Marco era consciente de que el contrato existía: los padres habían presentado las formas, las cláusulas de seguridad por reintegro para cubrir un cincuenta por ciento del dinero puesto inicialmente habían sido aceptadas, habían firmado el contrato y eran parte de una flota de cuarenta cruceros de lujo, diez para cada familia, que dejaban anualmente poco más de ciento ochenta millones de euros; en síntesis, ganaban, cada tres meses, cuarenta y cinco millones de euros cada uno. Marco había indagado en el tema cuando Gio lo había llamado, notando su enfado, y él le había dicho que sí; efectivamente, Valeria, muy a su pesar, les había conseguido ese contrato. Que sus amigos lo sabían, no los padres. Pero, pese a las grandes ganancias monetarias, la que tenía que recalcar era la emocional, la razón subyacente por la que había besado a Valeria: Miranda lo negaba muy fervientemente, pero estaba celosa, y Marco lo notaba por cómo observaba el paquete que ella le había enviado y que descansaba en la mesa del patio. Era invierno y Santino y Marco se negaban rotundamente a olvidarse de sus días fríos afuera, solos, donde el resto de la institución no molestaba.
- ¿Qué es eso? ¿Quiero saberlo? -Marco la miró sin levantar el rostro y sonrió a Santino.
-No sé ni si yo quiero saberlo-dijo, enfatizando el sujeto de su oración. Levantó la tapa y la volvió a cerrar. Ciertamente, recordaba la excitación recorriéndolo como la sangre que tenía dentro, de la misma forma que lo había sentido el primer día que había visto ese baby doll acompañado de la liga apretada a su muslo y la ropa interior. Parecían una pareja con diez años de relación y eso era particularmente lo que más había lastimado a Marco en su día. Miranda lo miró, tensa.
- ¿Puedo ver o es riesgoso para mi salud? -preguntó Santino con sumo cuidado.
-No-negó Marco. Tomó la caja y se levantó.
- ¡Marco, quieto ahí! -se levantaron, tomaron sus cosas y se alejaron unos cuantos pasos, Miranda había entendido de forma bastante clara que no estaba invitada a la conversación que se estaba por desarrollar- ¿qué fue ese beso de la semana pasada?
-El contrato de los cruceros-dijo, con el claro tono de una pregunta; esperó pacientemente a que Santino asintiera, aunque no le tomó tanto tiempo, y continuó-lo consiguió Valeria. A cambio de un beso-Santino se rio.
-Sabes que soy partidario del equipo "lucha por tus sueños", pero esto es excesivo.
-Quería creer que se trataba de una despedida, y luego viene con esto-dijo, señalando la caja.
- ¿Qué vas a hacer con eso? Creo que deberías arrojarlo o devolverlo.
-Pienso arrojarlo a la basura-aunque ciertamente le daba lástima arrojar tan hermosa pieza de lencería. Miraba la caja con tanto anhelo que Santino carraspeó-tranquilo, no quiero nada de lo que tenga que ofrecerme.
- ¿Por qué lo miras así?
-Recuerdos, Santi, recuerdos-sentenció. Miranda los analizaba desde la distancia, con los brazos cruzados, sin saber realmente qué estaba pasando- ¡demonios, me fascina esta chica! -Santino sonrió, muy contento- ¿cuándo hablarás con Giuli?
- ¿De qué tengo que hablar con Giuli? Si fueras tan gentil de aclarármelo.
-De tus sentimientos-Santino, si hubiera tenido algo en la boca, lo habría escupido.
- ¿De qué sentimientos estás hablando? Deja de decir idioteces.
- "Deja de decir idioteces" -citó, burlándose de él-podríamos ponerlo a votación. El Grupo está necesitado de problemas.
- ¿Necesitado de problemas? -ironizó.
- ¿Qué tienes que decir de los Lucchetti?
- ¿Qué tengo que decir de ellos, Marco? ¿Qué quieres oírme decir de ellos?
-Giorgio considera necesario destituirlos. Urgentemente.
-Si no se preocupara tendríamos que preocuparnos nosotros...por él.
-Creo que Giorgio sabría manejarlos mejor que cualquiera de nosotros.
