Miranda se sentía extraña. Si tenía que ser totalmente honesta, no se imaginaba que Marco iba a ignorarla, y luego volver a buscarla, sólo para ignorarla nuevamente; mentira, no pensó que él iba a ignorarla, a secas. Llamaba y no contestaba, enviaba mensajes y las respuestas eran escuetas y breves...y entendió que quería que lo buscara. Quería saber si ella iría a buscarlo si él se iba. Ciertamente, Miranda estaba segura de que lo quería, pero también concedía que él no podía estar el cien por ciento del día pendiente de qué quiere Miranda, qué hace Miranda, para dónde va Miranda; así que dejó de insistir con el paso de los días...hasta que una semana, Marco, por tres días, no fue a la escuela. Miranda tenía la entrada a la casa completamente negada y Santino no le decía qué le pasaba, así que se coló en la casa, lisa y llanamente. Confiaba en que el guardia que se apostaba en la puerta de entrada del barrio cerrado donde vivían le abriría sin rechistar, dado que conocía más su rostro que ella misma, y así lo hizo. La entrada no era la parte difícil, lo complicado era entrar en la habitación de Marco sin ser vista...y sin perderse. Decidió meterse por el costado de la casa; dado que el auto de Leonor y de Marco estaban estacionados en la parte delantera, sabía que la alarma no estaba puesta. Escaló por la pared lateral de la casa donde la enredadera le servía de escalera hasta el primer balcón, que, al ser de Santino, sabía cómo abrir desde afuera; tuvo que subirse a una maceta para alcanzar la parte de arriba del ventanal, pero lo logró. Cerró con cuidado, entró en la habitación y comenzó el recorrido hacia la habitación de Marco.
Hacía aproximadamente una semana había notado que de trataba de un trabajo conjunto que ella no se enterara de nada de Marco; había ido a buscar a Kaz a su salón, el que compartía con el Di Paolo mayor, y el ruso estaba riéndose con su mejor amiga, la pelirroja de ojos azules, Andrea.
-Más te vale decirme qué tiene Marco-Kazimir la miró, sorprendido-hola, Andy. Lo siento-la chica había soltado una risa leve y la había saludado.
-Hola para ti, Einstein, ¿cómo estás? ¿Todo bien?
-Kaz, por favor-le había pedido. Él había mirado a Andrea y se había vuelto hacia ella.
-No lo sé, Miri, no contesta mis mensajes tampoco. ¿Por qué no hablas con Santino...o con sus amigos? Ellos seguro lo saben.
-Porque tampoco me contestan.
- ¿Qué te hace pensar que yo sé qué le pasa?
-Eres el único de la escuela al que dejaron interactuar con ellos como si fuera parte del Grupo. Kaz, por favor.
- ¿Por qué no vas a buscarlo si tanto te importa lo que le pasa? -y ahí estaba ella.
Se había escapado de la escuela por primera vez en su vida y había ido a buscarlo.
Se perdió momentáneamente en el escondrijo de pasillos, casi se choca con Leonor, y "casi" porque lo evitó magistralmente al último minuto y, finalmente llegó.
Los pensamientos en su mente realmente la confundían: no sabía si se alegraba de haber llegado en ese momento o si hubiera preferido llegar más tarde. Marco salió del humeante baño con una toalla apretada a la cintura. La miró y se quedó totalmente en blanco de la sorpresa. Miranda realmente jamás había tenido tanta necesidad de quedarse observando el pecho desnudo de Marco, pero ahí estaba.
-No me malinterpretes, me siento halagado de que no puedas dejar de mirarme y todo, pero... ¿qué haces en mi habitación?
-Lo...lo siento-se paró de costado, evitando mirarlo de frente, aunque quisiera-pero no contestabas mis llamadas, ni mis mensajes...
-Y viniste a buscarme, que detalle.
-No me hables así, ¡maldita sea! Pensé que te habías enfadado conmigo...y ni siquiera sé por qué.
