Capítulo 12: No volverá a pasar

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—¿Qué ha pasado? —pregunta Beth adentrándose en mi habitación.

—¿Por qué os habéis ido? —interroga Jayden entrando detrás de mi amiga con los brazos cruzados.

Me levanto de la cama y respiro profundo intentando controlar mis nervios para que no se den cuenta de lo que había pasado entre Darien y yo hacía un rato.

Mierda. Todavía no me creo lo que hemos hecho en el baño...

—Darien ha pegado a un chico que estaba siendo un imbécil conmigo —murmuro agachando la cabeza.

—¿¡Qué!? —exclama Jayden atónito abriendo los ojos como platos.

—Después el chico le ha pegado a él y le ha hecho un corte en el labio —explico mordiendo el interior de mi mejilla.

No puedo evitar ponerme nerviosa al recordar la forma en la que Darien me miraba al curar su labio, y cómo su boca devoraba la mía, o la increíble sensación de dejarme llevar entre sus brazos, y cómo me hacía explotar de placer...

Creo que debería dejar de pensar en esas cosas, porque siento mis mejillas arder y posiblemente estén coloradas.

—Joder, voy a hablar con él —gruñe Jayden y sale de la habitación.

Beth se cruza de brazos y me observa con los ojos entornados, como si intentara descifrar mis pensamientos.

—Estás muy rara —Beth me conoce mejor que nadie en el mundo, y eso no es nada bueno—. Meg, dime qué ha pasado.

¿Qué narices le digo? ¿Qué he besado a mi hermanastro y después me he metido con él en la ducha? ¡Mierda! ¿En qué demonios estaba pensando? No sé cómo he podido hacer algo así.

Está claro que entre Darien y yo hay una extraña atracción, aunque en realidad siempre la ha habido.

Desde pequeños, a pesar de nuestras peleas y bromas de mal gusto, siempre ha estado esa atracción, pero se ha intensificado más que nunca ahora que vivimos juntos.

No voy a negar que Darien me atrae muchísimo, porque entonces mentiría. Pero cada vez siento que todo va a más y eso me da mucho miedo.

Ahora más que nunca entiendo cuando llegaba del colegio enfadada por culpa de los gemelos y mi madre me decía: "Los que se pelean se desean". No podría estar más de acuerdo en este momento.

—Ya te lo he dicho, Darien ha pegado a ese chico —suspiro volviendo a explicárselo de nuevo—. Después el chico le ha pegado y hemos decidido volver a casa porque estaba sangrando.

—No creía que Darien se metería nunca en problemas —dice sorprendida—. Y sé que ha pasado algo más, cuando ocultas algo se te pone la nariz roja.

—¡No se me pone la nariz roja! —niego tapándome la cara con ambas manos.

—Megan, ¿qué me ocultas? —pregunta poniendo cara de cachorrito.

No puedo resistirme a eso y ella lo sabe.

—Darien me ha besado.

Beth alza las cejas y abre los ojos completamente asombrada. Se ha quedado sin palabras y eso es muy raro en ella. Sé que no se lo esperaba, pero a decir verdad yo tampoco esperaba nada de lo que ha ocurrido entre nosotros.

—¿¡Te has liado con Darien!? —pregunta después de estar unos instantes en silencio procesando mis palabras.

—Cállate, Beth —le tapo la boca con una de mis manos para que no grite—. Te van a escuchar...

—Lo siento —susurra todavía con mi mano sobre su boca y la aparto para dejarla hablar—. Y... ¿Besa bien?

—¡Beth! —exclamo golpeándola.

—Solo tenía curiosidad —dice frotándose el brazo mientras hace una mueca.

—Besa muy bien —aseguro encogiéndome de hombros avergonzada—. Pero no es lo único que hace bien...

Beth frunce el ceño sin comprender a lo que me refiero y entonces decido explicarle lo que había pasado anteriormente en el baño, sin entrar en muchos detalles, y ella solo se limita a escuchar lo sucedido con una expresión de auténtico asombro.

—¡No me jodas! —exclama cuando termino de hablar—. ¡No me lo puedo creer!

Yo tampoco me lo creo.

—Meg, estás muy perdida... —murmura negando con la cabeza.

—Lo sé —respondo sentándome sobre la cama y Beth se sienta a mi lado—. Pero no volverá a pasar. Es mi hermanastro...

—En Wattpad hay muchas historias sobre hermanastros —comenta—. Siempre pasa lo mismo: se enamoran y no lo quieren admitir, así que tontean, se lían...

—Ya, y al final acaban casados, con familia numerosa y una casa preciosa que parece un castillo —digo interrumpiendo su explicación.

—Yo quiero una historia de amor como esas —admite soltando un suspiro mientras se deja caer sobre la cama.

—No sueñas tú ni nada... —digo rodando los ojos y me dejo caer también—. Eso solo pasa en los libros y en las películas, no en la vida real, Beth.

—¡Eso es mentira! —gruñe mirándome con el ceño fruncido—. ¡Eres una sosa!

Aunque me cueste admitirlo, puede que tenga razón. Tal vez esté equivocada y en realidad esas cosas, aunque me resulte difícil de creer, también sucedan fuera de la ficción. Quién sabe, quizás las mejores historias de amor sean reales...

NARRA DARIEN

—¿Por qué has pegado a ese tío?

Me tapo la cara con la almohada para ignorar a mi hermano, que acaba de entrar en la habitación. No pienso hablar sobre eso con él. No me arrepiento de nada de lo que he hecho, pero sé que mi hermano no lo va a entender.

—¡Darien, contesta! —ordena quitándome la almohada y la tira al suelo—. Te podías haber metido en un lío.

—¡Déjame, Jayden! —grito levantándome de la cama para encararlo—. ¡Lárgate!

—Esto es por Megan, ¿verdad? —pregunta cruzándose de brazos—. Dijimos sin sentimientos, ¿recuerdas?

Estoy intentando no sentir nada por Megan a pesar de haber estado toda mi infancia colado por ella, pero mi hermano no sabe lo jodidamente difícil que es.

Llevaba mucho tiempo queriéndola besar y no he podido aguantar más. Me mataban las ganas. Lo que me ha sorprendido es que Megan parecía haberlo estado esperando también, como si lo hubiese estado deseando todo este tiempo.

Pero sin duda lo que más me ha pillado por sorpresa es que decidiera meterse conmigo en la ducha. Eso ha sido tan increíble...

No tiene ni idea de lo cachondo que me ha puesto al verla desnuda ante mí y dispuesta a dejarme hacer lo que yo quisiera, o lo increíblemente bien que sonaban sus gemidos mientras la hacía llegar al clímax.

Aunque no ha sido suficiente, porque sigo necesitando mucho más de ella y estoy dispuesto a conseguirlo.

—Darien, no vuelvas a hacer algo así, ese tío te podía haber roto algo... —habla mi hermano—. No sé qué narices te pasa pero deberías reflexionar.

—Jayden, sé defenderme —aseguro cruzándome de brazos—. Y no necesito tus putos consejos, así que ahórratelos.

—Sí, ya lo he visto —dice irónico señalando mi boca y niega con la cabeza—. Darien, no te involucres más de la cuenta.

Sé perfectamente a lo que se refiere...

Pero yo no cumplo órdenes.

Mi peor pesadillaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora