Después de responder a un montón de preguntas estúpidas, se fueron a comer y una vez que acabaron Katsuki se puso a hacer tareas de la aldea, a cultivar (a pesar de que él fuese carnívoro), arreglar las tiendas de sus ahora hermanos, y otras cosas triviales. No pudo librarse de los niños que se subieron encima de King y éste les llevó sin rechistar detrás de Katsuki. Estaban siempre hablando y haciendo ruido, ese día no se pudo hacer más largo.
Por fin, cuando llegó la noche pudo hablar tranquilamente con Deku que había estado haciendo tareas todo el día con su amigo pelirrojo, el cuál le había hecho unas cuántas preguntas un poco más competentes que las de los niños, pero un poco más.
Cuando lo encontró después de la cena, o más bien fue Deku quién fue a por él, le agarró de la muñeca y tiró de él con una sonrisa. Los niños seguían entretenidos con King, así que le siguió intrigado por la situación.
Corrieron un poco entre los árboles, y la verdad Katsuki no se lo pudo pasar mejor, eran genial correr entre raíces temiendo todo el tiempo que te puedes pegar la torta de tu vida. Era realmente refrescante.
Sonrió por el viento fresco que sintió de la noche. Aquello no estaba tan mal, después de todo.
Cuando llegaron a una pared de roca, Deku empezó a escalarla con destreza. Katsuki le miró un momento, aprendiendo los movimientos para escalar bien. Aquello era la primera vez que escalaba una roca. Normalmente en su hogar no había lugares a los que subirse o escalar más que las tres rocas que había por ahí desperdigadas, no tenía nada que ver con aquella pared.
La subió con precaución detrás de Deku y en unos minutos intentó llegar hasta donde él estaba, pero no tenía tanta práctica como el lobo. Estaba seguro que había estado en la aldea de los monos, o incluso el de las cabras, porque aquella velocidad no era normal. Sonrió sin razón y continuó con aquella escalada.
No tardaron en llegar a la cima y Deku se quedó sentado sobre la roca, respiró hondo y esperó a Katsuki.
Cuando llegó, algo agotado por el esfuerzo que había hecho el día anterior, se tumbó boca arriba y miró al cielo. Estaba completamente despejado. Katsuki tardó unos segundos en enfocar la mirada y entonces una risa loca salió. Empezó a reírse de la felicidad que aquello le provocaba.
—Me contaste que desde tu casa se veían las estrellas, así que...—se calló de repente al ver que Katsuki se levantaba y andaba hacia él. Se puso algo nervioso sin motivo alguno. —¿Q-qué? ¿Kacchan? —dijo con algo de timidez.
—Eres un maldito idiota. —y vio como con una sonrisa se sentaba a su lado y se tumbaba boca arriba.
Deku salió de su sorpresa y se tumbó boca arriba a su lado. Aquel momento lo recordaría por siempre.
—Hay tantas cosas aquí que no entiendo...—empezó a hablar Katsuki mientras respiraba tranquilamente y miraba las estrellas con ojos soñadores.
—¿Qué no entiendes? ¿A los niños?
—No. Lo que no entiendo es que haya tantos. ¿Y esa forma de aceptarme? Simplemente me ha besado una niña. ¿Esa es una buena prueba para saber que no soy un enemigo?. —dijo Katsuki sinceramente.
Deku se revolvió en su sitio, después levantó un brazo y lo colocó detrás de su cabeza para estar más cómodo.
Suspiró.
—Hay tantos niños porque mueren con facilidad. —Katsuki dirigió la mirada hacia Deku que no estaba mirando hacia las estrellas, si no, mucho más allá. Estaba dentro de sus pensamientos. —Puede que sean fuertes, pero todos quieren serlo, creo que eso lo sabes bien. —Katsuki asintió mientras miraba a Midoriya fijamente. —Entonces, para proteger lo que más quieren, necesitan ser muchos. —suspiraron a la vez y miraron al cielo despejado. —Y no te han aceptado del todo. —Katsuki le volvió a dirigir la mirada. Cuando Deku explicaba cosas le brillaban los ojos ligeramente, el típico brillo de inteligencia que él jamás tendría. —La prueba trataba de que no la cogieras y que la entregases de vuelta a donde pertenece. Y obviamente eso lo has hecho, y has sido aceptado. Esta aldea confía a partir de los hechos, no de lo que digas que has hecho. Tienes que demostrarles que pueden confiar en ti, haciendo algo. Sino, jamás te aceptarán. Pero hoy, eres un hermano más. —y Deku le devolvió la mirada con una sonrisa. Katsuki sintió algo raro en su garganta, como un nudo, pero decidió olvidarlo, tampoco era tan molesto.
