Pasaron dos meses de entrenamientos, tareas e información. Katsuki e Izuku se hicieron inseparables en tan poco tiempo, y es que a pesar de no tener casi nada en común los dos se ayudaban y complementaban de una forma rara y a la vez útil.
Precisamente después de aquellos meses en la aldea era hora de recoger y largarse con viento fresco, debían proseguir en su viaje al Aviario.
Cuando Katsuki se metió en su tienda para recoger la ropa que había cosido y las armas que había construido, entre otras cosas, se encontró a la mayoría de los niños de la aldea allí dentro, apretujados. Suspiró y salió en busca de Deku, él era el único que podría aplacarles y ayudarle a guardar sus cosas.
Cuando entró en la tienda de Deku se encontró con Kirishima llorando en su hombro.
-Ya, ya, volveré, no te preocupes. -al parecer era su despedida.
-¡Pero Bakugo no volverá más! ¡Ya sé que tú volverás, siempre vuelves! Pero él...-y se sorbió la nariz, quitando sus lágrimas con un puño.
Deku clavó la mirada en él en cuanto había visto mover la tela de su tienda, y sonrió algo avergonzado, como siempre.
-Mejor vuelvo luego. -dijo y se dio la vuelta para volver a meterse en su tienda. Cuando estuvo dentro se sentó entre los niños que le abrazaron fuertemente para no dejarle escapar, lo llamaban la formación tortuga. Se quedó sentado, con todos los niños encima, esperando.
De repente entró de golpe Kirishima y se tiró encima de él también. Le abrazó fuertemente junto con los niños, y Katsuki empezó a sentir que se quedaba sin respiración.
Temió por su vida. Y como persona inteligente que era empezó a hacer lo que cualquier persona habría hecho de haberse encontrado en esa situación.
Se puso a gritar.
-¡DEKU! ¡VEN AQUÍ, AYÚDAME! ¡Me estoy quedando sin aire! -le espetó mientras el lobo se reía a lo loco.
Por más que lo intentaron, ninguno de ellos pretendía moverse y de estar tan tensos y tristes se durmieron encima del león. Después de eso, fue más sencillo quitarlos de encima poco a poco, y sin despertarlos. En aquella aldea les encantaba dormir, o eso era lo que había aprendido Katsuki en su estancia.
Empezó a colocar dentro de una mochila de tela sus pertenencias y después se quedó pensativo mirando a los niños y a Kirishima plácidamente dormidos en el suelo. Suspiró y se quitó uno de los collares de cuentas que llevaba. Aquellas cuentas que no se había quitado desde el combate con el dominante, representaban su familia, más que nada a su madre, y el pelirrojo tenía razón, probablemente no volviese a verlos nunca, así que hizo una locura.
Se acercó a Kirishima, que al parecer le había empezado a adorar en el momento en el que le había respondido una de sus preguntas por los leones y le colocó el collar de cuentas. Después miró a la pequeña que dormía en sus brazos. Se acordó de que con sólo abrazarla habiéndola conocido unas horas antes, le bastó para aceptarle entre los suyos, no quería que le olvidase tan fácilmente. Sonrió ante su acción y se dispuso a salir de allí de una vez por todas.
De lo que no se había dado cuenta era del lobo que le observaba concentrado y feliz ante su acción desde una pequeña apertura en la tela de su tienda. Sonrió y después corrió hasta la salida de ésta para encontrarse con el león.
Le sonrió sin motivo al verle, lo que descolocó un poco al león, y después se dispusieron a continuar su camino.
Cuando por fin, después de tanto tiempo volvieron a estar solos con los árboles, y el murmullo del viento a Deku le dio por hablar de su hogar.
-Me acuerdo cuando cazaba con mi familia...
-¿Qué pasa? ¿Te has levantado nostálgico hoy?
-Algo así. -respondió felizmente.
-Estás demasiado feliz como para tratarse de una despedida.
-Bueno, los volveré a ver dentro de un tiempo. Así que no me preocupa en absoluto.
-Claro...-suspiró Katsuki algo cansado. Ya no sabía que hacer. Había estado pensando en continuar con aquella vida hasta que encontrase una manada que estuviese dispuesta a aceptar a un desterrado, pero ahora su mente estaba algo extraña. Revuelta. Le gustaba aquello, y el inútil de su compañero no era tan malo, después de todo le entendía y le escuchaba cuando lo necesitaba. Además que le enseñaba cosas nuevas.
-¿Qué ocurre? -preguntó algo preocupado Deku ante su respuesta.
-Ha llegado hasta a gustarme esto. -ante aquello una enorme sonrisa se dibujó en los labios de Deku y otra vez aquél brillo que tanto le asustaba. ¿Porqué a veces sus ojos brillaban de una forma y a veces no? ¿Qué cambiaba?
