Eran las cuatro de la mañana, o eso marcaba el Olivia Burton en su muñeca, y el movimiento de la gente a su alrededor era una gran molestia. En general, le gustaba el ambiente del aeropuerto, pero en esta situación, cuando volvía a escaparle a la realidad, no podía evitar estar molesta. Recordaba de forma muy clara cuando recorrió Europa y fue de Francia a Bélgica, de Polonia a Hungría, de Inglaterra a su amada Italia, y cada aeropuerto era más bonito que el anterior. En ese momento, ciertamente el incesante andar de la gente no la molestaba, porque era para conocer; en esta ocasión estaba huyendo y todo la fastidiaba. Era consciente de la suerte que tenía de poder olvidar sus problemas viajando, pero no tenía suerte cuando pensaba en por qué estaba escapando. A qué estaba escapándole.
Leandro había comenzado a seguirla en Instagram y Giulietta ciertamente pensó en por qué demonios le había gustado en su momento; tal vez el hecho de que era más grande, tal vez el hecho de que era exótico, tal vez el hecho de que era misterioso y fumaba cosas extrañas afuera del colegio, no lo sabía. La Giulietta de ahora se preguntaba repetidamente qué le había gustado de él y no podía contestarse la pregunta, pero ese seguimiento la llevó a ver detenidamente las fotografías que había publicado a lo largo de los viajes, recordando cuánto había cambiado, ganado y perdido a lo largo de los años. Algo que debía agradecerles a sus padres era la buena genética: la cintura se le había afinado y los pechos le habían crecido, asimilando la figura de su madre, y el cabello le crecía fuerte, sano, recto y brillante, como en la familia de su padre. Las piernas y el abdomen se debían a su trabajo, dado que, como le había dicho a Miranda, creía fervientemente en el esfuerzo para obtener resultados.
Tomó el bolso de Chanel grande que tenía solamente dos funciones para ella: usarlo en viajes por carretera donde mucho no se llevaba o como bolso de mano en los aviones, y lo apretó más contra su cuerpo. Miró detenidamente el billete de avión y miró el cartel: no volvía a Viena porque no quería volver a ver a la hermana Amélie, porque la señora la odiaba, y no podía ir a Milán como habría hecho normalmente porque cualquiera de ellos le diría a los Di Paolo que estaba ahí, así que, si bien su destino era Italia, se había concentrado en otro emblema central del país: Roma, donde tenía un departamento que usaba solamente como armario; siempre había sido consciente de que no podía llevarse todo a todos lados si seguía viajando por el mundo, no podía mudar la totalidad de sus pertenencias cada vez que se movía, entonces, tenía todo en el departamento. Si algo pasaba, ese siempre estaba cerrado y dispuesto a que ella volviera. Tenía un amigo cuidándolo cada tanto, porque no le confiaría a ninguna mujer la entrada a su lugar sagrado en el mundo. Donde los vestidos estaban en una habitación, los zapatos en otra, los bolsos, los perfumes, los accesorios y el maquillaje en otra, los pantalones y las faldas en otra, las blusas, camisas y remeras en otra, los blazers, los tapados y los sweaters compartían la habitación. Era su lugar del paraíso en la tierra, donde ella coexistía con las telas y nada más. Donde no se cocinaba para que el aroma de la comida no se impregnara en las prendas, donde tenía horarios regulados para ventilar las habitaciones...tenía todo perfectamente calculado para llegar a su entrañable lugar del planeta.
Había pensado en ir a Rusia a ver a Ghala, pero ciertamente no sabía dónde estaba y su hermana no era buena contestando llamadas, evidentemente. Tal vez, era la tensión, el estrés o la molestia de la película, no lo sabía porque no le contestaba las llamadas, y concretamente se complicaba saber algo de otra persona cuando la única forma de comunicación deja de...comunicar.
Un grupo de flashes frenó su carrera hacia el quiosco para comprar algo para beber.
Esa larga melena teñida de un bonito rubio...ese tapado rojo, esas botas negras con tacón que llegaban hasta unos centímetros debajo de las rodillas y un jean blanco...
- ¡Muchachos, es como si jamás hubieran visto a una actriz en su vida! -y esa voz, cargadamente irónica, terminó de rellenar su garganta de tensión.
