Cuando se despertó se dio cuenta de que tenía a King encima de él. Esa era la principal razón de que durmiese encima de una roca, para que no se pusiera su querido amigo encima de él.
Levantó un poco la cabeza hasta que vio la mochila de su compañero, pero no a su compañero. Se asustó por momentos. ¿Qué había ocurrido? ¿Dónde estaba?
De repente escuchó cómo los matorrales se movían e intentó despertar a King, pero no lo consiguió, el enorme león seguía sobre su cuerpo tranquilamente dormido.
Se desesperó por si fuese un enemigo, pero una oleada de tranquilización le invadió cuando vio a su compañero entre la maleza. Bajó la cabeza de golpe mientras éste empezaba a desternillarse delante de él.
—¡VEN AQUÍ DEKU! ¡NO TE RÍAS PEDAZO DE INÚTIL!— el chico caminó hasta donde se encontraba encerrado el león e intentó ayudarlo. Katsuki estaba tan desesperado por darle un puñetazo a Deku en la cara que había empezado a darle puñetazos a King para que se despertase.
Cuando Deku estuvo a su lado se sentó lentamente y le sonrió felizmente.
—¿¡SE PUEDE SABER QUÉ HACES!?—le gritó irritado.
—Disfrutar del día. He amanecido muy feliz, Kacchan. —después de decir aquel nuevo apodo, Midoriya se tapó la boca y le miró sonrojado hasta las orejas.
—¿¡QUÉ HAS DICHO PEDAZO DE MIERDA!? ¡ESTÁS MUERTO! ¿Me oyes? ¡MUERTO! —y con eso King se levantó harto de los dos chicos y cansado de sus gritos. Y eso le dio vía libre al león para atacar al lobo. Saltó encima de él y se sentó encima del lobo. Le cogió la cara y se la giró para que no le viese ni pudiera hablar.
—Estúpido lobo. ¿Dónde estabas?
—Oh, Kacchan se preocupa por mí. Qué bonito. —dijo burlón, sabiendo como iba a responder su compañero. Lo apretó más contra el suelo y esto hizo que Midoriya se quejase por que empezaba a hacerle daño. Con un movimiento consiguió apoyar las manos en el suelo y empujar al león al suelo con sus piernas. Entonces él se sentó encima del león.
—¿QUÉ HACES DEKU? ¡Sueltame! —gritó mientras Midoriya le sujetaba las manos que eran la parte de su cuerpo más fuerte, al parecer.
Sin quererlo se detuvieron y vieron la posición en la que se habían quedado y Midoriya se puso tan colorado que Katsuki pensó que se había quedado sin respiración.
—¡Quítate de encima, idiota! —le volvió a gritar harto de la situación y al descubrir realmente porqué Deku estaba colorado. —Sé que soy guapo, pero, en serio, no esperaba que le fuera a atraer a alguien como tú.
Midoriya abrió los ojos desmesuradamente y apretó más su agarre.
—Podría decir lo mismo. Eres tú el que se ha tirado encima de mí. —contraatacó Midoriya y con una sonrisa vio como las mejillas de Katsuki cogían un leve color rojo, y no era quemado por el sol.
—Es que me sacas de quicio lobo inútil. —Midoriya lo consideró como un cumplido de que le ponía nervioso su cercanía y con una sonrisa y una pequeña risa le soltó por completo y se levantó. Se estiró y fue a saludar a su acompañante animal.
Katsuki se quedó pensativo, y se miró las muñecas. El calor de las manos de Deku había traspasado hasta sus guantes para ir a reunirse con su piel. Aquello era extraño, porque quería más de ese calor.
Desechó aquella idea y se levantó también para pelearse con King, el cuál no se había querido levantar.
—¡Vamos, ya podéis venir! —gritó de repente Deku dejando algo asustado a Katsuki. De repente se escuchó un movimiento enorme de matorrales y ramas aplastadas.
