Cayó por quinta o sexta vez en ese día. Cuando el dominante se dio por satisfecho le dejó tirado en el suelo, magullado, herido y amoratado.
Katsuki no daba crédito, había perdido, había perdido delante de todos. Se levantó de nuevo, por quinta o sexta vez y encaró de nuevo al dominante.
Éste no estaba siendo aclamado por nadie pero, actuaba como si lo estuviesen vitoreando. Como si estuviesen gritando que le pegase más, que le destrozase. Pero aquella gente quería a Katsuki le querían tanto que no podían ver como alguien tan fuerte y confiado era aplastado por el dominante. De haberse tratado de el anterior le habría dejado en paz hacía ya un buen rato, pensaron muchos, pero claro estaba, el dominante quería dar una lección que su manada jamás olvidaría.
Él era el único y grande ganador.
-¡Miradlo! -cogió a Katsuki de las axilas y lo enseñó al público presente en aquel momento y todos ahogaron un grito. Debía de estar tan magullado y horripilante que ni él quería verse. Abrió como pudo los ojos y echó un vistazo a todos los presentes. Tenía cara de espanto y tristeza.
Él había traído esperanza pero ahora caía.
Y la esperanza se desvanecía.
Intentó con las ultimas fuerzas que le quedaban soltarse del agarre del dominante para al menos quedarse con un poco de dignidad pero éste no le soltó y Katsuki cayó en un sueño profundo de puro cansancio y dolor.
Despertó de golpe en la cueva de sus padres. Hacía unos años que se había independizado y tenía la suya propia, pero si estaba en aquella, algo malo debía haber pasado.
Entonces lo recordó, había perdido.
-Cariño, tienes que...-pronunció su padrastro con lágrimas en los ojos.
Katsuki levantó una mano para cortarle antes de que acabase. Asintió y se levantó dolorido. King le siguió como siempre fuera de la cueva.
Sus padres le siguieron desde cerca, su madre muy seria y su padrastro sin poder reprimir las lágrimas.
Fuera estaba toda la manada esperándole. Todos tenían unas caras largas, sabían lo que ocurriría a continuación.
Hicieron un pasillo por donde Katsuki pasó ante la mirada de todos. Supuestamente, aquel debía ser el pasillo de la vergüenza en el que debían insultarle por haberse atrevido a enfrentarse a su dominante, pero aquellos no querían insultarle, le querían, y se mantuvieron callados toda su caminata. Él alzó la cabeza y andó con la espalda recta. A pesar de que le dolía todo el cuerpo, aceptaría su derrota con honor. Así que cuando llegó al dominante atisbó un poco de sorpresa y miedo en sus ojos, que fueron rápidamente reemplazados por fuerza e indiferencia.
Cuando estuvieron frente a frente todos se sorprendieron por la diferencia de estatura y físico. Katsuki era alto pero no le llegaba a los hombros al dominante. Él era delgado y ágil mientras que le dominante era grande y muy fornido. La victoria del mayor era absoluta.
Katsuki levantó la vista para enfrentar a su dominante y la mirada del joven inquietó un poco al más fuerte, pero simplemente por unos segundos.
Después agarró una garra que tenía colgada en uno de sus muchos collares de cuentas. Cada cuenta y diente representaba los logros de sus anteriores dominantes, eran una manada próspera y fuerte.
Cogió la mayor de sus garras y se acercó al chico. Katsuki mantuvo los ojos abiertos a pesar de que iba a producirle un dolor muy agudo. El dominante con precisión dibujo sobre la piel del joven dos rayas debajo de su ojo derecho, delineandolo con sangre. Después de eso dejó que la sangre corriese por su mejilla como si fuera una lágrima. Ese ritual se llamaba la Lágrima del Débil. Katsuki no cerró los ojos pero gruñó ligeramente.
Después el dominante se hizo a un lado y Katsuki tragó saliva. Fue el único momento en el que mostró debilidad ya que al segundo echó a correr lejos de su casa, su hogar y su gente.
Con suerte llegaría a la selva de en frente antes del anochecer.
Ahora era un león desterrado, y la verdad es que estaba temblando del miedo. ¿Su madre había llorado cuando le habían marcado como desterrado? ¿Era posible que su madre fuera débil?
No quiso pensar en eso ya que sus ojos empezaron a humedecerse y sabía que tendría que detenerse si empezaba a llorar en aquel momento.
Corrió y corrió hasta que se metió entre los árboles. Sus piernas temblaban, pero no sabía si era por el cansancio de todo el día o por que tenía miedo. Decidió quedarse con la primera opción ya que la segunda no era muy de su estilo.
De repente, de entre los matorrales salió un muchacho. Tenía el cabello verde o negro, no estaba seguro, y unos ojos tan verdes como la selva que le rodeaba.
¡No podía tener ni un momento de descanso!
-¡Quítate del medio maldita mierdecilla! -le gritó al contrario. Entonces de entre los matorrales salió su acompañante animal, un lobo. ¿Era un lobo?
Entonces estaba perdido. Esos malditos siempre estaban en manada y atacaban juntos. Ese iba a ser su fin.
Pero sólo sobrevive el más fuerte.
-Un lobo...
-Un león...-por primera vez oía la voz de aquel chico. Era bastante aguda, debía de tratarse de un lobo débil de esos.
-Venga, ¿Dónde están tus amiguitos? Si vamos a pelear hagamoslo bien. Todos juntos. -le espetó. El lobo no se movió de su posición. Estaba en cuclillas, listo para atacar, aunque no se moviese.
Katsuki decidió colocarse en la misma posición, pero fue inútil. Su cuerpo no aguantó y cayó de bruces. Estaba indefenso, y solo, así que si querían acabar con él, que lo hiciesen ya.
Se sentó y lentamente sus ojos de cerraron, necesitaba que le curasen y descansar.
Pero tenía a un rival delante, un enemigo, no podía, dormirse en aquel momento. ¡No ahora!
Pero su cuerpo hizo lo que le vino en gana y cayó encima de su león acompañante, King.
El lobo no podía estar más sorprendido.
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El Cuento Del León Y El Lobo
FanfictionUn mundo en el que las personas viven acompañadas de animales, como parte de sus almas. Un mundo en el que, a pesar de la diversidad de razas, religiones, leyendas, dioses...hay grandes desigualdades y guerras. Un mundo muy parecido al nuestro, pero...
