Deneb.
Esa tarde había recorrido las Torres uno y siete, no hubo un rastro de señal que me dijera que ahí estaba el maldito Sof, no había nada que me facilitara el trabajo. Todo ahí era horrible, los Cygnis, las cosas, el lugar, su trabajo… todo. Yo ni siquiera quería estar ahí, en lo que a mí respecta no era mi obligación hacer algo por todos ellos. Fueron ellos los que me llevaron a un planeta que por mí estaba bien no conocer. Podría estar con Atria en ese momento…
Fue pensar en ella lo que me calmó, lo que me hizo darme cuenta que había pasado mucho tiempo solo y que estaba perdiendo mi batalla. No era tan fuerte como esperaba, necesitaba de una gota de luz en mi vida para poder sobrevivir y no dejar que la oscuridad entrara aún más en mí.
Sin embargo, no podía irme. La verdad es que, con oscuridad en mí o no, yo ya no quería estar en ese lugar; pensaba en todo lo que estaba sufriendo Atria al estar rodeada de Oscuros que no le facilitaban su estancia ahí. Ella era fuerte de muchas formas que la gente no apreciaba completamente pero todo es finito y la idea de que ella llegara a un límite me hacía querer golpear a todos los que la orillaron a eso. Una hora antes la había dejado dormida en la habitación (me negaba a decir que era nuestra) para que pudiera recuperarse de otro día dentro del ruedo. Era muy terca y necia si se trataba de poner en alto el nombre de los Luz; y eso me estaba matando, no podía sacarla de las peleas porque ella seguía ganando, terminaba apenas en pie, las ropas destrozadas, heridas abiertas pero la cabeza bien alta. Había hablado con el Rey personalmente para la que librara pero dijo que era una tradición, había amenazado a sus contrincantes pero Atria los dejaba casi muertos y a ella le había rogado unas cien veces que me eligiera, que la haría salir de la forma más conveniente y así ella no volvería a pelear en esa arena, pero se rehusó esas cien veces.
Estaba dispuesto a armar un acto con ella, últimamente era todo lo que hacía así que saldría bien. Ya no tomaba decisiones que sólo me involucraran a mí, todos mis actos eran planeados por otros para la conveniencia de todos menos para la mía. Había accedido a ir a la zona Oscura en primera porque fue idea de Denébola, quería que ella estuviera feliz y viera alguna señal de que nos iríamos pronto, porque a mí no me engañaba, ella quería regresar cuanto antes. Por ella también me esforzaba en encontrar el Sof, porque estaba sola y la sentía más distante que nunca, quería que volviéramos a ser los mismos de antes: hermanos que tenían el único objetivo de molestar y cuidar al otro, no ganar una guerra y la supervivencia de una raza.
Viajaba con el aire en dirección a la Torre seis, me propuse que ese día recorrería por lo menos tres torres y con esa cumplía mi cuota; además ya había dejado sola a Atria por mucho tiempo (aunque yo la necesitaba más que ella a mí).
La sexta Torre por fuera era igual que las demás: alta, de piedra negra, sucia y macabra. En ninguna de las dos que había recorrido habían diferencias notables, al menos no por fuera, pero por dentro eran un mundo distinto cada una de ellas. En la Uno todos los Oscuros que estaban ahí tenían la misma tarea de labrar armas, de todo tipo eso sí, en el lugar apenas se podía encontrar una esquina que no estuviera cubierta de ellas, tenían muchas más que nosotros, más grandes, más peligrosas, más tecnológicas y eso me dio la impresión de que planeaban algo. ¿Por qué tener una producción masiva de armas si no las vas a ocupar? Y es que, si lo pensaba, ellos eran los que siempre atacaban pero aun así sus ataques no eran frecuentes. En la Torre Siete me pareció que se dedicaban a la producción de la ropa, de todo tipo; el lugar era más aburrido que el primero pero no pude evitar notar que en ambas Torres sus habitantes eran similares entre ellos, poderes variados pero físicamente compartían cicatrices similares en forma, origen y número, la verdad es que en ese momento no le di mucha importancia.
Al entrar a la sexta Torre aún en mi forma invisible, vagué por los pasillos, habían puertas cerradas por doquier. En forma de aire es fácil entrar por cualquier parte, así que entré por la ranura de la puerta y fue la peor decisión de mi vida. Dentro lo único que había era una cama sucia y dos Oscuros teniendo… bueno, haciendo la tarea. Salí de inmediato, asqueado con lo que había visto. Puse atención en las demás puertas y, aunque no entré, en la mayoría estaba pasando lo mismo; estaba dispuesto a irme y deducir que esa Torre era una especie de hotel barato donde por supuesto no estaría el Sof y donde no iba a desperdiciar mi tiempo para ver otra cosa así.
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Cygni.
FantasíaEllos son hermanos y parece que lo tienen todo en la vida, no les hace falta nada, son adolescentes que van a partidos y fiestas con amigos. Excepto... que no son como los demás. Denébola y Deneb tienen un secreto que han escondido toda su vida con...