—¡Es un león! —escuchó gritar a un chico que aparecía entre los matojos. Era pelirrojo y muy fornido. Katsuki adoptó su posición de defensa al momento y Deku se asustó por esa acción, ya que King hizo lo mismo que Katsuki.
Se puso entre ambos chicos, encarando a Katsuki para que no hiciese ningún movimiento raro.
—Tranquilo, tranquilo. Es un amigo. Es de esa aldea la cuál vamos a quedarnos un tiempo. —aquello tranquilizó a Katsuki momentáneamente. Se incorporó y se quitó el polvo de encima con una ligera irritación.
El chico pelirrojo se le acercó corriendo y le observó de cerca con entusiasmo. El león no entendía aquella observación tan detallada de su persona, pero no le molestaba, al menos, no de momento. Miró a Midoriya de reojo, y se dio cuenta que estaba ocupado recogiendo las cosas de su mochila y dando un pequeño aperitivo a su animal acompañante. Cuando quiso darse cuenta, Midoriya ya estaba andando hacia él tranquilamente y sonriendo.
Desvió la mirada y el pelirrojo sonrió.
Entonces Katsuki se fijó en él.
Y se dio cuenta de que le había visto antes.
—Te conozco.
—¡Te lo dije Izuku! ¡Conocía a un león! —le gritó mientras daba saltos de la alegría. Katsuki se quedó mirándolo algo extrañado.
—¿Os conocéis? —preguntó entre risas Deku.
—No. Simplemente le dije que se alejase de mi territorio cuando le pillé explorando donde no debía. —y con eso se cruzó de brazos.
—Bueno, pero no es del todo mentira que hablase con uno, ¿No? —intentó justificarse el pelirrojo. Midoriya asintió y sonrió algo avergonzado. —¡Y ahora sois amigos! ¡Genial! —y con eso salió corriendo hacia la espesura.
Katsuki se quedó parado mientras miraba hacia la selva.
—No tiene animal acompañante. —susurró.
—Sí que tiene, lo que pasa es que al ser tan lentos, prefieren dejarlos en la aldea, ahí están más seguros y son más útiles. —Katsuki asintió ante esa información. Iba a entrar en una aldea completamente diferente a la suya y le daba miedo. Sí, Katsuki Bakugou tenía miedo. Parecía mentira, pero a lo mejor no era aceptado o él no entendía bien sus costumbres y sin querer les insultaba.
Cuando Deku se dio la vuelta y siguió caminando Katsuki empezó a hablar para detenerle.
—Deku. —le llamó. Él se detuvo y se dio la vuelta con una sonrisa amistosa en su rostro. Katsuki no supo cómo responder ante aquel gesto tan adorable. El lobo se acercó hasta donde él estaba. —Nada, vamos. —acabó diciendo y continuó caminando delante del lobo.
Katsuki no iba a contarle sus problemas a un chico al cuál acababa de conocer. Era estúpido pensar aquello. No puedes confiar en las personas que no sean de tu manada, eso le había repetido su madre muchas veces cuando había querido hacer amigos de otras aldeas. Todos para uno y uno para todos.
—¿Estás bien, Kacchan?—le preguntó algo preocupado Deku.
Katsuki se detuvo y después se giró para mirar a Deku.
—Sólo esperemos que todo vaya bien.
—Irá bien, —le dijo muy convencido. —y en el caso de que ocurra algo, yo te ayudaré. Sólo tienes que tener respeto hacia sus costumbres, y llevarlas a cabo al pie de la letra. —Katsuki se rió por lo bajo al escuchar aquello. ¿Él? ¿Seguir órdenes? Era un chiste, ¿no? Pero al parecer Deku se mantuvo serio. Katsuki frenó su risa de repente y siguió caminando.
—Eso no se me da muy bien.
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El Cuento Del León Y El Lobo
FanfictionUn mundo en el que las personas viven acompañadas de animales, como parte de sus almas. Un mundo en el que, a pesar de la diversidad de razas, religiones, leyendas, dioses...hay grandes desigualdades y guerras. Un mundo muy parecido al nuestro, pero...
