Capítulo 44 - No puede ser

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Con una sonrisa gigante en mi rostro, probablemente viéndome como una maniática, me acerqué a Andrew y sin decir nada lo besé

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Con una sonrisa gigante en mi rostro, probablemente viéndome como una maniática, me acerqué a Andrew y sin decir nada lo besé. Lo tomé por sorpresa pero logró fundirse conmigo en el beso, reaccionando rápidamente al cerrar sus ojos y entreabrir sus labios para profundizar el beso. Corrientes de electricidad me recorrieron el cuerpo entero aún cuando Andrew ni siquiera me tocaba. Él único contacto entre nosotros era el de nuestros labios unidos y nuestras lenguas deslizándose en un ritmo lento.

Sólo había pasado una mañana sin él y ya me sentía así de necesitada. Mis mejillas se calentaron por pensar así.

No noté que alguien estaba detrás.

—¡Vino Andrew, el no..., novio de Jeane! —gritó Alie a mis espaldas, haciéndome saltar. Reí al ver la expresión de vergüenza en el rostro de Andrew. Le guiñé un ojo cuando Alie corrió a abrazarlo como si lo conociera de toda la vida. Él sonrió con sus labios hinchados y estrechó entre sus brazos a una emocionada Alie—. Ho...hola, Andrew.

—Hola, Amelie —dijo él encantado con mi hermana. A Alie se le pusieron rojas las mejillas, pero sonreía como si hubiera visto a su persona favorita.

—¿Has veni..., venido a ver a Jeane? Ella dijo que tenía planes más tarde. ¿Saldrán juntos? —preguntó inocentemente.

Acaricié su cabello mientras Andrew me analizaba.

—Sí. —Su boca se frunció en una mueca que me hizo reír internamente. Lo miré hablar, sin parpadear—. He venido porque tenemos planes. ¿Estás lista para ir a nuestra salida, querida cumpleañera?

No pude evitar reírme.

Alie sonrió al tiempo que nuestros padres la llamaron. En cuanto se fue, con otra sonrisa dirigida hacia nosotros, Andrew entrecerró sus ojos hacia mí.

Levanté las manos sin dejar mostrar mi diversión.

—Era decirle a mis padres que tenía planes para más tarde o se quedarían aquí por siempre. —Su mirada de espanto fue la única respuesta que tuve. Le hice ojitos—. ¿Has venido a pasar el rato conmigo? Necesito salir de aquí antes que mamá empiece de nuevo con el discurso de escoger una carrera universitaria que dé mucho dinero.

Rodé los ojos.

Él asintió como si me entendiera. Hacía más de un mes, cuando conocí a sus padres, estuve conmocionada al saber que su padre era de aquellos que imponían a sus hijos las cosas que deberían hacer. Mis padres no eran exactamente así, pero se les acercaba mucho.

Aproximadamente una hora atrás, mientras mi padre me daba una pequeña charla en el auto sobre escoger una carrera, estaba a instantes de explotar y decir que había elegido estudiar fotografía. Y que nada ni nadie iba a hacerme cambiar de opinión, pero me callé.

Como dijo Joel ayer, estaba aterrada por mi futuro. Y aterrada de decirle a mis padres lo que realmente quería. Por miedo al rechazo, por miedo a la negación. Y sobre todo, por miedo a la decepción.

Lo que dure nuestro amor | ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora