Cuarenta y cinco

1.8K 109 17
                                        

Caleb quién aún tenía su mano sobre la mía, hizo que mi vista chocara con la suya. Algo en mi corazón se estrujo al verlo en aquel estado tan vulnerable. Parpadee repetidas veces mientras mi mirada se enfocaba en sus ojos oscuros cristalizados mirándome expectantes. Relamí mis labios y me solté de su agarre.

-Y por favor-hablé en voz baja intentando que no se quebrara-no intentes acercarte.

-Está bien-dijo sin ánimo observando a Alexander.

Alex asintió como si entendiera lo que este quiso decirle. En un movimiento lento estiro su brazo para abrir la puerta y sin pensarlo dos veces, salí por ella sintiendo como sus pasos seguían los míos.

Cuando abordamos al auto, un largo pero cómodo silencio nos invadió. Agradecí mentalmente que Alexander no dijese nada al respecto ya que yo tampoco sabía que podría responder ante cualquier pregunta así que solo deje caer mi cabeza contra la ventanilla. No sentía necesidad de llorar, y tampoco sentía que mi corazón iba a desmoronarse. Ya que de alguna manera esperaba que algo así pasara. Sabía que Caleb tarde o temprano llegaría a decepcionarme. Sabía que tenía que estar preparada.

-Mmm...Nation-murmuró el chico junto a mi-Novale

-¿Que?-pregunte sin observarlo.

-¿A donde quieres ir?

-No lo sé.

-Puedo llevarte con Charlie.

-No-me apresure a decir-si llega a verme así, haría muchas preguntas. No sabría responderlas.

-¿Tienes algún otro familiar? ¿Tíos, abuelos?

-Están fuera del país-lo observe-¿Puedo usar tu telefono? Podría llamar a un amigo.

Alexander arrugo la nariz al tiempo que me pasaba su móvil.  Rápidamente marque el número de Matthew pero no contestaba así que volví a intentar. Clave mi mirada en Alex por unos segundos más. Parecía enojado.

-No responde.

Él me observó impaciente dando un gran suspiro. Arrecosto su espalda de manera brusca contra el asiento y sin mas tomo fuertemente el volante para arrancar.

-Volveré a intentar-murmure intentando disimular mi nerviosismo y marqué nuevamente.

Tras el pasar de unos minutos el auto estacionó frente a una casa color amarillo. Alexander bajo del vehículo y cruzo por delante de este deteniendose sobre el lado de mi puerta, la abrio.

-Puedes pasar la noche aquí. Solo intenta no abrir la boca.

-¿Es tu casa?-pregunte en tono de sorpresa al ver lo pequeña e humilde que era.

Me observo de reojo con cierta furia. Alexander no era un chico de muchas palabras.

-Algo así-respondio cuando termine de bajar del vehiculo.

Sin hacer alguna otra pregunta segui los pasos del ojiverde, este, antes de subir el pórtico, se aseguro de que no hubiesen otras personas alrededor y luego en un movimiento casi inexistente abrió la puerta delantera para adentrarse a la casa. Entre junto a él.

Lo primero que mis ojos captaron fue como una oleada de largo cabello castaño corrió hacia nosotros y se abalanzo  sobre el chico frente a mi. Alexander se inmuto al mismo tiempo que cogia a la personita entre sus manos y la elevaba por lo alto. Me encontré con un par de diminutos y curiosos ojos verdes. Sonreí intentando parecer amable.

E D U N| TERMINADA.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora