡Esto es una fiesta!
Beth tiene razón. No me voy a quedar llorando por unos estúpidos celos. Necesito olvidar lo que ha pasado y no darle más vueltas. Así que voy a disfrutar.
¡Que empiece la fiesta!
Nos acercamos al grupo de chicos con los que Beth estaba antes y me encuentro con Jayden, que lleva una botella en la mano.
—¡La hermanita más sexy del mundo ha vuelto! —exclama tambaleándose, y tengo que sujetarlo para que no se caiga.
La botella de alcohol que sujeta está casi vacía. Además, apesta a cerveza, por lo que estoy segura de que ya ha bebido demasiado. Ha llegado a su límite.
—Idiota, dame la botella, que te has bebido más de media tú solito —le ordeno sin poder evitar reír al verlo perder el equilibrio mientras pega un trago.
Le quito la botella de las manos y comienzo a beber. Más tarde, los efectos del alcohol se empiezan a notar, todo me da vueltas y siento que voy a vomitar.
No me juzguéis... ¡Es una fiesta!
✧ ✧ ✧
—Me va a explotar la cabeza... —gruño levantándome de la cama.
—Ya somos dos —dice Beth tapándose la cara con la almohada—. ¡Puta resaca!
Beth bufa molesta y se incorpora sobre el sofá cama de mi habitación, tirando la almohada al suelo con frustración. Observo toda la situación y no puedo evitar reír ante la reacción tan exagerada que ha tenido.
—Voy a despertar a los gemelos, hay que limpiarlo todo —informo abriendo la puerta de la habitación.
—¡Espera, Meg! —me detiene antes de que salga por la puerta—. ¿Te acuerdas de todo lo que pasó anoche?
La pregunta de Beth me ha pillado por sorpresa, ya que dejé bien claro que iba a olvidar lo ocurrido. Aunque lo que más me sorprende es la forma en la que ha remarcado el "todo".
¿Acaso pasó algo que yo desconozco?
—Oh, sí... ¿Lo de Darien? Ya está más que olvidado, no pasa nada —digo quitándole importancia al asunto.
No quiero volver a pensar en lo que pasó con Darien. Prefiero olvidarlo.
—No, no hablo de eso. Fue con Jayden.
—¡¿Cómo?! Beth, ¿qué hice? —vuelvo rápidamente donde está Beth y comienza a reír—. ¿De qué te ríes?
—Os pusisteis a bailar tweerk delante de toda la fiesta —contesta tirándose sobre la cama mientras ríe a carcajadas.
Menos mal que fue eso, pensaba que había hecho algo mucho peor como... besarlo o algo así. No quiero ni pensarlo, ya tuve suficiente con el sueño en el que me besaba bajo el agua. Qué vergüenza. Todavía no entiendo cómo pude soñar eso.
—Me habías asustado, idiota —la fulmino con la mirada y vuelvo hacia la puerta.
—Eso no es todo...
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Mi peor pesadilla
RomanceImagina que tus peores enemigos se convierten en tus hermanastros, que se mudan a tu casa, y tú no puedes hacer nada para impedirlo. Sería una auténtica pesadilla, ¿no crees? Pues eso es lo que le sucede a la protagonista de esta historia; los gemel...
