Capítulo 15 - Dichos inciertos

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Aquel sábado por la tarde Koltov me canceló la clase

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Aquel sábado por la tarde Koltov me canceló la clase. Supuestamente dijo que tenía algo urgente y no dio más detalles. Ni siquiera pregunté por su urgencia. Solo le aseguré que todo estaba bien y que lo dejáramos para la siguiente semana. En cuanto recibí su mensaje me forcé a no estar decepcionada, sumergiéndome en el mundo de la fotografía, editando las fotos que debía enviar a Joel. No sabía si mi compañero, Koltov, había hecho el informe, pero yo ya estaba preparando las fotografías increíbles que había tomado. Me pasé toda la tarde en ello. Ni siquiera respondí los mensajes de Trisha ni Jeremy cuando me preguntaron si iba a ir a la fiesta. Ellos tenían una fiesta cada fin de semana. Yo era prácticamente una turista recién llegada a esta ciudad, conocía a muy poca gente, y relacionarme con borrachos en una fiesta con alcohol y baile no era mi tipo de ambiente. Ni siquiera para socializar.

Parte de mi domingo consistió en lo mismo. Aunque no exactamente editar fotos de los chicos de la banda, sino de alguien en específico. Y no porque estuviera enamorada o alguna cosa así. Realmente, y con toda la sinceridad del mundo, Koltov tenía un rostro hecho para ser fotografiado. Así que me pasé parte del domingo holgazaneando en mi habitación, comiendo Papitas Lay's, tomando Coca-Cola y sentada en mi cama con la laptop en mis piernas. Estuve tan enfocada en aquella edición que perdí parte de mi tarde en ello. Si tenía diez fotografías de Koltov, era poco. Incluso cuando escuché el motor de una camioneta estacionar en la vereda, me alteré un poco, como si hubiera sido captada en in fraganti haciendo algo malo. Mi trabajo consistía en editar las fotos y pasárselas a Joel por correo, pero eso ya lo había hecho. Únicamente estaba contemplado las fotografías restantes en mi laptop pensando en lo curioso y extremadamente taciturno que era Koltov. Para mí era un enigma muy extraño lo que sucedía con él.

Aún recordaba los años cuando éramos niños y asistíamos a la misma escuela en nuestra ciudad natal. Él era un niño normal; corría, se reía muchísimo y siempre se metía en problemas por ser el más travieso de la clase. Todos querían ser amigo suyo y nadie, nadie se atrevía a no invitarlo a su fiesta de cumpleaños. Era como el rey en nuestra clase. Los niños y niñas siempre se divertían a su lado. Yo nunca fui su amiga, pero recordaba haberme reído por sus ocurrencias en clase. Siempre estaba dispuesto a hacer reír a la gente. No podía creer el gran cambio que había hecho hasta el día de hoy.

Ver a este chico, Andrew, ahora con esta actitud distante y compararlo con su pasado era surreal.

Cerré mi laptop y decidí acercarme a la ventana abierta, de donde provenía el sonido que anteriormente había llamado mi atención. Se trataba de la camioneta de Koltov, de ella bajó algunas compras en bolsas y las cargó en sus brazos antes de entrar a su departamento y dejar la puerta abierta.

Rápidamente me calcé en mis sandalias y salí con mis fachas domingueras; un short gris de tela y una camiseta blanca y ancha. Mi cabello anudado en lo alto de mi cabeza en un moño para mejor comodidad y que éste no me fastidiara a la hora de editar fotos en mi laptop.

Lo que dure nuestro amor | ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora