—Han ocurrido muchas cosas desde que decidiste largarte. Entre esas cosas, que la mayoría de las aldeas quieran destruirse mutuamente. —Izuku estaba ahora sentado en una cosa la cuál la llamaban sofá, y que era muy cómoda. Kacchan le había dado un pañuelo o lo primero que había pillado para que se quitase el exceso de sangre y había empezado a tratarse con cremas curativas sus moratones y heridas.
—¿Cómo ha ocurrido eso? —preguntó en un susurro, le costaba hablar con la cara inflamada de los golpes.
—Resulta que la aldea de las tortugas se enteró de lo que me habían hecho...
—¿Lo que te habían hecho? —esa pregunta solo hizo enfurecer más al león, si eso era posible.
—¡Cállate! Tú eres el que más sabe de lo que me hicieron los tuyos cuando me capturaron. —aquello le asustó por momentos. Él no tenía ni idea de lo que su aldea le había hecho en esos horribles días. No era habitual que su aldea fuese agresiva, ni tan siquiera que se metiese en problemas con otras tribus, claro que considerando que era el Alfa mayor Endeavor el que llevaba todo, no se sorprendía.
Aunque, lo que no acababa de entender era lo que le habían hecho a Kacchan aquel período de tiempo. De todas formas parecía enfurecerle lo suficiente como para no querer ni mencionarlo, así que, ya lo averiguaría más tarde.
—La aldea de las tortugas les mandó un ultimátum a los lobos, pidiendo mi liberación, pero esto no sirvió, ya que los lobos tenían otros planes. —hizo una pausa mirando sus manos fijamente. Estaba cambiado, era más serio, incluso más tranquilo, pero eso no significaba que no atacase de nuevo con un ataque de ira. Debía estar atento. —Iban a matarme, porque no les era útil, pero al parecer, al notar que en cierto modo les interesaba a las tortugas, intentaron hacer un trato con ellas. —tragó saliva al rememorar todo aquello. —Querían un intercambio: el lago de la fuerza de las tortugas, por mí. Yo pensé que ellos no aceptarían, obviamente era su hogar, y le pondrían prioridad a ello, pero no fue así. Entregaron un lago a los lobos y las tortugas se quedaron conmigo. Kirishima y Eri me cuidaron.
—¿Eri? ¿La pequeña que...?
—Sí. —contestó de inmediato y sin dejarle acabar. —También me cuidó tu hermana, que fue infiel a su tribu y la expulsaron. Así que se vino con nosotros y empezó una nueva vida.
Izuku asintió ante toda aquella información. Era fascinante las cosas que habían sucedido en tan solo un año. En cierto modo, se sentía mal por no haber presenciado aquellos sucesos y no haber sido personaje de aquella trama, ahora mismo no era más que un vulgar espectador.
Pero, si Kacchan estaba allí, era porque le necesitaban.
—Los lobos pensaron que se habían vuelto invencibles, así que retaron a los leones a duelos directos e individuales para hacerse con su territorio. Claro que las tortugas fueron más listas...
—Y no les dieron el lago adecuado.
—Así es. —dijo Kacchan con una media sonrisa en los labios, que luego desapareció casi al instante. —Les enseñaron y les dieron el lago donde me llevaste tú, pero eso no lo saben. Así que, ahora pretenden enfrentarse a los leones sin ser invencibles. Suena estúpido e inútil un intento como ese, pero es que piensan que saldrán ganando. —suspiró pesadamente. —Las tortugas no querían esto, Midoriya. Ellas simplemente querían mantenerme a salvo, no entrar en guerra.
Izuku se quedó pensando mientras hablaba de los inútiles intentos de evitar que los lobos se peleasen con los leones, porque obviamente iban a salir perdiendo.
—¿Y qué quieres que haga yo?