-¿En serio? S-si quieres podrías, bueno, quedarte conmigo lo que quieras. Ya sabes, no me importa. Me gusta que me acompañes. ¿Sabes? No es que te esté obligando o poniendo presión para que te quedes, es solo, que se siente bien estar contigo. -dijo sin pensar y rápido. -¡Quiero decir! Me caes bien, y tu compañía es...
-Vale, me queda claro, inútil. -le contestó algo incómodo. Deku para tapar el sonrojo que empezaba a mostrar su cara cogió el mapa de su mochila y empezó a guiarse. Después de unos minutos que el momento incómodo había desaparecido levantó la vista del mapa y suspiró.
-Vamos a tener que correr hasta que caiga el sol. -le dijo a Katsuki que éste asintió y se ajustó su mochila para que no le molestase al correr.
Habían estado entrenando aquellos meses para eso, resultaba que Midoriya iba de aldea en aldea corriendo a una gran velocidad y en cualquier terreno, así ya casi tenía completo el mapa que estaba diseñando con todas las aldeas en las que había estado. Claro, que esto tenía que hacerlo a escondidas, una ventaja de las aldeas a cualquier ataque sorpresa era su posición desconocida para el enemigo.
Se pusieron a correr y cuando cayó el sol se instalaron e hicieron una fogata. Cocinaron la comida que les habían dado las tortugas. Después Katsuki se quedó mirando de reojo al chico que estaba concentrado en su mapa. Llevaba así todo el día desde por la mañana y empezó a preocuparse por la dirección que habían cogido.
-Deku, ¿Todo bien? -tardó unos segundos en darse cuenta que le estaba hablando a él y después le miró y sonrió como respuesta. Katsuki se aburrió ya que probablemente hablaban de cualquier cosa en la cena, o el lobo empezaba a hacerle preguntas a lo loco. -Oye, friki, ¿Quieres hablar de los leones? -Deku levantó la mirada ante esta sugerencia y asintió. Dejó de lado el mapa, poco convencido y le miró mientras cogía su libro y un utensilio de escritura. Y por primera vez, le observó serio.
-Deku. -dijo en un tono duro. -¿Está todo bien?
-Sí, creo que sí. Es que hay cosas que no me cuadran. Pero debe ser que estoy cansado, sólo eso. -Katsuki estiró los brazos y cogió su libro con delicadeza. -Kacchan...¿Qué haces?
-No sabía que te ponías tan sentimental por las despedidas de las aldeas.
Una pequeña risa salió de los labios de Deku. Había acertado en el blanco. Sentía como una pérdida.
-Bueno, es que les cojo cariño a todos, y, es difícil despedirse. Suele pasarme en todas las aldeas que visito, siempre me siento como si hubiera perdido algo. -todo aquello lo dijo con una sonrisa triste en su rostro y mirando a sus guantes.
-Que sentimental eres, que asco.
-¡Insensible!
-Déjame, yo no lloro por gente como esa.
-Llorarás por la noche, ya verás. -dijo convencido Deku. Le conocía bien, a pesar de que solo lo hacía desde dos meses. Katsuki sonrió ante lo que dijo y algo dentro de Deku explotó. ¿No estaba prohibido sonreír así? ¿Estaba bien que esa sonrisa le hiciese sentir así?
-Bueno, te cuento mi vida o...
-¿Puedo contarte yo algo? -soltó Deku de repente. Se quedó algo paralizado ante lo que le decía, ya que normalmente asentía y esperaba a la información pero ahora, quería contarle algo a él. Algo al parecer importante.
-N-no sé, si te lo vas a tomar bien. Quiero decir, no es algo normal, es algo, extraño y me di cuenta hace unas semanas, lo que quiero decir es que...-suspiró. -...es complicado.
-¿¡QUÉ QUIERES ESTÚPIDO DEKU!? ¡Dilo ya! ¡Me estás poniendo nervioso!
Cogió aire, se acercó a Katsuki lentamente para tenerle en frente, y respiró hondo. Katsuki antes de oírlo de sus labios, ya sabía lo que iba a decir y empezó a temblar. Esos ojos no le podían engañar, reflejaban fuego. Y eso no era bueno, nada bueno.
-Creo que te quiero.
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El Cuento Del León Y El Lobo
FanfictionUn mundo en el que las personas viven acompañadas de animales, como parte de sus almas. Un mundo en el que, a pesar de la diversidad de razas, religiones, leyendas, dioses...hay grandes desigualdades y guerras. Un mundo muy parecido al nuestro, pero...