- ¡Ghala! -su hermana se frenó y se volteó, la miró directamente. Giulietta podría haberse desmallado por la emoción que le llegó de golpe, pero hacía dos años que no veía a su hermana y esa visita había durado aproximadamente una hora entre vuelo y vuelo y no pensaba gastar ese impensado encuentro desmayándose. Quitó violentamente a los paparazzi de su camino, dejó la cartera Prada con la misma violencia en el piso, y corrió hacia ella con tanta rapidez que Giuli no pudo hacer otra cosa que quedarse parada, mientras su hermana se acercaba hacia ella. En cuanto la rodeó con sus brazos y el llanto cayó libremente por sus mejillas, la situación fue saboreada como algo que realmente no estaba pasando. Algo surrealista, sentía a su hermana como un espejismo, una ilusión. Pensaba que abriría los ojos y seguiría en el aeropuerto, sola, esperando hasta tener que abordar el avión. La apretó, le dio besos en todos los puntos de su rostro que no fuera su boca, y ambas se reían de la emoción; hacía tanto que Giulietta no estaba en contacto con su cable a tierra, con su gran faro en el océano, con la única persona que era incondicional, que tenerla ahí le explotaba el corazón de emoción. Ante el apretón, un violento dolor le desgarró el estómago; jadeó y lanzó un gritito ahogado.
-Espera, espera, espera. Para, por favor, me duele-su hermana se detuvo violentamente y la miró mientras Giulietta se apretaba el estómago.
- ¿Qué tienes? -ella sonrió, mirándola y le apretó las mejillas.
- ¡Ghala! -exclamó, y la abrazó de nuevo. Su hermana ignoró momentáneamente que le había pedido que no la apretara y se dejó abrazar.
- ¡No puedo creer que estés aquí y que esté tocándote!
- ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas filmando.
-Las últimas escenas quedaron perfectas...y te dije que estaba ya preparada para ir contigo-Ghala miró el cuello de Giulietta y detuvo completamente su emoción-no tienes las perlas...tu jamás te las quitas-ella se quedó completamente bloqueada y sin aire.
-Sí, no lo... ¿por qué demonios no me dijiste que venías?
-Pensé que si venía no te...-resopló ante los flashes. No eran tantos como en un caso de estrella de Hollywood, pero Ghala tenía su encanto para las cámaras-ven, vamos a escondernos-Giulietta sonrió.
Tomó el bolso de Ghala y se metieron en una cafetería, que terminó prohibiéndoles la entrada a los incesantes y molestos paparazzi, por lo que, lo único realmente molesto fue la constante mirada de los comensales dentro.
-Tienes que ser honesta conmigo, Giuli-dijo, tomando un sorbo del café- ¿qué estás haciendo, a las cinco de la mañana, en el aeropuerto? Podrías decirme que viniste a buscarme, pero ese bolso que traes solamente lo usas para viajar... ¿a dónde vas?
-Me...me voy.
-No suenas tan contundente como en otras ocasiones.
-No estoy muy convencida-dijo con honestidad. Si había algo que la dejaba cuando hablaba con Ghala, definitivamente era su filtro irónico y esquivo.
-Giuli, voy a hacerte tres preguntas y quiero que las respondas con total honestidad...total honestidad-repitió enfatizando- ¿bien? -Giulietta asintió- ¿por qué no tienes el collar que te envié?
-Gabriela me lo cortó-Ghala infló sus fosas nasales, se quitó el tapado y tomó con violencia otro sorbo del café.
- ¿Qué más te hizo?
- ¿Esa entra dentro de las tres preguntas?
-Contéstala.
-Me cortó.
- ¿El estómago de nuevo? -Giulietta asintió. Ghala suspiró- ¿A dónde planeabas irte?
-A Roma.
-De casualidad, ¿no tienes algo aquí que pueda mantenerte aquí?
- ¡Maldita sea! Lo único que puede mantenerme aquí es justamente lo mismo que me mandó a irme-era la primera vez que hablaba con Ghala en el bonito dialecto romano que ambas manejaban perfectamente y realmente la emocionaba. Lo que restaba emoción era el rostro consternado de su hermana.
-Voy a necesitar que me aclares la situación, y un trago de vodka-Giulietta se rio.
-Tengo amigos aquí, Ghala.
-Si, los Di Paolo y la chica...Miranda.
-Si, ellos.
-Qué raro que papá no dijera nada de que te relaciones con ellos.
-Me dijo, de forma muy florida y delicada, que no me acueste con ninguno.
-Déjame ver si entendí el trasfondo: "Giulietta, no le abras las piernas a ninguno" -su hermana se
rio por la imitación y asintió.
-Usó esas mismas palabras.
