-No me gusta esta decisión. Estoy totalmente en contra-sentenció Pietro cuando terminó de oírla. Si Santino iba a llevar a cabo eso, por supuesto, había pensado en las consecuencias: estas incluían, pero no se limitaban a que Gabriela supiera que, en realidad, no había pasado nada, a que lastimara a Giuli de todas maneras, o, incluso peor, a que la secuestre y la torture hasta matarla.
-Pietro, no te estaba preguntando-comunicó Santino. Luca Bitalli detrás de él, miró a Pietro y dijo:
-Eres igual a tu padre cuando tenía tu edad-era tan extraño oír a los Bitalli hablar en el italiano milanés. Pietro lo miró como se miraría a un igual que, en realidad, es menos.
- ¿Quién es él? -Marco señaló a Cameron, Pietro negó y su primo movió el dedo hacia Luca, que había hablado. El milanés hablando asintió.
-Es Luca. Bitalli.
-Me olía a desperdicio-afirmó Ottavio. Vincenzo, Ettore y Giorgio entraron en la llamada conjunta, los tres juntos, pero desde otro lado.
-Que lindos los chicos, caballeros, un amor-comentó Luca hacia los tres que acababan de aparecer en pantalla.
-Están bien entrenados-sentenció Giorgio, parado detrás de Ettore, que le dio un manotazo en el estómago, indicándole que se callara.
- ¿Qué te pasó en el ojo, Santino? -inquirió Cenzo, mirando a su sobrino.
-El bestia lo golpeó-informó Marco, entre medio de su hermano y Federico Bitalli.
-Vuelve a ponerle un dedo encima y te consideras muerto, ¿entendiste? -avisó Giorgio.
-Giorgio-llamó Ettore, calmándolo.
-No tienes ni idea de lo que pasó, Mastroianni, yo que tú, cierro el hocico.
-No tenía derecho-explicó Santino-pero lo justifico.
- ¡Discúlpame! -exclamó Federico. Vitto iba a meterse y Santino hizo que sintiera orgullo por millonésima vez desde que había nacido.
-No entiendo por qué actúas tan sorprendido; es tu deber como padre cuidar de tus hijas. Yo no tenía por qué andar preguntando por el mundo quién era el padre de la chica. Es tu responsabilidad cuidarla, velar por ella. No lo hiciste, ella hizo lo que quiso y eso consistió en venir conmigo, sin decirme quién era. ¿De quién es realmente la culpa? -Federico no dijo nada. Los Padres sonrieron ante las palabras tan certeras. Los Hijos también.
Lo más divertido realmente había sido la respuesta de su hermano hacia el golpe recibido: Federico había ido hacia él, lo había golpeado y Santino, luego de toquetearse el ojo recién golpeado, lo había mirado y le había dicho:
-Bien, te desquitaste. ¿Piensas colaborar o ya estás satisfecho? -su padre, por supuesto, se había metido en el medio, le había tomado la muñeca con violencia y la había alejado del rubio, que se toqueteaba el ojo, mientras su hermano analizaba los daños.
-No le pongas una mano encima a mi hijo.
-Papá, está bien. Basta-el hecho de que le hubiera dicho "papá" lo había calmado. Luca había hecho lo mismo con su hermano, mientras este miraba a Santino sobre el hombro de su padre y Leonor, luego de mirar con odio a Federico, le había sostenido la bolsa de hielo a su hijo en el rostro, hasta que él le había dicho que podía solo.
En el presente, dos horas después de las explicaciones que Federico consideró necesarias, de que hablaran de lo que sabían, y de que pensaran en una posible respuesta, la conversación siguió su curso.
- ¿De qué demonios estás hablando? ¿Por qué jamás nos enteramos de esto? -su padre fue el que contestó.
-Me pidió que no lo dijera-sentenció Vitto con simpleza.
- ¿Cómo te acostaste con una Bitalli, Santino? -preguntó Cenzo.
-No tengo por qué explicar si me acuesto con X o con Y-era muy incómoda la repentina atención que recibía su vida sexual, algo que él mantenía bajo siete candados y nueve paredes; pero, lo más incómodo era que todo se hablaba frente al padre de las dos chicas.
-Concuerdo contigo-afirmó Ottavio.
- ¡Por supuesto que tú concuerdas, maldito engreído! -sentenció Gio, divertido; Gio que lucía más como el Gio previo a la cirugía del apéndice.
-Ya tengo todo, muchachos.
- ¡Me parece una estupidez! -se quejó Ottavio. Santino lo miró.
-Ottavio, estoy hablando de Giuli. No puedo darme el lujo de perderla-Ottavio suspiró. Federico y Luca, por primera vez, entendían lo mucho que Giulietta había calado en el Grupo, lo mucho que la querían a pesar del apellido y que podrían haberla usado a ella para llegar hasta ellos...si el que debía cumplir la función de padre se hubiera dado cuenta a tiempo.
