"Fabianne es tu tía, pero yo soy tu madre, Daniel."
Sacudió la cabeza un par de veces para despejarse. Aquella mujer era exactamente igual a Fabie: su menudez y sus manos con dedos largos y delgados. La barbilla fina y la nariz pequeña... Incluso tenía los ojos bicolores. ¿Fabianne tenía una hermana? ¿Por qué de pronto aquel olor a vainillas le resultaba tan familiar?
- Sé como debes sentirte. – dijo ella con las cejas alzadas. Trataba de sonreírle. En la expresión no se parecía en absoluto a Fabie. – Yo también me he sentido muy confusa, pero... - se mordió el labio. – Me arriesgo mucho haciendo esto por ti. – añadió mientras se señalaba el pecho. – Adoptar esta forma...
- Charlotte.
Danny se apartó al escuchar la voz de su padre. Masie, la chica pecosa, estaba a su lado, mirándola con sorpresa y asombro. Le hizo un gesto al muchacho para que se pusiera detrás suya. Danny dudó unos segundos, no sabía si quería respaldarse detrás de su padre. No sabía que estaba haciendo allí y por qué había abandonado a Fabie. Al menos a ella la conocía y no había secretos entre ellos. Su padre... su madre. La cabeza empezaba a dolerle.
- Richard... Yo...
- Vuelve a ser la Paloma. Y entra. No me explico como habrás hecho para que Minie...
- No. – Charlotte apretó las mandíbulas y aunque al principio le costó mirarlo a los ojos, finalmente alzó la vista hacia Gris. – Quiero estar con mi hijo. Hablar con él. – desvió su mirada hacia Danny. El chico la recibió clavándosele en el corazón y una corriente turbia empezó a agitarse en su pecho. Cada vez le dolía más la cabeza.
Gris avanzó dando largos pasos hasta situarse junto a Charlotte. Tomó su barbilla con una de sus manos e hizo que la mirara a él y no al muchacho.
- Chist. – Masie había vuelto a cruzar el umbral de la puerta y hacía señas a Danny para que le siguiera. – Ven aquí. – pero el chico estaba concentrado en la escena de sus padres.
- Charlotte. Vendrán y se lo llevarán. No volverás a hablar con él, ni siquiera podrás verlo.
- Pero él... No cree que sea su madre...
- Lo creerá. Pero todavía no comprende...
- Pues haz que lo entienda. – dijo Danny con voz potente. Gris se giró alarmado. Era la primera vez que su hijo le interrumpía. Ahora era el chico quien apretaba las mandíbulas, conteniendo una energía dentro de su cuerpo quizás algo peligrosa. No era la primera vez que la sentía, pero siempre había sido capaz de controlarla. - ¿Qué está pasando? ¿Por qué se hacía pasar por la madre de Héctor? ¿Qué es lo que tramáis exactamente ahí dentro? ¿Acaso soy tu prisionero?
- Tú decidiste venir con nosotros. No eres un prisionero. – respondió clavando la mirada azul sobre la de su hijo. Los pómulos del muchacho se habían coloreado de rojo. – Y para saber de lo que hablamos ahí dentro hace falta que seas miembro de la Resistencia.
- ¿No confías en mí? Yo no he dudado nunca de ti.
- Lo estás haciendo ahora.
- Richard, por Merlín.
- Charlotte no te lo voy a repetir más veces. Vuelve a ser la Paloma. Es absurdo, pero aún existe un pequeño porcentaje que nos da la posibilidad de no haber sido rastreados.
La mujer volvió a apretar las mandíbulas. Luego pasó junto a Gris y se situó al lado de Danny. Aquel familiar olor a vainillas volvió a traerle dolor de cabeza.
Gris esperó unos segundo antes de hablar. Masie, que lo miraba todo mientras sujetaba una puerta, asintió rápidamente cuando su líder levantó una mano. La puerta se cerró y padres e hijo se quedaron a solas en aquel vestíbulo enmoquetado.
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Historias de Hogwarts III: la Resistencia
FanfictionEl desenlace de la Décima y la Resistencia, ¿quienes son los buenos? ¿realmente existen los malos? Los cambios no se han producido únicamente en Hogwarts y nuestros jóvenes protagonistas empiezan a comprender lo real de la situación.