-Pensaba hacerlo de otra manera, pero... ¿puedo al menos cambiarme?
No.
-Si-Marco se movió por los alrededores de su habitación buscando la ropa y se metió en el baño; salió pulcramente vestido con un pijama entero, azul marino y blanco, de esa tela suave que Miranda no quiso detenerse del todo a mirar y la llevó hacia el balcón. Hacía frío, pero con la caminata y las corridas por las escaleras y por el costado de la casa, ciertamente no lo sentía del todo. Se quitó la chaqueta y la dejó sobre la cama antes de salir.
- ¿Te enfadaste conmigo?
-Miri, si hay alguna razón por la que me enfadé con alguien, definitivamente no es contigo. Cometí un grave error pensando que podría manejarme contigo como me enseñaron a manejarme en los negocios.
-Lo siento, creo que no te entiendo.
- ¿Prefieres la versión resumida o la larga?
-La que sea más concisa-dado que la resumida era la que más se acercaba a la petición de Miranda, y ambos sabían que era una respuesta totalmente clara, Marco decidió arrancar la bandita de una vez.
-Te amo-Miranda lo miró, pensando que, tal vez, había oído todo al revés. Marco se cruzó de brazos y sonrió, como si no estuviera diciéndole lo que estaba diciéndole.
-Lo...lo siento, ¿Qué?
-Que te amo. Necesité estos tres días para asentarme a lo difícil que era para mí no estar cerca de ti, lo difícil que era no buscarte, no caminar directo hacia donde tú estabas, simplemente existiendo, y besarte frente a todo el mundo. Pensé que si me movía contigo como me enseñan a moverme en los negocios definitivamente en algún momento podría gozar de decir que eras mía...con cualquier título. Jugué a ser Santino. Vi a Cameron besarte en tu cumpleaños y por un segundo, un patético y triste segundo que me cambió la mente, pensé que no quería que volviera a ponerte una mano encima...-Miranda tragó saliva. En realidad, Cameron, por ese beso, se había llevado una bofetada con todas las letras, un diccionario de insultos y, por si no había quedado claro, otra bofetada. Quería decirle eso pero no le salían las palabras; no quería detenerlo. Quería evitar mirarlo a la cara y no podía porque los ojos verdes de Marco analizaban hasta su alma-que, de hecho, no quiero, y comencé a actuar como lo hice: coqueteaba con otras chicas, te ignoraba... ¡que patético juego de niños el que empleé! Santino quiso abofetearme más de una vez por eso, cuando no se reía de mí, por supuesto-Miranda se habría reído, pero estaba cautivada. Embobada. Inconexa de análisis de oraciones-Habría sido mucho más fácil simplemente ir hacia ti y decírtelo: te amo...te amo tanto que me consume. Y no, no tienes que decirme que me amas; no, no tienes que decirme que quieres estar conmigo, simplemente no hay que cambiar la situación como está. A esto me refería cuando te pedí que dejaras de hablar en la cafetería, cuando fuimos a desayunar, ¿recuerdas?
-Por supuesto que lo recuerdo-le había dicho que no hacía falta que dejara de salir o buscar novias en el resto del mundo por ella, pero que si, cuando ella estuviera lista, él estaba libre, sería el primero en saberlo.
-No tienes que pensar en eso; para nada. Sé que te gusto, y no porque les guste a todas, simplemente porque lo noto. Noto cómo me miras, noto que te gusta estar conmigo...noto que cambiaste desde que descubriste lo de Cameron...confía en eso, Miri. Estoy soltero y pienso seguir estándolo el tiempo que sea necesario para que tú me saques el título.
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Jaque Mate [Completa]
RomansaMiranda comienza otro año escolar. Todo es normal, excepto los nuevos estudiantes. Su novio los detesta, y el mundo parece detenido por los europeos recién llegados. Por su parte, su padre tomó la decisión de escaparle a los recuerdos dolorosos qu...
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