-Bien, tú guías-afirmó Pietro. Vitto miró hacia los demás padres, que lo miraron con el orgullo pesando más en su rostro que sus facciones mismas.
- ¿Vas a decírselo a las demás? -preguntó Ettore, consciente de que era Santino quien llevaba la batuta en ese momento.
-No podemos.
-Nada de no podemos-sentenció Giorgio-no voy a dejar que Valentia sufra una muerte que no pasó.
- ¿Sigues casado con Valentia? -inquirió Federico.
-Sé cómo conservar a una mujer-su contestación fue tan tajante y tan rápida que el preguntón se cruzó de brazos, molesto por el intercambio verbal al que se veía sometido-Santino, piénsalo bien. A alguien debes decírselo; las mujeres del Grupo deben saberlo. Eso incluye a la chica...Marco, recuérdame...-inquirió, volviéndose hacia el que él consideraba su sobrino a pesar de no ser consanguíneos-... ¿cómo se llama tu chica?
-Miranda, Giorgio.
-Eso incluye a Miranda y a Giulietta. Valentia y Silvia también deberían saberlo. Estamos en Milán, en realidad la noticia puede no habernos llegado; y, si nos llegó estamos entre las paredes de casa, llorando la muerte de nuestro sobrino, todos juntos. Estaríamos todos dentro-Santino lo sopesó, confirmando que tenía razón.
-Eso incluiría decírselo a mi madre y ella no puede no saberlo. Será a plena luz del día.
-No hay por qué-agregó Ottavio-si vas a morir en un accidente de auto...
-Pensé que era un accidente en los viñedos-comentó Santino.
-No importa, el punto es que te vas a morir-continuó Ottavio-y ella no tiene por qué sufrir tanto siendo que, en realidad, tu "muerte" -dijo, remarcando las comillas sobradamente-sólo durará unos dos días.
-Tiene razón-coincidió Pietro-creo que deberías decírselo.
-Concuerdo con Ottavio-agregó Giorgio. A eso, le siguió Cenzo. Gio, Ettore y Valentino, por su parte, seguían sin decir nada. Finalmente, Gio y Valentino comentaron que estaban en contra de la idea. Los Bitalli seguían sin participar.
- ¿No tienen nada para comentar? ¿Sólo se van a quedar ahí parados, haciendo nada? -preguntó Cenzo.
-Creo que es una buena idea plantearlo con Leonor-sentenció Luca, siendo más consciente que el resto de que Leonor se había ido porque no toleraba la situación y no quería saber absolutamente nada; le había dado a su hijo hielo para el ojo y se había retirado. Santino suspiró.
- ¡Por supuesto que lo crees! -agregó Cenzo, divertido.
-Cenzo-su amigo cerró la boca ante el tono de Vitto, pero seguía sonriendo, hasta el punto en que logró que su padre sonriera. Luego, desvió la mirada hacia el callado, el cerebro, del Grupo Emperador padre- ¿Ettore?
-Creo que deberían decírselo. Si vas a hacer un movimiento tan arriesgado como este, debe saber que no está pasándote nada real. Sugeriría que, para evitar sospechas, Leonor deje de ir a trabajar por una semana y finja estar enferma. Que se quede con Chiara. Santino muere, todos estamos entristecidos y, finalmente, encontramos a la chica esta... ¿cómo se llama?
-Gabriela-Santino miró al resto de los dos Grupos y, pese a que los padres sí sabían por qué el detalle de que Ettore fingiera no recordar el nombre, los hijos no tenían ni idea por qué lo había hecho: él era un cuarentón especialmente detallista y eso incluía los nombres; sobre todo de la gente que no le agradaba. Luego de unos segundos, Santino comprendió que lo hacía para ver con qué tono Federico se refería a su hija.
-Gabriela, bien. Vitto, ese es tu trabajo-el nombrado asintió.
-Marco-pidió-pásame la rosa-su hijo lo miró, extrañado-pásamela-Giorgio sonrió, divertido, desde la pantalla. Cenzo se rio y Ettore se cruzó de brazos. Parecían niños.
- ¿Por qué tanto?
-Voy a decirle a tu madre que vas a fingir tu muerte-inquirió, mirando a su hijo-cuando más dulce actúe yo, menos va a enfadarse-los amigos de su padre se rieron a diestra y siniestra de esa situación.
-Le pondríamos el pecho a la bala contigo, Vitto...pero lo decíamos metafóricamente-inquirió Giorgio.
-Eres tan divertido, Giorgio-tomó la rosa, la olió y suspiró-Cenzo...
-Si en diez minutos no vuelves, envío a Angelo, tranquilo.
-Gracias.
- ¿En serio? ¿tanto?