Después de decir eso, Deku se levantó y con una sonrisa se quitó la chaqueta y la camisa que llevaba. Dejando al descubierto su torso lleno de cicatrices, iguales o peores que las de sus manos. Katsuki estaba sorprendido y asustado a la vez. Su tez era tan sumamente pálida en comparación con la suya que pudo ver sus pequeñas pecas a través de las cicatrices.
—¿Sabes nadar, Kacchan? —le soltó. El chaval a pesar de todo estaba realmente fuerte. Maldito Deku.
—¿Nadar? —repitió algo perdido. De repente Deku empezó a caminar hasta el final de la roca y entonces saltó. Katsuki asustado corrió hasta donde se había tirado Deku y sin quererlo saltó.
Gritó como una niña mientras caía y Deku igual, sólo que era más un grito de victoria.
Cuando llegaron al agua (Deku antes que Katsuki, obviamente) se quedaron ambos paralizados. Cuando Deku asomó la cabeza por la superficie vio a un Katsuki intentado flotar. Se acercó a él nadando y riendo. Aquello no podía ser más gracioso.
—¡Deku! —gritó pero a la vez tragó agua y se hundió un poco. Midoriya le cogió de las axilas y tiró de él hacia la orilla. Cuando ya estuvo en tierra se tumbó boca arriba y respiró profundamente. Miró a Midoriya que le miraba con una sonrisa y se tiró hacia él. Le agarró del cuello y le tumbó en la tierra. Iba a matarlo por hacerle pasar aquel momento tan horrible.
—¡Kacchan! ¡Para, para, quieto! —le gritó entre risas. Katsuki al notar que sólo le hacía cosquillas empezó a hacerle aún más, pero ahora sí eran cosquillas. Decidió darle unos minutos más de vida. Ya tendría tiempo de matarle después. La noche era joven.
Deku estuvo a punto de morir de la risa, Katsuki no sería bueno nadando pero en hacer cosquillas era un experto. Cuando consiguió quitarse a la fuerza a Katsuki de encima se quedó sentado recuperando el aire.
Katsuki le observó como llevaba observándole toda la noche, y se ruborizó un poco, pero al ser de noche no se notó a penas.
—Tu padre te hizo todo eso...—dijo en un susurro mirando su torso lleno de cicatrices.
—Sí, bueno, la gran mayoría. —respondió con timidez por la intensa mirada del rubio.
—Más le vale no encontrarse en mi camino. Si alguna vez le veo, espero que esté preparado para el combate de su vida. —dijo muy convencido.
A Deku le volvieron a brillar los ojos al mirarle. Aquello era alentador, alguien quería protegerle. Sonrió mirando al agua.
—Te puedo enseñar a nadar...
Katsuki asintió y se metió poco a poco en el agua. Deku emocionado hizo lo mismo. Se colocó a su lado y le enseñó lo que tenía que hacer para avanzar, para flotar y aguantar en el agua.
Katsuki estudió, entendió e intentó hacerlo como se lo había explicado Deku. A pesar de todo, no lo consiguió del todo, aprendió a flotar, eso sí, pero sólo eso. Salieron del agua y siguieron el camino arriba de la roca, esta vez sin escalar. Katsuki se enfadó un poco de que hubiese un camino más fácil pero no dijo nada, porque estaba hipnotizado con el agua del profundo lago. En ella se reflejaba la luz de la luna y las estrellas, era impresionante.
Deku se colocó a su lado y sonrió ante lo que miraba.
Después le dio unos golpecitos para que siguieran caminando.
—Este no es el lago de...
—No, para nada. —dijo entre risas Deku. — Y aunque lo hubiese visto alguna vez, no te llevaría. —respondió con confianza.
Katsuki en cierto modo lo entendió. Era su mayor secreto y no querían que ninguno fuera de la aldea conociese el lugar donde se encontraba su fuente de la fuerza.
Katsuki simplemente asintió.
—Me gusta. —dijo sin más Katsuki y Deku se puso colorado en un segundo. —¿Q-qué has d-dicho? —tartamudeó.
—Que me gusta este sitio, inútil. —respondió en un tono poco amigable.
Deku se volvió y continuó caminando. Había entendido una cosa completamente diferente, pero no importaba, pensaba que ya estaba empezando a entender más o menos aquellos ataques de calor y vergüenza que le daban, claro que tendría que consultarlos con la almohada. Eso era extraño ya que acababan de conocerse y tener aquellos sentimientos no era habitual, y menos con un león, y menos con un hombre.
Entonces empezó a dudar, lo consultaría después. Después de pensar eso, casi que era mejor que no sintiese aquello.
—Genial. —susurró.
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El Cuento Del León Y El Lobo
FanfictionUn mundo en el que las personas viven acompañadas de animales, como parte de sus almas. Un mundo en el que, a pesar de la diversidad de razas, religiones, leyendas, dioses...hay grandes desigualdades y guerras. Un mundo muy parecido al nuestro, pero...