—Lo he estado hablando con Kirishima estos últimos meses, y, por odioso que me parezca, cree que tú puedes convencerlos de que no hagan ninguna locura. Como fuiste un Alfa poderoso no hace mucho tiempo, cree que tienes influencia sobre ellos. —comentó con doble sentido Kacchan. Obviamente para Kacchan, él jamás sería fuerte, como debía ser un Alfa. Daba la impresión de que no estaba todo arreglado entre ellos, pero no era momento de hablar de sentimientos. Lo que debían hacer era pensar en la guerra.
—Yo no puedo hacer nada.
—Lo sé. —respondió de inmediato Kacchan. —Lo supe desde que inicié tu búsqueda, pero hay personas que tienen fe en ti. Que creen que tienes alguna especie de poder, o algo parecido. Creen que puedes unirlos. —dijo con desagrado un Kacchan ya cansado de la conversación.
—Yo...—dijo algo cohibido. Miró a su alrededor y después a Kacchan. —¿Pretendes que después de tanto tiempo vuelva a casa? ¿Y además con unas simples palabras como esas? —respondió a la defensiva un Izuku cansado y harto. —Mi familia lleva haciéndome daño demasiado tiempo, ya es hora de que aprendan, que sepan lo que es el dolor.
Katsuki respiró hondo. Sabía que aquello le iba a costar, pero, sinceramente, pensaba que con esas palabras Izuku sacase su espíritu de héroe y volviese a casa. Al parecer estaba completamente equivocado.
—Mira lo que he conseguido, y además solo. No he necesitado a mi familia en ningún momento de mi vida, y ahora menos. Así que, mejor será que te vayas a casa y arregles tus problemas sin mí. —aquellas palabras cayeron en el corazón de Katsuki como puñales. En cierto modo guardaba alguna esperanza de que al verle recordase su amor, sus besos y quisiera volver con él. Claro que, se había vuelto a equivocar, ese no era el Izuku el cuál se había enamorado, él no era Deku. Le miró largamente, intentando descifrar sus sentimientos y lo consiguió. Lo único que vio fueron ganas de acabar con todo, al parecer, a aquella sensación se la podía llamar sentimiento. Parecía como si quisiese huir de su pasado. Katsuki suspiró e intentó algo nuevo que jamás le había dicho.
—No sé qué te ha ocurrido en este tiempo, pero sé que el Deku que conozco no habría permitido que inocentes, niños, y otras personas corriesen el riesgo de morir sin poder hacer nada. Toda tú aldea está en peligro, y tu eres el único...
—¡Venga, Kacchan! ¡No me vengas ahora con cumplidos, ni el antiguo Deku, ni tonterías de esas! —se levantó para guardar sus cremas y cuando regresó vio al león en la misma posición. —¿No has pensado en hablar con tu tribu y calmarlos con cumplidos como éstos?
—¡Eso voy a intentar! ¡Pero la guerra debe frenarse por parte de los dos!
—Dos no pelean si uno no quiere, Kacchan. —el león se levantó y empezó a dar vueltas, desesperado y ya con ganas de largarse de aquella cueva de pájaros.
—Bueno, ¿Sabes qué? Es cierto que eres un inútil. Pero antes de irme por donde he venido, voy a hacerte una pregunta. —hizo una pausa y se acercó hasta donde estaba parado Deku. Respiró hondo y le miró. —¿Alguna vez me quisiste?
Katsuki esperó unos segundos a que el lobo respondiese, pero no hubo respuesta, ya que la propia pregunta le había dejado perplejo. Katsuki descubrió confusión en sus sentimientos y eso le dio la excusa que necesitaba para largarse de allí.
Estaba claro todo ya, y en cierto modo, nada le sorprendía.
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El Cuento Del León Y El Lobo
FanfictionUn mundo en el que las personas viven acompañadas de animales, como parte de sus almas. Un mundo en el que, a pesar de la diversidad de razas, religiones, leyendas, dioses...hay grandes desigualdades y guerras. Un mundo muy parecido al nuestro, pero...
