Punto de vista de Percy.
Cuando llegamos a la isla donde había estado mi hermano unos años atrás me quedé sorprendido, en esa isla había esas cosas llamadas onis que son como gigantes, que por alguna razón él no hacía nada para que se apartara del grupo.
- Estas flipando ¿verdad? - dijo Alex a mi espalda haciendo que yo me diese la vuelta para mirarla - en esta isla, llamada Yamatai, hay de todo, hay demonios, onis y humanos, en este ultimo grupo hay muchas mujeres con familias que han sido abusadas por sus maridos.
- Vaya, no me lo esperaba - dije un poco sorprendido - debe ser un reino un poco pequeño.
- Es de todo menos pequeño - dijo Aru, el cual se había cambiado el color de pelo a blanco mostrando sus marcas en las mejillas y sus ojos se volvieron rojos con la pupila rasgada - Hay más de quinientas viviendas, tres escuelas, una arena para los soldados, un hospital, un puesto de guardia de cinco soldados por cada cien habitantes y hace poco se anexionó el reino de los demonios esqueletos. Además del palacio o castillo, como lo quieras llamar, real.
- Parece que te las apañas bien como rey - dijo Annabeth - ¿cómo lo haces?.
- Muy simple - dijo él mientras colocaba la pasarela que conectaba el barco con el muelle - hago todo lo contrario que hacen los políticos que gobiernan el mundo. Os pongo un ejemplo, si Alemania hace algo que impida a la gente normal tener algo de vital importancia como un casa, porgamos ese ejemplo, yo lo hago para que nadie se quede sin un hogar digno, todos merecen las mismas oportunidades, no soy quien para decidir quien tiene que y quien no.
- En realidad si - dijo Annabeth - eres el rey.
- Pongamos esto - dijo mientras discutía con Annabeth - tu eres la líder de un pueblo, ¿qué es mejor? ¿ser querido por todos o ser odiado?, es más, ¿ganarías su respeto con buena o con malas acciones?.
- Obviamente quiero ser querida por todos y por buena acciones - dijo ella como si fuera muy obvio, además de serlo.
- ¿Y si alguien no tiene el dinero o recursos necesarios para tener una vivienda tú se la negarías? - preguntó él nuevamente, ella en respuesta negó con la cabeza - eso sería si nuestro reino tuviera la moneda como objeto de cambio, somos autosuficientes, el dinero que hay aquí es como una paga que se da al final del mes en función de su condición de vida, ya que una familia tiene más gastos que un hombre soltero. Usamos el ryo como moneda de cambio, pero es solo para comprar cosas como alimentos, ya que la gente misma hace ropa que cambia por otra cosa como por ejemplo una cabeza de ganado. En otras palabras, vivimos como en el Japón de hace más de trescientos años.
- No te puedo decir si es una buena o mala dirección - dijo ella - solo podré decidir cuando haya vivido un poco de lo que está pasando actualmente en Yamatai.
Él asintió y bajó para hablar con los que nos recibieron, unos segundos después nos dijo que nos podíamos bajar del barco y que tardarían dos días en conseguir el material y medio día en arreglar el barco bajo la presencia de Leo.
Cuando todos los que nos acogieron se marcharon y nos dejaron para que pudiéramos ir a pasear por el reino, si me preguntáis, so sabría decir si es un pueblo o un reino, pero la gente parecía bastante felices, pero los onis caminando por las calles me parece muy raro.
Mi hermano nos guió hasta el castillo, era el típico castillo de estilo japonés de color rojo con los tejados en negro y detalles dorados rodeado por un estanque. Al verlo de cerca pude ver que era muy grande, tenía un portón enorme con dos puertas que hacían con el edificio con dos símbolos de sol rodeados por tres peces, creo que se llamaban koi, rodeándolo. Para entrar al castillo teníamos que pasar por un puente que seguía con el juego de colores del edificio.
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Océano e infierno
Fiksi PenggemarNuevos enemigos se alzaran. Diez semidioses se irán a donde los dioses sus poderes no alcanzan. El abismo y la locura vendrán. El antiguo reino olímpico y y el ultimo imperio amigos serán. El campeón del olimpo y el asesino de los dioses ju...