-Santino, conozco a la mujer con la que me casé-salió de la habitación.
- ¿Qué creen ustedes dos? ¿O van a quedarse ahí parados como si nada?
-Si quieren saber cómo piensa nuestro grupo...
-Eso requeriría que tengan un grupo funcional.
-Y que piensen-terminó Giorgio. Ettore lo detuvo y habló:
-Muchachos, tengo trabajo. Santino-el susodicho lo miró-cuídate, ¿bien? Si algo llegara a pasarte...
-Lo sé, Ettore, lo sé-en cuanto las despedidas se terminaron junto con la llamada, los Bitalli se fueron, considerando que el trabajo, en realidad, ya estaba terminado.
Santino se recostó en la cama y reconsideró sus opciones; no eran muchas. Marco se sentó a su lado.
- ¿Por qué no vas a ver a Giuli? Explícale lo que va a pasar...
-Ella no debe saberlo. Su actuación debe ser la más exacta posible, ¿cómo o por qué Gabriela lo creería si Giuli no la está pasando para nada mal?
-No puedes no decírselo. Va a sufrir mucho, Santino, mucho.
- ¡A mí tampoco me fascina, pero no tengo más opción! -Marco se acuclilló delante de él.
-Estoy contigo, hermano. No pienso dejarte, ¿de acuerdo? -Santino lo miró-Giuli es parte de las chicas del Grupo. Díselo, ve con ella. Tenla una última vez hasta quién sabe cuándo. Luego, vuelve aquí y prepara todo. Tienes que decírselo-Santino suspiró y se dejó caer en la cama.
-Tienes razón-sentenció. Tomó el teléfono del bolsillo, le envió un mensaje a Valentino y este le contestó que se lo haría llegar a Giuli. Ella contestó, según su amigo, que lo vería en una hora en el mismo lugar.
Alguien tocó la puerta pidiendo permiso para pasar. Pese a que tanto el recostado en la cama, como el acuclillado habrían preferido evitar tener esa conversación, cuando Brina cruzó la puerta con lágrimas en los ojos, ninguno pudo resistirse a escuchar lo que tuviera que decir.
-Brina.
-No puedo seguir ignorándolos en todos lados.
-No pretendíamos que lo hicieras-Marco le palmeó la rodilla a Santino para indicarle que él se levantaba para regalarle su atención y que el rubio debería hacer lo mismo; por supuesto, no fue necesario que lo dijera-comienza con tu defensa.
- ¿No van a preguntarme...ni nada?
-No nos interesan las preguntas. Sabemos que te estabas acostando con un profesor.
-Con mi profesor, para ser exactos. ¡Yo le veía el rostro a ese hombre cada vez que entraba al salón y él se jactaba de estar contigo! -se presionó el abdomen cuando la herida lo lastimó.
-Marco, siéntate, ven-Santino lo tomó de los brazos y lo sentó; se quedó parado a su lado, con los brazos cruzados.
-Brina, no estamos enfadados porque te hayas acostado con alguien. En algún momento tenía que pasar...hubiéramos preferido que fuera más tarde que temprano, pero así se dieron las cosas. Lo que nos molesta, además de que sea un profesor, es que no nos dijiste nada; ni de que tenías novio, ni de que te habías acostado con él-se frenó al decir eso último-o puede que eso estuvo bien que no lo dijeras. Pero, ¿entiendes lo difícil que fue para nosotros enterarnos de esta situación...de esa manera?
-Lo entiendo, y lo siento. Pero...me costó adaptarme a la escuela...
-Esa no es excusa, Brina-la cortó Marco, molesto-lo que hiciste no estuvo bien.
-Si lo dicen por lo de ilegal, ustedes...
-Echarnos la culpa de las cosas que crees que hacemos no te exime a ti de las tuyas. Lo que hiciste estuvo mal y nosotros, si llegáramos a hacer esas cosas que tú supones que hacemos, lidiamos con las consecuencias. Nos criaron para eso.
-A mí no. A mí me criaron para aceptar regalos, conquistar chicos y comer bien.
-Dejaste las fotos, Brina, ¿por qué? -preguntó Santino súbitamente.
-No le gustaba tener la cámara cerca. Creo que creía que buscaba una forma de chantajearlo...no tengo idea.
- ¿Dejaste tu hobbie favorito porque este idiota te dijo que lo hicieras? -Brina asintió y tomó su muñeca con la otra mano, en una pose sumisa y arrepentida.
-Brina-llamó Marco-ven aquí-ella fue hasta donde él la llamaba y se sentó entre medio de ellos dos, en la cama-te amamos, pero lo que hiciste fue tan estúpido que, al menos yo, tardaré en perdonarte-Santino asintió cuando ella lo miró en busca de apoyo.
-Concuerdo con él. Tendrás que hacer mucha carrera.
