Capítulo XL

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EMILY

Cuando Alex se fue lloré todo el día, Callie estuvo conmigo en cada proceso angustiante de aquel nefasto día. Lloré tanto, que algo dentro de mi pecho se removió liberando un peso que anhelaba por salir, pero seguía ahí llenándome de angustia.

Callie me abrazaba con fuerza mientras yo lloraba. Ese día no hubo otra pauta a seguir. Solo lágrimas y recuerdos mientras él se alejaba en un avión.

Callie fue mi apoyo durante una semana completa, ante cualquier recuerdo que evocara la sola mención de Alex yo lloraba y ella me consolaba e intentaba hacerme reír. Pero después de la segunda semana nadie me soportaba. Callie reclutó a Clara, Mili, y a Becca para conformar un equipo anti depresivo.

Así que, después del primer mes aún no superaba su partida, pero gracias a Mia, a las chicas y a Cian, sobrellevaba toda la situación un poco mejor.

El negocio que comenzamos con Becca no fue como esperábamos, aunque el ánimo de mi hermana nunca decayó, ya teníamos suficiente con mi estado. Comenzamos un pequeño emprendimiento de servicios de catering.

Nuestro primer cliente canceló la reunión un día antes, cuando ya teníamos los insumos que necesitaríamos para los bocadillos. Donamos cada postre y pastelillo al jardín de Callie, los niños se dieron un banquete de lujo que, a pesar de estar decaída por no poder llevar a cabo nuestro primer negocio, estaba satisfecha de que los niños disfrutaran y fueran felices.

El segundo cliente fue un verdadero fiasco. Cian me pidió hacerse cargo del contrato que ambas partes debían firmar, antes de aceptar un nuevo negocio porque a todas luces nuestro segundo cliente nos quiso estafar. Cian llegó a tiempo, justo cuando ya estábamos listas para ir al lugar convenido a dejar todo.

Esta vez tampoco perdimos las inversiones, Mili me ayudó a organizar una fiesta para los compañeros del colegio de Mia, Becca llevó a sus hijos y llamé a Iris para que llevara a Lena y a Amalia.

Al menos Mia y las niñas fueron felices. Tomé un montón de fotografías y todas se las envié a Alex. Hice posar a Callie con su avanzado embarazo, y ella levantó el dedo medio y sacó la lengua. Mili dibujó un corazón con sus manos, Iris sonrió y Clara, que estaba feliz repartiendo muffins de fresa y chocolate, sonrió divertida.

—¿No crees que él también querría una fotografía de ti? ­—preguntó Iris sonriente.

—Debe estar ocupado —miré mi teléfono y me di cuenta que las imágenes ya habían sido enviadas, pero no recibidas—. Ni siquiera sé cuándo las verá.

—Estoy segura de que a él encantaría ver una foto de ti —Iris sacó su propio teléfono, lo alzó y me miró por encima del aparato—. Sonríe, que sufra por lo que se perdió.

—¡Sonríe! —exclamó Callie a un lado de mí. Me rodeó los hombros con un brazo y las dos miramos a Iris—. ¡Diablos! No debería posar contigo —murmuró, solo para que yo la escuchara.

—¿Por qué lo dices?

—Alex utilizará esa foto para masturbarse ­—eché la cabeza hacia atrás y solté una fuerte carcajada, Callie me miró sonriendo.

—¡Perfecto! —exclamó Iris—. Mi príncipe estará feliz —Callie me dio un beso en la mejilla.

—¿Sabes dónde está Mimí?

—Mia y sus amigos estaban con la perrita.

—Le voy a sacar una foto.

—¿Al perro?

—Alex no me perdonaría que no le enviara una foto del perro bebé —Cal bufó y luego sonrió.

Nuestro tercer cliente fue algo diferente. A pesar de que conocíamos a la familia, Cian insistió en que firmáramos un contrato. Lo siento cuñada, pero, ante todo, ella es mi cliente. Fue lo que le dijo a Iris.

No recordé olvidarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora