Capítulo 33

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Cuando ya estuvieron lejos de la tribu de los lobos se fueron a dormir. Se arroparon como la noche anterior y durmieron juntos.
Kastuki había pasado por un río de camino a su campamento, donde estaba King descansando y se había quitado el molesto tinte. Izuku tenía que admitir que su color habitual de pelo no le hacía rival a cualquier tinte que se echase. Le miró largo rato cuando regresó y cenaron, mientras Katsuki se quedó gruñendo por su mirada intensa, pero Izuku notó su ligero rubor, así que continuó con su escrutinio.
Por fin, cuando estaban ya acostados y mirándose fijamente Katsuki empezó la conversación que habían estado evitando todo el día.
-Tu madre hará correr la voz. -le avisó en un susurro. Estaban muy cerca el uno del otro, así que no hacía falta hablar muy alto.
Izuku suspiró y Katsuki notó si caliente aliento en su garganta. Estaba nervioso, se le veía en los ojos.
-Lo sé. Pensaba que sería un poco más leal, aunque simplemente fuese a su hijo...
-Lo que no entiendo es por qué ha intentado convencerte de que te fueses con ese estúpido lobo quemado. -le espetó algo cabreado. Él era lo mejor que iba a encontrar Deku jamás, no se lo podía comparar con alguien como ese estúpido inexpresivo.
-Por la misma razón por la que yo he intentado que nos ayude. -hizo una pausa y le miró a los ojos. -Cada uno tenemos nuestros principios y nos queremos. -le dijo con el corazón en un puño. -Quiero que ella esté de mi parte, y ella quiere que me quede a su lado.
Hubo una ligera pausa para que Katsuki pensase sus palabras.
-Si te hubieses ido con él, desde el principio, ¿Habríamos podido frenar toda esta locura?
-Kacchan...-le sostuvo la cara entre sus manos. -Si me hubiese ido con él no te habría conocido...
Katsuki asintió, y gruñó un poco por lo bajo.
-De todas formas, no tiene que ver. Todo esto es culpa de Endeavor.
-¿No lo has pensando, Deku? -hizo una pausa para ver la expresión del lobo. —Puede que Endeavor haga esta guerra por venganza, porque no seguiste las reglas de la manada. Porque te fuiste con un león, en vez de un lobo. —le dijo serio y decidido de sus palabras.
Deku se le quedó mirando, fijamente. No podía creerse que Katsuki estuviese dudando de él, pero a lo mejor no dudaba sobre si le quería o no, a lo mejor dudaba sobre la guerra, sobre la verdadera necesidad de necesitar más territorio sin motivo, de necesitar más respeto sin merecerlo.
—No tiene mucho sentido...
—No conozco a ese Endeavor, pero si esos son sus principios la guerra va a ser complicada.
—Lo sé. Pero debería ser fácil. Si simplemente quiere tener el control de todos los integrantes de su manada, debería ser fácil engañarlo. —hizo una pausa. —Si es el caso que tú has propuesto, sería muy sencillo. Tenemos a Todoroki de nuestra parte, solo habría que fingir un poco. —Katsuki le miró enfadado. ¿No le parecía buena la idea?
—Si me fueses infiel, ¿La marca del cuello me dolería? —Izuku asintió. Su diosa era un poco extraña. Hacer una marca en la que solo uno de ellos sufriese no es que fuese una unión proporcionada.
—¿Y por cuánto tiempo tendrías que fingir ser la pareja de ese idiota?
Izuku suspiró.
—No lo sé Kacchan, ni siquiera sé si esa es la verdadera razón por la que los lobos están buscando territorio y poder...
—Pero si lo fuera, —le cortó — ¿Cuánto tiempo sería?
Izuku pensó.
—No sé, tal vez unos días o semanas. Tal vez meses...
—Meses...—repitió pensando Katsuki. Aquél plan podía salir o muy bien, o muy mal. —Y después, cuando te hubieses ganado su confianza de nuevo, ¿Qué harías? —se acercó a él para extraerle la información de sus ojos. Éstos solo mostraban desconcierto y miedo.
—¡No lo sé! Ese no era el plan que teníamos pensado. —le espetó asustado. No sabía que estaba planeando Kacchan, pero no le gustaba nada. Llevar a cabo su plan les llevaría a tener que separarse el uno del otro de nuevo, y además llevaría bastante tiempo. Izuku suspiró, y Katsuki cerró los ojos.
—Lo sé, pero por cómo actuaba tu madre: recitando frases de memoria, y hablando de una manera muy neutral, me hace pensar que el verdadero dictador es Endeavor. No encuentro otro sentido. Está claro que lo que quiere es que sus compañeros o seguidores se sepan sus ideales de memoria. Que todos tengan la misma mente y acaten sus órdenes sin pensar si está bien o mal. —le susurró Katsuki con los ojos cerrados. Todo lo que estaba diciendo tenía sentido. Todo. Y se maldecía a sí mismo por no haber pensado en lo que se traía entre manos el líder. La verdad era que había estado más preocupado por la seguridad de Katsuki que cualquier otra cosa. Aparentemente, ese no era el mayor de sus problemas. Respiró hondo y cogió fuerzas.
Se acurrucó al pecho de Katsuki y apoyó su cabeza en él, el calor que desprendía le hacía sentirse tan seguro que empezó a adormilarse.
—No sé, Kacchan. No sé si lo que estás diciendo es verdad, y ni tampoco sé si quiero averiguarlo. Lo que sé es que quiero estar contigo. —hizo una pausa mientras rodeaba su espalda con sus brazos y respiraba hondo. —Hemos estado separados por problemas y engaños, no quiero que ocurra de nuevo, y lo mejor es quedarnos juntos.
—¿Aunque tengamos mala suerte, y ocurran barbaridades a nuestro alrededor? —le preguntó sonriente mientras jugaba con sus rizos.
—Aunque se caiga el cielo, seguiremos juntos. —le susurró mientras cerraba los ojos para por fin descansar de aquél día tan largo. El problema fue que Katsuki tenía una duda que no le dejaba dormir, así que preguntó:
—Deku, ¿Qué harías si muriera?—ante aquella pregunta los ojos de Izuku se abrieron de par en par. Se le había quitado el sueño de repente.
—Ya te perdí una vez y fue lo peor que me ha pasado en la vida. Jamás permitiré que ocurra eso de nuevo. —le dijo con una mirada seria y segura. Katsuki sonrió y le revolvió los rizos.
—Pero, en el caso de que sucediera...
—¿A qué viene esa pregunta ahora? —le dijo mientras se recolocaba de nuevo para dormir.
—No sé, es una duda que tengo en la cabeza...
—Pues haz que esa duda se calle, y duérmete.
—¿El dulce Deku está siendo borde? ¿Conmigo? —preguntó irónico.
Deku se sentó encima de Katsuki para hacer que se callase, le giró y se miraron por unos segundos.
—Cierra la boca y duérmete de una vez. —hizo una pausa y se agachó para besarle. —Y no preguntes cosas estúpidas. —y con eso se echó al lado contrario donde estaba antes y le dio la espalda. Quería dormir, fuese en sus brazos o en el duro suelo.
Katsuki le envolvió en un abrazo, sonriente porque no era un inútil al que le podían cerrar la boca fácilmente.
Y así se durmió, con la promesa de jamás separarse, aunque el cielo se cayese y el mundo arremetiera contra ellos.

El Cuento Del León Y El LoboHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora