En momentos como esos, una de las ventajas de ser vampiro era que no dormían.
YangYang se había despertado agitado varias veces durante la noche. Estaba teniendo pesadillas, pero no quería hablar de eso.
Lo bueno o malo, era que Yuta había estado ahí para consolarlo y abrazarlo hasta que se volviera a dormir.
No quería arruinar eso. No quería decirle que, en sus sueños, el japonés se había ido. Que lo había dejado ahí, retorciéndose de dolor mientras él seguía con su vida como si él jamás hubiera existido.
No quería que, si lo decía, eso pasara.
– Cachorro – susurró contra su cuello.
El mayor lo abrazaba por la espalda. Así se habían acurrucado la última vez que se despertó.
Estaba cayendo nieve afuera, pero no se preocupaba por eso. Ese día no iba a ir a la escuela.
– No quiero levantarme, hyung – murmuró.
Yuta soltó una suave risa.
– No lo hagas – besó su mejilla – ¿quieres que te prepare algo de comer? –
El menor negó.
No quería nada más que vivir así, abrazando a el amor de su vida.
¿Por qué tenía que besar su mejilla? ¿Por qué tenía que respirar contra su piel y provocarle delicioso cosquilleo? ¿Por qué tenía que estar tan cerca?
Abatido, se incorporó para sentarse, seguido por el otro.
– Tengo que ir al baño – dijo mientras se arrastraba a la orilla de la cama.
Se tomó su tiempo ahí.
Se bañó, se cepilló los dienes, secó su cabello, humectó su piel e, incluso, se puso algo de maquillaje.
– Estoy muy bien – murmuró mientras se miraba al espejo. Resopló – tú te lo pierdes – dijo antes de salir otra vez.
Yuta lo esperaba sentado en la cama de Sicheng.
¿A qué hora pensaba irse? ¿Y por qué mierda se veía tan guapo si acababa de levantarse de la cama?
Bufó. No tenía tiempo para esto.
– Oye, no quiero ser grosero – caminó a su closet – pero tengo que ir a... un lugar – tomó su abrigo.
– Puedo acompañarte – se encogió de hombros.
– No es necesario – sonrió lo mejor que pudo.
No podía llevarlo ahí.
El día anterior, el orientador vocacional de la escuela le había comentado de una institución afiliada a su universidad exclusiva para chicos como él, con la esperanza de que encontrara ahí a su pareja destinada y el dolor cesara.
Al principio pensó que era innecesario, pero ahora que estaba ahí, frente a Yuta, que lo miraba expectante. Mierda, necesitaba encontrar a su otra mitad pronto.
Jisung permanecía silencioso en el asiento del pasajero.
Frente a él, Kun y Renjun mantenían la conversación más trivial, y aún así no podía aportar nada.
Recién regresaba de hablar con su padrastro.
Le habían inventado que había obtenido una beca y que tendría que mudarse para seguir estudiando.
Al hombre no pudo importarle menos.
Y aún así, no se sintió mal.
En todo caso, lo que peor le hacía sentir era que su, ahora líder Kun, no le dijera nada acerca de su don de nacimiento.
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Hunting season
FanfictionNo eran de clases sociales, razas o preferencias diferentes. Su conflicto principal, eran sus especies. O eras un perro, o eras un muerto. Si eras un humano no había problema, a menos que estuvieras con uno de ellos. NCT OT21 (ya sé, dije que no ib...
