Andrew Koltov es enigmático, silencioso y oculta un terrible secreto, Jeane hará todo por ayudarlo.
☽ ☽ ☼ ☾ ☾
Jeane Miller cree que su primer año en la universidad será sencillo, al menos eso es lo que parece cuando se muda de su ciudad natal para...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Insegura de cómo portarme o qué hacer, me senté en el sillón libre que estaba al lado de las puertas de vidrio y contemplé a mi alrededor. Nunca había estado en un estudio de tatuajes, estar aquí era toda una novedad por lo que decidí darle un buen vistazo. El lugar estaba iluminado por luces rojas, creando un ambiente un poco oscuro y, a mi parecer, misterioso. En las paredes había muchas fotografías de tatuajes de todos los tamaños, formas y colores. Me sorprendió ver fotos de personas que se habían tatuado el cuerpo por completo. Un escalofrío me recorrió el cuerpo de sólo imaginar la aguja en mi piel.
Andrew estaba sentado en la silla de cuero al lado del propietario viendo un libro de tatuajes y hablando de lo que iba a hacerse. Yo no tenía ni idea, pero al parecer él ya lo tenía pensando. El propietario era un hombre que tenía mil perforaciones en el rostro. Le tendió a Andrew un cuaderno con la hoja en blanco y un lápiz para que dibujara el diseño que quería.
Mientras, yo miraba aterrada la pistola de aguja descansar sobre una mesa con varias tintas alrededor, también oía el sonido de una pistola funcionando a algunos metros de mí. Nosotros estábamos cubiertos por una cortina oscura, así que no podíamos ver a quien tatuaban, pero de solo imaginármelo quería salir corriendo de aquí.
Empecé a golpetear mi pie contra el suelo en un tic nervioso.
El hombre, de las mil perforaciones y tatuajes en el cuerpo, cuando vio el dibujo de Andrew asintió y precedió a hacer la réplica del diseño en una hoja para palparla sobre la piel de Andrew y ver si lo quería allí.
Estuve inquieta durante la próxima hora, especialmente cuando Andrew se sentó y cerró los ojos cuando la aguja perforó su piel justo en el antebrazo. Me mordí las uñas, despeiné mi cabello, jugué Candy Crush, le pregunté al dueño dónde estaba el baño e incluso hablé con Andrew mientras lo tatuaban, pero nada pudo hacer para que mi nerviosismo desapareciera.
Una vez que estuvo listo, yo ya no tenía uñas y mi cabello estaba revuelto, pero por fin pude exhalar. El sonido de la aguja era como una abeja perforar mi oído, y una vez que dejó de sonar me sentí libre. Andrew estaba tan relajado que incluso había recostado su cabeza en el respaldar del asiento y me miraba con seriedad. En su brazo se podía ver el tatuaje que no era de gran tamaño. Me hizo una seña para que me acercara, y yo absorta, lo hice. Ni bien observé su tatuaje, sonreí como una boba olvidándome completamente de los nervios de antes. Allí en su piel blanca y libre de vello, se apreciaban varias notas musicales de tamaños pequeños conformando una nota musical grande.
—Me encanta —susurré absorta en ello. Su piel estaba enrojecida, pero la idea de la música tatuada en su piel me encantó. Lo miré a los ojos—. Es un tatuaje perfecto.
Andrew sonrió.
El tatuador nos miró con gesto sonriente.
—Debes lavar el tatuaje con agua tibia y jabón neutro por lo menos dos veces al día —indicó. De un estante cogió un bote de pomada y se la tendió a Andrew—, y luego debes echarte esta pomada.