-Eso no es el asunto, porque si él realmente no pudiera, probablemente o no estaría en el Grupo o lo habrían destituido, el asunto es que son una molestia.
- ¿Cómo se llamaba el hotel que querían abrir?
-Algo geométrico, Miranda me explicó los detalles de la figura, pero no recuerdo el nombre.
- ¿Cómo vas con Matemática?
- ¿Sabes? Es extraño porque llevo bien los números de los viñedos, pero no me va bien en Matemática.
- ¡Eh, ves más en los viñedos que en Matemática! -comentó, divertido. Santino se encogió dentro de su abrigo para cubrirse de la ventisca.
-Veo más de matemática directa, no tanto de funciones y todas esas cosas extrañas-Marco sonrió.
-Ayer estaba pensando en el día de los laxantes, ¿recuerdas? -Santino tardó, pero recordó y se rio.
- ¡Pobre profesora!
-Reprobó a Gio-dijo, pronunciando excesivamente la i en esa ocasión.
-Fue tan extraño aprender a decirle Gio...
-No podríamos hablar con Gigi en todo caso, porque su nombre sólo tiene la g y la i-Santino sonrió.
- ¿Aún te sientes mal por lo que pasó con Gigi?
-Lo superamos.
-Jamás supe si hubo alguna antes de ella.
-La primera vez que tuve a una mujer, Santi. Gigi siempre será la primera-Santino sonrió-eso no se lo va a quitar ninguna. Ni Valeria, ni Miranda, ni ninguna de las del medio. Pero, Gigi...ella ya pasó-Santino se descruzó de brazos, asintió, se arregló los guantes y el tapado y volvió a cruzarlos; miró a su hermano sonriendo.
-Al menos sabes dejar atrás tu pasado, Marco.
-Por supuesto, está detrás de mí por una razón-Santino sonrió porque estaba citándolo y lo recordaba, luego perdió la sonrisa ante la perspectiva del recuerdo real.
Fue en el hospital.
Marco había sido baleado, estaba internado y, como siempre que alguno de ellos terminaba en el hospital, que la cantidad de veces había sido considerable, el resto de los hijos del Grupo habían hecho turnos para quedarse con él mientras Gio dormía, dado que no salió de la habitación en toda la estancia de su primo ahí. Fue el turno de Santino de quedarse y Gio dormía en el sofá, tapado; el rubio había estado sentado en la silla de al lado de la cama de Marco, leyendo y subrayando un texto en latín, que, debía admitir, no era su fuerte, cuando Gio se había movido de golpe, molesto por la herida que Marco tenía y su hermano se despertó y lo miró.
-Hola, amigo, ¿cómo te sientes?
-Me duele ¿eso es Gio? -Santino miró a su primo, lo cubrió más con la manta y se volvió hacia su hermano.
-Eso es Gio-sentenció, divertido- ¿cómo fue que te dispararon, Marco? ¿Por qué esta vez?
- ¿Crees que hay una razón? Me disparó porque quería molestar a Gio-La situación era incontrolable. Gio estaba incontrolable. De hecho, la única razón por la que no había matado a Bruno Conte cuando lo descubrió fue porque Pietro y Valentino lograron frenarlo antes de que sucediera. Piensa en la familia, le dijeron. Le disparó a mi familia. Intentó matar a mi familia, respondió él, desquiciado. Estaba en los ojos de toda la gente reunida en la casa de un chico hijo de americanos, que insistía en hacer fiestas americanas una vez cada tanto tiempo. El Grupo Emperador no iba a menos que fuera necesario, y ciertamente no lo era en esa ocasión, hasta el momento en que la noticia de que había sido Bruno quien había disparado a Marco les había llegado y Gio había desaparecido de la nada. Los amigos notaban que tardaba en volver y fueron corriendo al evento, sabiendo que no tenían otro lugar más posible para ser el destino del desaparecido Gio porque era donde Conte estaba, tranquilo hasta que él había llegado, listo para romperle la cara, que lo había hecho; si bien eso no había mermado sus ansias de matarlo, había logrado tranquilizarlo levemente.
- ¿Vitto habló contigo?
-No, pero sé que algo está pasando porque Gio está triste, ¿qué pasó?
