Capítulo XXIX

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EMILY

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EMILY

—Tengo un compromiso. Una fiesta de beneficencia a la cual debemos acudir —me paré en seco. Ambos estábamos en la habitación y él se estaba desvistiendo. Pasaron unos días desde nuestro matrimonio y aún no dormía conmigo, sin embargo, toda su ropa y pertenencias estaban en nuestra habitación. Tragué en seco cuando se comenzó a desabotonar la camisa.

—¿Debemos?

—Sí, debemos. Eres mi maldita esposa, ¿no? —asentí—. Me avisaron cuando venía saliendo del hospital. Tienes una hora para arreglarte —comenzó a caminar hacia el baño, pero antes se detuvo y me miró—. Usa un vestido largo. Es una fiesta de gala —dicho eso entró al baño y yo enloquecí. Tenía cincuenta y nueve minutos para prepararme.

Alex hizo un trabajo minucioso escogiendo mi ropa

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Alex hizo un trabajo minucioso escogiendo mi ropa. Cada prenda que había en aquel armario era de mi gusto, de mi talla y me favorecía.

Escogí un vestido negro con mangas largas de encaje y un detallado trabajo de pequeñas piedras que le daban un aire sofisticado. El escote era redondo mostrando también los hombros. El diseño tenía una obertura lateral importante que nacía un poco más arriba de la mitad del muslo y seguía en una elegante caída. Maquillé un poco mis piernas para darles un tono bronceado que necesitaba. Los zapatos que escogí eran unos tacones realmente altos, negros con pequeños detalles en plata que estilizaban mis piernas.

El peinado que hice era uno que probé mil veces con Mia y que las últimas veces me resultó. Una trenza suelta entretejida que nacía detrás de la oreja hasta el otro extremo a modo de diadema que rodeaba también la nuca, dejando algunos mechones sueltos.

El maquillaje era bastante simple, le di énfasis a mis ojos con una sombra ahumada oscura que nacía desde el lagrimal y que más al centro del párpado de difuminaba. Apliqué una máscara que le diera volumen a mis pestañas. Usé un rubor en tonos cobres para ocultar las pecas y realzar los pómulos y por último usé un brillo labial sin color.

Estaba aplicando un poco de perfume mientras me miraba en el espejo cuando Alex salió del baño vistiendo un traje de tres piezas negro. Observé como se detuvo cuando me miró. Había un brillo abrasador en sus ojos cuando recorrió mi cuerpo. Dejé el perfume con manos temblorosas y me giré. El brillo en sus ojos se acentuó, pero fue una fracción de segundos y luego la indiferencia predominó.

No recordé olvidarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora