Ya han pasado varios días de la discusión que tuvimos en la playa, y desde entonces he estado evitando a Darien, aunque no está siendo nada fácil. Intento aparentar que estoy bien, pero no lo estoy.
Me siento completamente rota, siento un gran vacío, como si faltara algo dentro de mí. Es la misma maldita sensación que tuve cuando me fui a Londres, cuando Darien me rompió el corazón por primera vez.
Y ha vuelto a pasar.
Mi corazón vuelve a estar roto de nuevo por culpa de la misma persona.
Pero tengo que seguir con mi vida, he sido una ilusa al pensar que esto acabaría como cualquier otra historia de amor... Cuando la realidad es que somos hermanastros y siempre debimos ser solo eso.
Pero esta vez todo es distinto, no voy a escapar de la situación, no voy a huir de nuevo, voy a afrontar los problemas como la adulta que soy. Voy a seguir disfrutando de mis vacaciones, pasando tiempo con mi familia, con mi mejor amiga, y planificando cómo será mi nuevo año, mis objetivos, las clases a distancia, poniéndome al día con mis lecturas pendientes...
Tengo mucho por hacer, lo cual me viene genial para dejar de pensar en Darien.
Estoy organizando mis libros por colores mientras suena «Flowers» y entonces la pantalla de mi móvil se ilumina al recibir un mensaje inesperado.
CONNOR: Preciosa, adivina qué... ¡Estoy en la ciudad! He venido a visitar a mis abuelos y he pensado pasar a verte. ¿Te parece bien? ¡Espero que sí o me pondré muy triste!
Oh, Dios. No me lo puedo creer.
¡Connor está aquí!
Connor ha sido mi mejor amigo y un gran apoyo para mí en Londres. Nos conocimos durante una clase y desde entonces hemos sido inseparables. Sabe todo lo que ocurrió entre Darien y yo, y me ayudó mucho a superarlo e intentar olvidarlo.
Él estaba ahí cuando necesitaba a alguien con quien desahogarme, me escuchaba y me daba muy buenos consejos. Además me animaba a salir de fiesta, hacíamos planes por la ciudad, e incluso quedábamos para estudiar en la biblioteca todos los días.
Sin él Londres no hubiese sido lo mismo.
¡Y ahora está aquí!
MEGAN: ¡Me parece genial! ¿Por qué no vienes a cenar? ¡Estoy deseando verte!
CONNOR: Iré encantado a cenar. ¿Qué tal con Darien? Estoy impaciente por conocer a tu hermanastro en persona.
MEGAN: Larga historia... Tengo muchas cosas que contarte.
CONNOR: Oh, eso no suena nada bien. Esta noche me lo cuentas todo, preciosa.
Dejo el móvil cargando para después ir directa hasta el baño y observar mi reflejo en el espejo. ¡Joder, estoy horrible! Y no es una exageración, de verdad que lo estoy.
Mi pelo está hecho un desastre, ni siquiera recogido pasa desapercibido el lamentable aspecto que tiene. Además, bajo mis ojos se pueden percibir unas evidentes ojeras causadas por el insomnio, por no hablar de que mi higiene deja mucho que desear.
Apesto, literalmente.
Me quito la ropa, suelto mi pelo y me adentro en la ducha. Varios minutos más tarde, con el albornoz puesto, me siento una persona renovada. Decido también que es un buen momento para aplicarme todas mis cremas faciales, incluido loción corporal y desodorante, y por último me aplico aceite para el cabello.
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Mi peor pesadilla
RomansaImagina que tus peores enemigos se convierten en tus hermanastros, que se mudan a tu casa, y tú no puedes hacer nada para impedirlo. Sería una auténtica pesadilla, ¿no crees? Pues eso es lo que le sucede a la protagonista de esta historia; los gemel...
