Estoy con la mente completamente perdida, viendo a un punto fijo en mi habitación, con las lágrimas descendiendo por mis mejillas y una culpabilidad tan fuerte que logra que una sensación en la boca de mi estómago se asiente con fuerza. No he podido conciliar el sueño, no desde que presencie hace unas horas lo de Illán, se suponía que iba a disculparme con él, a llevar la fiesta en paz, y en vez de eso, lo único que pude ver es que la policía se lo llevara esposado como si él fuera un criminal.
Quería ir a la estación con mi hermano y la familia de Illán, pero Lorenzo prefirió traerme a casa y luego contarme lo que ocurriera con el arresto de Illán, mismo arresto que es una injusticia, culpándole de algo que él no tiene que ver. El tic tac del reloj llama mi atención y observo la hora, son casi las cuatro de la madrugada y yo sin poder dormir, lo único que viene a mi mente es ir a la cocina y tomar un poco de leche caliente para ver si así logro dormir un rato, ya que debo ir en unas horas a la universidad.
Sin pensármelo más, salgo de cama, ni siquiera me coloco un calzado, lo único que quiero es ir a la cocina, hacer lo que quiero hacer y nuevamente volver a la cama. La casa está en penumbras, todos duermen, así que sigilosamente me encamino a la cocina, y al entrar doy un respingón, me tapo la boca y la respiración se me vuelve un desastre al encontrarme con mi hermano Ricardo, con la cabeza gacha y la mirada fija en un tazón de no sé qué.
–Para la próxima enciende las luces, ¿Quieres? –comento y al encender las luces de la cocina paso directo a la nevera. – ¿Tampoco puedes dormir?
–Recién llegue –comenta. –Estaba tomando unos tragos.
–Entiendo... –sirvo un vaso de leche y luego lo llevo a una olla y colocarlo en la estufa, podría calentarlo en el microondas, pero me gusta más directo de la estufa. – ¿Rubén?
–No tengo idea, creí que estaba en casa –me acerco y le miro. –Estábamos juntos, pero luego me dejo solo –se encoge de hombros y voltea a verme, se sorprende un poco. – ¿Qué te paso? ¿Por qué tienes el rostro hinchado? ¿Estabas llorando?
Y sin mencionar una palabra más lo abrazo, lo hago porque la verdad es que necesitaba abrazar a alguien y que todo el temor que ahora llevo se me esfume un poco.
– ¿Me contaras? ¿Qué te pasa?
Me alejo y comienzo a contarle todo lo ocurrido, últimamente me he desahogado con mis hermanos, pero solo con Rubén y ahora Ricardo, Lorenzo no mucho y lo único que dije para que me llevara con él a casa de los Gaos, es que quería compartir más con su novia y así yo aprovechar de hablar con Illán, cosa que no pude.
Ricardo da leves asentimientos, el olor a leche hervida llama mi atención y de inmediato –antes de hacer un desastre– apago la estufa y sirvo la leche agregando solo un poquito de azúcar, vuelvo con mi hermano y ambos nos quedamos en silencio.
– ¿Te gusta ese chico? –pregunta y en silencio asiento. –Lucia, sé que en ocasiones Rubén tiene un mal carácter, Lorenzo quiere las cosas justas y yo, bueno yo intento no involucrarme mucho en la vida de ustedes –sonrió y volteo a verle. –Pero eso no quiere decir que no me importes, que no esté para ti, siempre lo estaré, ¿Bien?
–Gracias... –comento y este acercándose un poco deja un beso en mi frente. –Pero dejando un poco todo a un lado, ¿Por qué estabas aquí? Tan solo y pensativo –este suspira y me mira fijo.
–Estoy conociendo a una chica y, eso me tiene pensativo.
– ¿Por?...
–No lo sé –suspira. –No tengo idea, quizás siento que no soy lo mejor para ella –se encoge de hombros. –Ella es, muy diferente a mí, es dulce, amable, un poco tímida y muy bonita.
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¡Que Comience el Juego! ★ (Bilogía Juegos de Amor #1)
RomanceLa vida es un juego, ¿Pero el amor también? A la vida de Lucia Cadaval pronto llegara el juego mas intenso, ella sera consciente de todas las reglas del juego, pero solo una se le pasara por alto, 'No te puedes enamorar'. Nunca sabes si terminaras...