Prueba de supervivencia

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Punto de vista de Lars.

Me encontraba solo en este bosque. Debo pensar como lo haría el señor y Tony, cuando estamos juntos hacemos las misiones a la perfección ya que el señor hace el plan, Tony se encarga del sigilo y yo arrasó con todo lo que queda.

Lo primero que debo hacer es buscar una lugar seguro. La niebla es muy densa y no puedo ver a más de tres metros delante de mi, es una cosa que me saca de quicio, llámame loco, pero me gusta ver por donde voy.

Recorrí en linea recta unos cuantos metros hasta que logré encontrar un árbol que tenía las raíces muy levantadas, tanto que parecía que las raíces saliesen de la tierra y luego formara el árbol. Decidí quedarme allí hasta que idease un plan más o menos decente.

Lo primero es recordar lo que es un ayakashi, es un tipo de demonio que pueden ser os que representan los miedos o criaturas aterradoras, dioses, ahora me arrepiento de no haber prestado más atención a lo que me decían Tony y el señor cuando hablaban de demonios y mitología sintoista (japonesa), hay un total de trescientos demonios, y tengo que derrotar a la mitad o aguantar dos horas y huir de los cambares como un cobarde, pero en mi casa del campamento hay un dicho, pelear es de valientes, huir es de listos. Me temo que tendré que improvisar algo.

La madera de los arboles es fuerte, ya que me puedo colgar de las raíces y no se rompían, la tierra es húmeda, imagino que es por la niebla, así que probablemente haya dejado huellas hasta donde esté, eso podría ser un gran problema.

Lo que hice fue sencillo, como no tenía nada a mano pelé un poco la corteza de algunos arboles, a los cuales ya se les estaba cayendo, y tapé los orificios de entrada que había entre las raíces, haciendo así que parezca que el árbol tenga un tronco muy gordo en la base que se iba estrechando según iba subiendo.

En el interior de las raíces se podía escuchar muy bien lo que sucedía desde fuera, podía oír las ramas de los arboles meciéndose con el aire. me senté a pensar un poco más en mi estrategia cuando de repente sonó en mi cabeza "Lleva cinco minutos". Bueno, está bien saber que de los ciento veinte minutos que tengo en la prueba solo me queden ciento quince.

Es imposible que yo solo pueda vencer a la mitad de los demonios en solo dos horas, no soy tan resistente como para hacerlo, si tuviese ayuda de alguien como Tony creo que podría hacerlo. Debería probar una cosa que me enseñó mi hermana Iris hace un año.

Flash Back.

Estaba yo con mi hermana Iris, la líder de las doncellas de Uzume, practicando un poco con todos los demás hijos de Yato-gami. El nuevo líder de la casa, ya que el anterior murió en la batalla contra el Nue, es Serguei Borgollagof, de Bielorrusia.

Tras entrenar un poco con armas Iris me separó del grupo y me dijo.

- Mira hermanito - me llama así ya que me considera a mí más hermano que a los demás - te voy a enseñar algo que de verdad te va a servir si sigues trabajando con el jefe.

- ¿El qué? - pregunté emocionado.

- Esto - dijo mientras en su ojo izquierdo se prendía en fuego azul asustándome por un momento - no te preocupes, la llama no me hace daño.

En ese momento apareció una pequeña llama azul que estaba al espalda del nuevo líder.

- Puedo ver que Serguei teine un pequeño agujero en la parte de atrás de su camiseta.

- ¿Cómo lo sabes? - le pregunté y ella solo se señaló su ojo en llamas.

- Es una pequeña técnica que ideé con el fin de acabar rápido los trabajos de los dioses que menos me gustan - dijo ella - consiste en que la llama que ha aparecido en la espalda de Serguei contiene mi ojo - ella me explicó - ahora mismo no tengo ojo izquierdo, sino que está metida en esa llama. También se puede multiplicar en varias llamas, como si fueran una red de cámaras de vigilancia. Eso sí, tienes que dejar siempre tu ojo predominante en su sitio, es decir, con el que veas mejor.

Océano e infiernoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora