Principio de cena

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Punto de vista de Percy.

Acompañé a mi hermano al baño donde espere fuera hasta que saliera y mientras esperaba a fuera vino Clarisse con su lanza eléctrica y dos de sus hermanos que la acompañaban.

- Oye Jackson - dijo la hija de Ares - ¿donde está tu hermano?, quiero ver como es.

- Ya te dije no voy a permitir que le hagas nada - dije enfadado.

- ¿No me has oído o qué? - dijo enfadada - solo quiero verlo.

En ese momento se abrió la puerta del baño dejando ver a mi hermano que se estaba frotando la boca.

- ¿Qué pasa hermano? - dijo él al ver a Clarisse.

- Así que este es tu hermano - dijo Clarisse  - parece un debilucho.

- Y tu pareces un oni - dijo él en voz baja.

- ¿Has dicho algo? - dijo Clarisse entrecerrando los ojos.

- Nada señorita La Rue - dijo fingiendo una sonrisa - ¿me necesitas para algo?.

- Si - dijo ella - quería ver como era para darte una paliza.

Ella fue a darle un golpe con su lanza pero mi hermano logró esquivarla en el ultimo segundo, se agachó y le dio una patada por detrás de las piernas haciendo así que cayera al suelo, él cogió la lanza y la apuntó hacia su cuello.

- ¿Te rindes? - dijo él sin apartar la mirada de la hija de Ares.

- No eres tan malo como creía - dijo molesta - más te vale no meterte con la cabaña cinco.

- Lo tendré en cuenta - dijo mientras le devolvía la lanza y la ayudaba a levantarse.

Cuando se levantó se fue con sus hermanos mientras nos dejaban solos a mi hermano y a mi.

- ¿Cómo has hecho eso? - le pregunté.

- Cuando entré al insti estuve en un montón de clubs para saber cual era el que encajaba mejor - el me dijo con indiferencia - y uno de ello era el club de artes marciales.

- ¿Sabes karate? - le dije alucinado.

- No - me contestó mientras empezaba a caminar y yo le seguí - se tantojutsu, que es el dominio de los cuchillos, un poco de kendo y domino bastante bien el arco.

- Muy bien - dije - sabes defenderte.

- Si, claro - dijo él - si me das un cuchillo equilibrado para mi conquistaré Troya en tu nombre.

- Lo siento hermano - le dije riendo - pero ya no hay Troya.

- Por eso lo digo - dijo mientras se reia - bueno ¿ya me has ensañado todo?.

- Si - dije - ¿por qué no damos una vuelta y buscamos a Annabeth?.

Él asintió y nos pusimos a caminar sin rumbo fijo en la que nos encontramos con unas hijas de Afrodita que se nos quedaron mirando y soltaron unas risitas, seguramente se estarían imaginando algo extraño y al poco tiempo nos encontramos con Annabeth que estaba con todos sus hermanos.

- Oh Álvaro estas aquí - dijo mi novia - le he hablado a mis hermanos de ti y de tus conocimientos de la mitología japonesa y tienen curiosidad, así que hemos pensado que nos podías dar una charla hasta que nos tengamos que ir a la cena.

- Dos cosas - dijo levantando dos dedos - uno, llámame Aru y dos, claro que os daré una charla, esto hace que me sienta inteligente.

Entonces seguimos a los hijos de Atenea hasta el anfiteatro donde también estaban los hijos de Apolo los cuales también se quedaron a escuchar a mi hermano.

Océano e infiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora