Andrew Koltov es enigmático, silencioso y oculta un terrible secreto, Jeane hará todo por ayudarlo.
☽ ☽ ☼ ☾ ☾
Jeane Miller cree que su primer año en la universidad será sencillo, al menos eso es lo que parece cuando se muda de su ciudad natal para...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El primer día de clases nunca fue divertido para mí. Si no todo lo contrario. Odiaba con fuerza esos días. Y hoy no fue la excepción. Mi primer día en la universidad debía ser agradable e inolvidable, ¿no? Pues hasta el momento era de lo peor. Mientras corría por el campus hacia mi primera clase del día, renegaba con todas mis fuerzas en mi mente a la alarma en mi teléfono que casualmente no sonó. También renegaba contra aquel chico que me había dado la indicación incorrecta cuando le pregunté dónde se encontraba el salón F-205. Al parecer quedaba en la facultad de Lenguas. Y yo había ido al de Ciencias, que quedaba en el lado extremo del campus. Cortesía de ser la nueva, supongo, y culpa suya (del ofensivo chico) por darme mal la dirección.
Ya podía sentir el sudor agruparse en mi espalda y cuello. Aquellas sandalias que usaba no ayudaban para nada en mi carrera por el amplio lugar.
Renegué en mi interior el haber perdido el tiempo leyendo y viendo series esta semana libre, en vez de averiguar por adelantado la ubicación de mis clases. Tal vez de esa manera no hubiera perdido mi tiempo preguntándole a alguien al azar la ubicación de estas. Aunque por nada del mundo me arrepentía haber terminado la serie Riverdale en estos días.
De lo que sí me arrepentía era de haberme maquillado. Puesto que ahora estaba sudando como un caballo y todo mi tiempo invertido en verme bien se había ido al tacho. Al igual que mis ganas de asistir a clases.
Mientras corría por el césped verde, me percaté que varias personas me observaban. No sabía si era por mi falda corta o las pintas que llevaba. No me importaba aquello. Solo quería llegar a mi salón de clases lo más rápido posible.
Cuando llegué a la facultad correspondiente a mis clases. Subí rápidamente por las escaleras hacia el segundo piso, no tenía tiempo para perderlo esperando al ascensor. Además en mi recorrido pude divisar varios salones de clases e inclusive una biblioteca y sala de estudio. Busqué en el amplio pasillo mi salón de clases y cuando lo vislumbré, mi semblante alegré cayó al ver que la puerta ya estaba cerrada.
Miré mi celular para ver la hora. Estaba atrasada veinte minutos y yo solo quería aventar mi teléfono al suelo por no haber sonado cuando debía. Aunque eso no podía ser posible si quería ahorrar dinero. Mi cabecita formó una idea brillante que luego se apagó al darme cuenta lo ridícula que era; faltar. Darme la vuelta e irme. Mi yo responsable tomó el asunto por los cuernos. Debía asistir a mi primera clase. Una becada como yo necesitaba todos los créditos aprobados al final del semestre. Además, aún no me decidía por la carrera electa. Mientras pasaban los dos años de cursos básicos iba a pensarlo muy bien. Tomar aquella decisión no estaba en mis planes aún, pero era necesario aprobar todo para mi brillante futuro.
Toqué la puerta y esperé. Mientras lo hacía, saqué de mi bolso un pañuelo desechable del empaque y lo pasé por mi rostro. Cuando lo volteé vi que había una gran macha del color de mi base. Genial. Se me había quitado el maquillaje.