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Santino miraba atentamente a Giulietta, que estaba sentada en el escritorio con un cuaderno abierto.
-Si vas a hacer tarea, me voy a suicidar-ella se rio y lo miró.
-No voy a hacer tarea, pero siempre me gustó hacer garabatos. Me relajan-Santino ciertamente lo necesitaba. Ella volvió a mirarlo-no puedo creer que Federico te haya golpeado-se levantó, se le acercó y toqueteó el moretón; no era gigante, sanaría en unas semanas, pero Giulietta no toleraba creer que lo había golpeado por algo que podría haber evitado si hubiera estado prestando atención.
Santino no respondió al contacto, simplemente la dejó continuar. Ella se sentó sobre su regazo. Él la besó porque ya no toleraba la distancia, no toleraba la inestabilidad en la que estaba; porque quería y la tenía, podía y luchaba por ella. Giulietta jadeó levemente y se levantó; Santino la miró a los ojos mientras ella se quitaba la blusa; lo levantó, le quitó la remera a él y lo instó a que fuera con ella a la cama, ese lugar donde no importaba nada que no fuera su desnudez en contacto. Él se apoyó sobre su cuerpo y se detuvo, la miró. La besó de nuevo, y la pauta para que se detuviera de nuevo fue que las piernas de Giuli estaban apretadas alrededor de su cadera, encerrándolo cerca de su pelvis, cerrando el paso de aire entre ese sector de sus cuerpos. Esperó, se levantó y se sentó en el costado de la cama. Se pasó la mano por el cabello.
-Te pasa algo, ¿qué tienes?
-Tengo que hablar contigo.
-Obviamente; la pregunta es por qué...o de qué, si quieres que sea más específica-él la miró.
-Giuli, ideamos un plan para atrapar a Gabriela-ella se tensó. Parecía escéptica, no muy convencida.
-Bien, dime.
-Voy a morirme, Giuli-ella se quedó quieta en el movimiento que estaba haciendo hacia él y lo miró como si estuviera dispuesta a llevar a cabo la acción ella misma. Le latía fuerte el corazón, las lágrimas se acumularon en su garganta, junto a la tensión por la inflamación muscular que debía estar experimentando. Le temblaron las piernas.
- ¿De qué demonios estás hablando?
-No literal...
-Esa fue la peor forma de comenzar a decir algo así.
-Vamos a fingir mi muerte-ella suspiró, destensándose un poco-eso incluye, por supuesto, que tú deberías actuar como si fuera el peor día de tu vida.
-Santino, ¿creen que Gabriela es estúpida? -él la miró, desconcertado. Ella se levantó y lo miró desde el costado de la cama-puedo asegurarte que ustedes de negocios y dinero entienden muchas cosas, pero yo entiendo de mi hermana; sabrá que no te moriste, sabrá que no pasó nada y sabrá que es todo por ella. Vendrá por mí de todas maneras-él se levantó de golpe y tomó su rostro entre sus manos. Giulietta se las quitó y se alejó unos pasos de él, toqueteándose el labio- ¿por qué no vinieron a hablar conmigo? Y, además, ¿quién inventó este plan? ¿Y cómo vas a morirte?
Santino le explicó, a grandes rasgos, cuál era el plan: iba en el medio de la carretera, en un intento de cambiar de carril, un auto lo choca. Muere súbitamente por un golpe contundente en la cabeza, el auto se prende fuego...en síntesis, todo.
-Es demasiado perfecto-sentenció ella al terminar de oírlo-no va a salirte ni la mitad de bien de lo que esperan. Es mejor no hacer nada y esperar a que ella venga sola.
- ¿Prefieres que te deje sin protección ni cuidado de ningún tipo? Evidentemente no estás entendiendo mi propósito.
- ¡Morirte no va a hacer que ella deje de odiarme! Al contrario, va a odiarme más. Me echó la culpa por todo lo que le pasó a lo largo de su vida. De hecho, contrario a lo que ustedes creen, ella podría definitivamente matarme. O torturarme primero por haberla privado de tenerte antes de que te murieras, incluso si yo no tengo nada que ver.
- ¿Qué sugieres?
-Espera a que aparezca, Santino. Lo hará. No dudes eso.
Pese a que la idea era que el que muriera debía ser Santino, la que desapareció fue Giulietta.
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¡Hola!
Si les gusta, comenten y voten, realmente me ayudaría mucho.
Muchas gracias.
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Jaque Mate [Completa]
DragosteMiranda comienza otro año escolar. Todo es normal, excepto los nuevos estudiantes. Su novio los detesta, y el mundo parece detenido por los europeos recién llegados. Por su parte, su padre tomó la decisión de escaparle a los recuerdos dolorosos qu...
![Jaque Mate [Completa]](https://img.wattpad.com/cover/149158182-64-k215415.jpg)