Capítulo 21: ¿En amor y compañía?(Yo opino que es relativo)
Pongo la música a tope y paso el rato hasta que sea la hora de comer. Bailo de aquí para allá sin parar, pero sin exagerar, que es esta casa nunca se sabe...
Lo que yo os digo. Se abre la puerta sin ni siquiera avisar. Sé que es Roberto, porque Álvaro siempre da unos golpes antes de entrar, los del servicio no entran si estoy yo dentro y Saúl no creo que sea.
- Es hora de bajar, peque.
Ya sabía yo que era él.
- ¿Y vienes sólo para decirme eso?-pregunto mientras me giro hacia él.
Le conozco perfectamente. Si sólo fuera eso hubiera mandado a alguien a que me avisara.
- No, también venía a decirte que se queda Saúl a comer.
¿¿¿Y???
- Pues muy bien, ¿y a mí qué?
Se sienta sobre mi cama con un suspiro (y sin pedir permiso, debería añadir).
- No me ha dicho nada con respecto a ese tema, pero creo que es obvio lo que pasa entre vosotros.-dice, clavando el azul de sus ojos en los míos.
¿Ah, sí? ¿Es obvio? ¡¡Pues que alguien me lo explique, por favor!!
- ¿Por qué no dejas al lado tu estúpido orgullo y vas a hablar con él?
Me rió, ofendida.
¿Y esa parruchada?
- Si quiere decirme algo, que deje él a un lado su estúpido orgullo, como tú dices, y me lo diga. Si no es así... yo no tengo nada que decirle.
- Sólo te intentaba dar un consejo.-contesta Roberto, abriendo la puerta de mi habitación para salir.
- No necesito ese tipo de consejos, muchas gracias.
Cierra sin decir nada, pero sacudiendo la cabeza de forma cansina.
Idiota.
Me pongo unos pantalones blancos encima del bikini y bajo a comer. Y pensar que tengo que soportar a tanto chico junto... es horrible sólo de imaginarlo.
Me han dejado libre, encima, la cabecera de la mesa, con un hermano a cada lado y un amigo al lado de éste. No sé si me he explicado bien. Vamos a ver, Roberto a la izquierda, a su lado Saúl, y Álvaro a la derecha, con su amigo Ezequiel a su lado.
O sea, que soy la única fémina entre tanto machomen. Bueno, de machomen poco, la verdad.
Oye, una cosa... ¿cuándo ha venido el amigo de Júnior? No lo he visto entrar, ni siquiera he oído el timbre.
Este chico pasa más tiempo en esta casa que yo misma.
Bueno, el caso es que me siento en mi sitio y traen la comida. Siento la mirada burlona de Roberto mirarme y le imito.
- ¡Oh, pobrecita, nuestra chica preferida está marginada!
¡Qué gracioso es, madre!
- Estoy acostumbrada.-le contesto.
Sin querer, miro de refilón a Saúl, que se tensa ante ese comentario. Tengo razón y lo sabe. Además, en parte es culpa suya.
ESTÁS LEYENDO
La historia de mi penosa vida adolescente: Loretta.©
HumorLoretta es una adolescente de diecisiete años que vive con sus dos hermanos y su ocupado padre. Es una atípica niña rica y su vida transcurre sin problemas... hasta que un accidente de su mejor amigo, Rubén, y la casual aparición de un misterioso ve...
