Santino iba a morder uno de los pastelitos que Marco había comprado y recordó que no podía comerlos, así que lo volvió a poner en la plancheta.
-Esto es divertido-comentó cuando su hermano se acercó hacia él luego de haber estado coqueteando con una chica.
- ¿Qué es divertido?
-Se siente como si estuviésemos en Milán de nuevo-Marco sonrió, apoyó el trasero en la mesa y se cruzó de brazos-explícame tu estrategia. Detalle a detalle, por favor.
- ¿Quieres que te explique qué, exactamente?
-Quiero oír la parábola mezclada con el ajedrez-dijo, divertido.
-Cameron movió el Rey en su cumpleaños...si yo quiero ganar a la Reina, tengo que dejar de avanzar con peones.
-Los peones son buenos, aseguran el terreno.
-Son lentos. Yo no puedo seguir yendo lento si Cameron piensa ser bruto.
- ¿Consideraste que Miranda no va a volver con él?
-Consideré que no quiero que le ponga una mano encima-Santino sonrió de costado, contento, y se mordió el labio.
-Entonces, ya es tuya, hermano. Es tu deber como ciudadano de este mundo y miembro de esta familia-Marco se rio y lo miró.
- ¿Qué vamos a hacer luego de esto? -su hermano lo observó detenidamente, sin comprender del todo lo que quería decirle- ¿volveremos a Milán o nos quedaremos un tiempo más? -Santino iba a contestar, pero se quedó atragantado en el medio de su discurso- ¿qué tienes?
-Tu respuesta-Marco miró hacia donde él veía. Tanto Miranda como Giuli tenían un cambio de imagen, pero en Miranda era más radical; mientras lo único distinto en Giuli, además de que en lugar de lacio tenía el cabello enrulado, era que tenía medias de un negro opaco hasta arriba de la rodilla que seguían de un tono más traslúcido hasta debajo de la falda, ¡la falda!, que Marco no veía porque estaba oculta por un tapado negro. Pero, ¿Miranda? El cabello largo castaño ahora le llegaba hasta un poco debajo de los omóplatos, en un degradé a rubio. Por supuesto, también lo había enrulado. Tenía los ojos delineados y un delicado granate cubriéndole las uñas; Marco miró detenidamente que no era del estilo de la manicura francesa que lucía sin falta todo el tiempo, sino que era simplemente capa sobre capa de granate.
-Me está complicando el plan-Santino se rio.
-Eres Marco Di Paolo, asúmelo-su hermano sonrió y se cruzó de brazos.
-Eso es tan cierto-comentó, narcisista. Santino sonrió, divertido.
-Tampoco te pases.
Ese primer día de vuelta a clases, Miranda definitivamente tenía varias cartas bajo la manga del tapado negro con el que había llegado.
-Me estoy muriendo de frío-comentó Kaz, al lado de Marco- ¿ustedes qué son? ¿Osos polares? ¿No tienen frío?
-En Milán ha llegado a hacer tres o cuatro grados bajo cero-Kaz se estremeció-y teníamos que ir a la escuela igual-el ruso se encogió dentro de su abrigo.
-Tengo que levantar física o mi madre va a matarme-comentó, bebiendo del humeante café con leche.
-Hicieron un grupo de estudio-sentenció Marco, poniéndose los guantes de cuero negros.
-Tampoco estoy tan desesperado-Marco y Santino se rieron un rato ante los comentarios varios de Kazimir, hasta que él decidió que se tenía que ir. Miranda se acercó y fue directo hacia Marco.
- ¿Quieren ver el último cambio?
- ¿Te tatuaste?
- ¿Conoces a mi madre? -ambos asintieron-no gracias, quiero vivir-Santino se rio y Marco sonrió, sentándose en el banquito- ¿quieren verlo o no? -los dos hermanos habían hecho el trato tácito de que, si Marco tenía la oportunidad de dejar libre a quien había sido en Milán, lo iba a hacer y Santino estaba preparado para dejarlo pasar sin meterse en el medio y la situación se le presentó antes de lo esperado. Miranda se desabotonó el tapado y levantó su camisa, mostrándoles un pequeño arete con una cereza colgando de su ombligo. El pequeño brillante rojo resaltaba en el medio, luego, la pequeña cereza caía delicadamente, otro brillante verde era la hoja y, nuevamente, dos rojos formaban las cerezas. Marco apoyó la mano en su cintura desnuda y Miranda perdió la sonrisa, pero no quitaba los ojos de él, el dedo de su hermano se movió con mucha lentitud hasta acariciar levemente el arete, luego volvió a ponerla donde estaba en el inicio. Santino sonrió y se cruzó de brazos. Marco levantó la mirada desde donde estaba sentado, la miró detenidamente a los ojos y sonrió.
-Es muy bonito-Miranda tragó saliva.
-Gracias-trató de recobrar la compostura y no lo consiguió. Marco sonrió, seductor. Santino sonrió, seguro.
- ¿Alguna razón en particular por la que decidiste un cambio de imagen tan radical? -preguntó Santino cuando ella se sentó al lado de Marco.
