Cuando se apartaron lo primero que hicieron fue sonreír y después Izuku se asustó por lo sucedido.
—¡No! ¡Estás con una mujer!
Kacchan suspiró.
—En cierto modo, nunca lo he estado...verás Deku, tengo que contarte algunas cosas.
Izuku se sentó y miró de reojo la cicatriz que se encontraba en su cuello. Debía averiguar si era él el propietario u otra persona, aquello no debía quedar en el olvido.
—Tú hermana escapó con nosotros. Te lo conté, ¿Verdad? —Izuku asintió obedientemente. —De acuerdo, pues ella se enamoró de mí. Pero yo no sentía nada por ella. Nada...
—¿La niña, es la hija de mi hermana?—preguntó algo incrédulo. Kacchan asintió, algo cohibido. —Pero...¿No la amabas?
Kacchan negó lentamente.
—Ella se parecía demasiado a ti, Deku. Demasiado...—suspiró mientras las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas. Izuku le abrazó y colocó su cabeza en su pecho, allí lloró como nunca. Soltó todo lo que había estado sufriendo aquel año.
—No me digas que estuviste con ella, porque me amas a mí...
Katsuki lloró con más fuerza. Escuchó con cuidado el latido acelerado del corazón de Izuku y se relajó. Aquél latido era el que necesitaba para vivir, para luchar, para continuar.
—Quédate conmigo...—susurró después de un rato.
—¿Q-qué? —preguntó nervioso Izuku.
—Quédate conmigo, por favor...
Izuku suspiró, intentó serenarse, pero las cosas no estaban saliendo como él quería.
—Kacchan, yo sólo he venido por...
Katsuki levantó la cabeza de su pecho y le miró fijamente mientras se acercaba al rostro del lobo. —...la marca de tu cuello.
Katsuki se sorprendió tanto que se alejó y en cierto modo, eso puso aún más nervioso a Izuku. Le gustaba su cercanía, era como una droga: cuanto más cerca estuviese, mejor.
—¿La marca...de mi cuello? —dijo algo confundido. Miró a Izuku fijamente mientras se tocaba la parte donde estaba la marca de una mordedura.
—Quiero saber si esa marca es mía, o es de mi hermana...
—Es tuya.
—¿C-cómo sabes eso?
—Cuando me retuvieron los tuyos me desperté con muchos dolores después de la palizas que me dieron, pero definitivamente, lo que más me dolía era el cuello. Supuse que fue algún golpe predeterminado o algo así, pero parece ser que no. Además, me lleva doliendo ligeramente todo este año, pero cuando te encontré, el dolor frenó. —miró con enfado a Izuku. Aquello no era bueno, ¿Había venido hasta allí solo por una estúpida marca? ¿Acaso era idiota?—De todas formas, parece que te estás ganando otra paliza, porque venir hasta aquí por una simple mordedura...
—La verdad es que te has pasado...—se tocó ligeramente la cara y Katsuki sólo pudo fijarse en sus labios amoratados.
—¡No! No me he pasado. Si estuvieses en buena condición física no me habrías dejado machacarte de esa manera. Recuerda que me enseñaste a luchar usando las piernas. —susurró algo entristecido. Parecía que aquellos días se habían quedado en el pasado y ya sólo podría recordarlos, y no vivirlos. Respiró hondo. Las cosas habían cambiando. —Bueno, haz lo que tengas que hacer, y lárgate. No te necesito aquí más tiempo del necesario. Ya tienes lo que querías, es tuya la marca, ¿Contento?
Izuku le miró, y después puso su atención en la marca de su cuello. Se acercó a Katsuki y vio que éste estaba dispuesto a darle otra paliza como se acercase más.
—¿Éstas seguro de que es mía? ¿No debió de marcarte Yami cuando vosotros...ya sabes, hicisteis a la niña?—al decir aquello un nudo en la garganta le hizo ponerse muchísimo más nervioso de lo que ya estaba. Katsuki pareció estar en las mismas que él. Le miró de reojo y después le enseñó su marca, con su cara de enfado de siempre.
Izuku se acercó a la marca y posó sus labios al lado de ésta. Notó un ligero salto de la impresión por parte de Kacchan, pero eso no le hizo detenerse. Clavó ligeramente sus dientes en aquella zona y se apartó rápidamente. Comparó las dos marcas.
Ahora todo estaba claro.
—¡Hola! ¡Soy Eijirou Kirishima!
—¡Hola! Yo soy Ochako y él es Tenya.
—¡Bienvenidos! Jamás había visto a aves por aquí.
—Bueno, tú eres...
—¡Una tortuga! —dijo felizmente y dándose un golpe en el pecho para demostrar que estaba duro como el acero.
Iida y Uraraka se acercaron y le dieron golpes para averiguar si era cierto lo que se decía de las tortugas. Y sí, no eran leyendas, aquél chico estaba durísimo como las rocas. Sonrieron y Kirishima les presentó a Eri, la pequeña jefa de la aldea.
Después de las presentaciones Uraraka soltó la pregunta del momento.
—¿Quién es ese Bakugo? —preguntó mientras Kirishima le mencionaba de pasada, mientras contaba una historia de Izuku.
Esa duda le hizo quedarse en blanco unos segundos. La pregunta era complicada.
—Bakugo es un león. ¡Quiero decir, de la aldea de los leones! —dijo rápidamente. Los ojos de las aves empezaron a brillar y se agrandaron ante la posibilidad de conocer a un león. —Y la pareja de Midoriya...
—¿¡QUÉ!? —gritaron los dos a la vez.
—Eso es imposible, Izuku iba a salir conmigo. Es más, teníamos planeada una cita.
—¿En serio?—preguntó Iida incrédulo. Uraraka asintió emocionada. Después Iida se alejó, se sentó en una roca, y escondió la cabeza entre sus brazos y rodillas.
—Por eso no puede tener una pareja. ¡Él está enamorado de mí! ¡Me dijo que sí cuando le dije que saliéramos juntos!
—Vale, vale...—dijo algo asustado Kirishima ante las energías de la chica. Claro que no había dejado en claro que ella sintiera lo mismo, probablemente sí, ya que esa obsesión no era normal en un amigo. —Yo supongo que ya no serán pareja, claro que llevan un año separados. Pero cuando estuvieron aquí, hicieron cosas...
—¿Qué? Espera...Bakugo es un hombre, ¿Verdad?
—Claro, ¡Y muy varonil! —eso hizo bajar el rostro a Uraraka, se acababa de dar cuenta de algo muy importante. Debía hablar con Izuku de inmediato. Estuviese o no saliendo con aquél Bakugo ya se había metido en problemas, en cualquiera de los casos, ya que había estado con un hombre.
Y eso, en el Aviario, estaba prohibido.
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El Cuento Del León Y El Lobo
FanfictionUn mundo en el que las personas viven acompañadas de animales, como parte de sus almas. Un mundo en el que, a pesar de la diversidad de razas, religiones, leyendas, dioses...hay grandes desigualdades y guerras. Un mundo muy parecido al nuestro, pero...