-Marco, ¿prefieres que sea rápido o lento? -habían decidido, muy explícitamente, que Santino era el encargado de decirle que se mudaban.
-Como lo creas conveniente-Santino repasó mentalmente lo que tenía que decirle: se mudaban de Milán con destino a Buenos Aires a una casa gigante, asistirían a una sede de la escuela a la que ya iban, donde tendrían clases de italiano en donde probablemente les pedirían que participaran más que al resto o, más molesto aún, que hablaran en conjunto; ¿Cómo? era lo que se preguntaba Santino, sería complicado siendo que ni siquiera estaban en el mismo salón.
-Papá y mamá sellaron el plan y nos vamos a mudar-Marco, al principio, se quedó mudo. Santino jamás olvidaría cómo lentamente perdía el color del rostro. Gio se despertó por la molestia, lo vio y Marco le pidió con la mirada que se fuera, que los dejara solos. Su primo le palmeó el hombro al salir; Marco, mientras tanto, no recibió ni una mirada de él.
- ¿Cómo que nos mudamos?
-Los argumentos de mamá son debatibles sobre el lugar, no los de Vitto.
- ¿Qué argumenta cada uno?
-Mamá dice que es un buen lugar para iniciar, asentarse y cambiar de aires...
- ¡Me gusta mi Milán toda contaminada! -Santino se apresuró a calmar a Marco, que estaba medio sedado y molesto.
-Y Vitto, que ya sabes cómo es de contundente, dice que te dispararon tres veces y no va a dejarte aquí listo para que te maten.
- ¿Qué? ¿No pensó en Cenzo? ¿En todo lo que está dejando?
-Marco, piénsalo, estás hablando de Vitto. No hace nada sin pensarlo más de una vez.
- ¿Los demás saben?
-Sólo Gio y Pietro, porque Cenzo y Vitto discutieron frente a ellos y preguntaron qué había pasado-Marco también los había visto discutiendo, incluso delante de Gio y él.
- ¿A dónde nos vamos?
-Buenos Aires.
- ¿Por qué tan lejos?
-Justamente porque es lejos-se adelantó y se sentó en la camilla.
-Pero...Valeria, la escuela.
-Escúchame, Marco, el pasado está detrás nuestro por una razón, nadie lucha por traer del pasado cosas que quieres que queden ahí, encierra a Valeria con esas cosas. Nuestros amigos, el Grupo, Milán, nuestra vida, nada de eso está ahí...está en el presente...
- ¡Si nos vamos estará en el pasado!
- ¡Tu estarás en el pasado si no nos vamos! -eso calmó momentáneamente al paciente-el Grupo sin duda estará en el futuro. Si te quedas aquí, corremos el riesgo, al menos ahora, de que tú no estés en la ecuación-Marco tenía lágrimas en los ojos y apretaba la sabana con la mano que no trataba de quitarse la sonda; la cánula, por suerte, no cedía y se negaba a salir de la vena. Santino evitó que casi lo lograra y lo calmó-Cenzo trata de controlar la situación. No será eterno, Marco. Volveremos-cuando Valentino dijo que Milán los esperaba, a Marco no le quedó duda de que esa mudanza, a pesar de ser dolorosa, también era necesaria.
-Eso dijiste-dijo Marco en el presente bonaerense, frío y lluvioso.
-Eso dije-asintió-estoy completamente seguro de que lo que dije era conciso y concreto-Marco suspiró.
-Valentino y tu tenían razón. Hasta que esto no se controle, no podemos volver.
-Gio se sentó a hablar del tema con Bruno-comentó él, divertido.
-Ni que le hubiera servido.
- ¿Cómo va a servirle si Gio cada vez que lo ve quiere matarlo?
-Se lo tiene merecido.
-Tranquilo, Marco-dijo, calmado-en esta familia, las cosas que nos hacen, se pagan.
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Jaque Mate [Completa]
RomanceMiranda comienza otro año escolar. Todo es normal, excepto los nuevos estudiantes. Su novio los detesta, y el mundo parece detenido por los europeos recién llegados. Por su parte, su padre tomó la decisión de escaparle a los recuerdos dolorosos qu...
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