-Decidí que todo era muy soso, así que lo cambié-Santino sonrió. Amaba eso de Miranda, esa capacidad para adaptarse a los cambios...como el hecho de que no había captado el dialecto milanés del todo al principio y ahora parecía entenderlo bastante bien. Santino era consciente de que Gio, Pietro y Valentino tenían mucho que ver en que ella pudiera hablarlo medianamente bien; era una realidad que el dialecto milanés era algo que ninguna persona de Italia entendía, por más que hablara italiano...menos una persona que no hablaba italiano tampoco.
La situación fue muy divertida, de hecho: Gio le había asegurado que para decir que alguien te quería, se decía io voglio, Miranda se le acercó a Marco y le había dicho:
-Io ti voglio, Marco-y su hermano la había mirado con mucha intensidad, tratando de sacarle a base de miradas si entendía realmente lo que le había dicho.
-Miranda-le había dicho Santino, luego de reírse- ¿tienes idea de lo que le dijiste?
-Que te quiero, ¿no dije eso? -Marco había succionado sus labios dentro de su boca, evitando reírse.
-No confíes en Gio, Miri. Sólo no...no confíes en él-luego ellos le habían explicado que si ella decía "ti voglio" hablaba de un sentido sexual, una connotación violenta de deseo. Para decirle que lo quería, que lo amaba, en un sentido romántico, debía decirle: "ti voglio bene". De cualquier manera, ninguna de las dos cosas le gustaba a Marco dado que ella no lo decía con el sentido real; no todavía, al menos.
En la vida actual, Giuli se acercó hacia el grupo y trabó su mirada en Santino, dado que era el único que estaba parado.
- ¿Y tú? -preguntó Santino, mirándola- ¿tienes algún cambio notorio?
-Ninguno...a menos que hablemos de la falda.
- ¿Por qué llevas falda? -preguntó, curioso.
-Decidimos que no seríamos peones de nuestro cuerpo de nuevo, ¿verdad, Miri? -ella la miró y asintió.
-Lindo momento para decidirlo, ¿verdad? Pleno invierno-Giuli sonrió, pero no contó del invierno que pasó en Rusia... ¡eso sí era frío! Se encogió dentro del tapado, dejó que la bufanda granate cubriera su boca y metió las enguantadas manos dentro de los bolsillos.
- ¿Qué hacen aquí?
- ¿En la escuela?
-En el patio.
-Siempre estamos en el patio-contestó Santino simplemente.
-Sus hermanos están dentro.
-Ya lo sabemos...
- ¿Por qué el patio? -preguntó, remarcando que la pregunta apuntaba a cosas del pasado.
-Siempre estábamos en el patio, incluso cuando nevaba. ¡Y sí que nevaba! -Marco sonrió, recordando.
-Me encantaba la nieve-fue el turno de Santino de sonreír; ambos levantaron la mirada hacia el cielo, como si esperaran que comenzara a nevar en ese preciso momento.
-Te encantaba todo, y todas-Marco lo miró y sonrió.
-No te hagas el santo, eras peor que yo.
- ¿A qué te refieres con que era peor que tú? -preguntó Giuli, curiosa, alternando la vista entre Santino y Marco.
- ¿Jamás te preguntaste por qué no apostábamos con él?
-No me gustaba apostar-sentenció Santino, divertido.
-Perdíamos-Santino miró hacia el suelo. Aparentemente, Giuli también lo sabía. Marco era consciente de que Miranda lo sabía porque él se lo había dicho, pero Giuli era otro asunto.
-Explícate, por favor.
-Nosotros competíamos entre nosotros a ver quién se ganaba a la mujer, y si Santino jugaba, perdíamos. ¡Era una cosa impresionante! -Santino hizo una mueca, divertido.
- ¿Por qué ese talento?
-No tenemos ni idea, ni de qué decía ni de cómo, pero nos ganaba... ¡cosa buena que no le guste apostar! -Santino sonrió.
-Bueno, terminado el asunto, tengo clase...-levantó el morral del piso y se lo colgó- ¿vienen, señoritas?
-Por supuesto-Santino habló con Giuli, tratando de separarla de Marco y Miranda, mientras su hermano culminaba el receso. Miranda ayudó a Marco a juntar los papeles que tenía desperdigados por la mesa y se los tendió.
-Pregunta.
-Pregunta-asintió Marco.
- ¿Qué tienes hoy? -Marco terminó de juntar sus cosas, cerró la cremallera, se colgó el bolso y, sonriendo, la miró.
-Nada...simplemente tengo mis objetivos más claros-estaba tan cerca de su boca que Miranda separó los labios involuntariamente. Marco se mordió el labio, sonrió y le rozó los labios con los suyos-sólo eso-movió la boca con suavidad, rozando con sus labios la piel de su rostro todo el trayecto hasta su oído-espero que sepas, que tú eres el objetivo-le dio un beso en la mejilla y se alejó.
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Jaque Mate [Completa]
RomantikMiranda comienza otro año escolar. Todo es normal, excepto los nuevos estudiantes. Su novio los detesta, y el mundo parece detenido por los europeos recién llegados. Por su parte, su padre tomó la decisión de escaparle a los recuerdos dolorosos qu...
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