-Me dijo lo mismo cuando le dije que me iba a Rusia a trabajar para la película. ¿Lo hiciste?
-Me duele que creas que lo haría.
-No creo que lo harías, pero ya que es lo que preocupó a papá, te pregunto.
-No, no me acosté con ninguno, pero pensar que lo hice logró que Gabriela me corte.
- ¿Con quién cree que te acostaste y qué tiene ella con él o ella? No lo sé.
-Jamás me acosté con una mujer.
-No importa, concéntrate.
-Cree que me acosté con Santino y él se acostó varias veces con ella; como que tiene una obsesión con él.
-Una obsesión que podría matarte o lastimarlo a él, incluso.
-Exactamente.
-Y por eso estás yéndote-asintió levemente, como si entendiera y luego negó efusivamente-me parece una estupidez.
- ¿Qué?
-Por primera vez tienes a alguien que valga la pena. No puedes huir cada vez que la situación se complica...entiendo que la pasaste mal, pero no puedes. Sobre todo, porque esta vez no pensaste sólo en ti, sino también en él. Creí que querías encontrar a alguien para asentarte y todo.
-Lo quiero, pero no si es peligroso para ambos estar juntos.
-Entiendo los puntos que expones, Giuli, simplemente creo que es una estupidez. No te acostaste con él y lo sabes. Ciertamente no deberías tener problemas con eso, búscate a otro, al menos hasta que logres olvidar lo que te pasa con este chico.
- ¿Y si no puedo? -Ghala sonrió levemente.
-Por supuesto que puedes. Él también, sobre todo porque simplemente se gustan, no es como si estuvieran enamorados; no estás enamorada, ¿verdad?
-No...pero me agrada.
-Entonces, asunto cerrado. No vas a irte, no pienso dejarte.
-Podría quedarme contigo-Ghala sonrió, consciente de que su hermana no quería irse.
-Voy a quedarme sólo dos semanas, Giuli. No quiero que te quedes desprotegida cuando me vaya.
-Me propusieron quedarme con ellos el tiempo que sea necesario hasta que encierren a Gabriela.
-No creo que encerrarla sirva.
- ¿Por qué?
- ¿Para qué demonios la encierran si de todas formas la dejan ir a eventos porque "se portó bien"?
-Es cierto; no lo consideré así, pero pasó.
-Quédate conmigo estas dos semanas, nadie dice que no puedes, pero luego de eso, al menos por un tiempo, quédate con ellos.
-Papá preferiría enviarme lejos antes que tener que dejarme con ellos.
-Papá tendrá que vérselas conmigo si prefiere enviarte lejos sin importarle tu seguridad simplemente porque son Di Paolo.
-Prefiero hablar de otra cosa... ¡cuéntame de tu película!
-Es una obra fantástica, Nadia realmente se lució.
-Conozco a la hermana, ¿sabías?
- ¿En serio? -preguntó, emocionada.
-En serio, Miranda es su hermana. ¿Notaste que, en las dedicatorias, escribe "Para Angelo y Miranda" y bla, bla, bla?
-Angelo es el padre.
-Y Miranda es la hermana-comentó, contenta.
-Tuvimos un problema durante uno de los rodajes. El prometido de Nadia la dejó.
- ¿Quién fue el imbécil?
-Un imbécil, justamente. No viene al caso, pero Nadia estuvo destrozada. O eso me dijo, lo cierto es que no venía mucho al set.
-No, Miranda me decía que prefiere esperar a ver la obra ya terminada.
-Es maravilloso. Tiene una mente brillante.
Ghala se devanó la lengua contándole anécdotas de todo tipo sobre sus dos años en Rusia, sobre la gente, la comida, la estadía, la temperatura y tópicos similares. Siempre había emulado a su hermana: la amaba y había sido su ejemplo de alguien sólido y seguro, confiado en sus convicciones y en su talento. Ahora notaba eso que Ghala exhibía con tanta naturalidad: no quería huir, quería quedarse. Quedarse y amar a todos y cada uno de los amigos nuevos que había hecho. Y, aunque lo lamentaba por Gabriela porque tendría que verla, lo lamentaba más por Santino y ella.
Que eran una ecuación imposible de combinar.
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Jaque Mate [Completa]
Storie d'amoreMiranda comienza otro año escolar. Todo es normal, excepto los nuevos estudiantes. Su novio los detesta, y el mundo parece detenido por los europeos recién llegados. Por su parte, su padre tomó la decisión de escaparle a los recuerdos dolorosos qu...
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