Capítulo 35

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El cuerpo de Taeyong temblaba violentamente.

No sabía si era por que afuera estaba nevando, por su desnudez, o por que estaba nervioso.

Jaehyun lo observaba desde la cama, con todo el deseo y expectación que poseía.

– Ven acá – pidió, golpeando suavemente el lugar junto a él.

El rubio obedeció, caminando lento hasta el encuentro de su novio.

Despacio, se deslizó entre las sábanas y se acostó de lado, mirando de frente al castaño.

– Cuida de mí ¿bien? – susurró.

El otro sonrió cálidamente, rodando sobre el delgado cuerpo del mayor para comenzar a besarlo.

– Voy a tratarte como el tesoro que eres para mí – dijo con voz grave.

En otra situación, habría reído por sus propias palabras. Nunca era tan cursi. Apenas y era suave. Pero, definitivamente, era un amante gentil.

Al menos cuando se lo pedían.

Jaehyun lo besó con ternura, posicionándose entre sus piernas con cuidado.

Sin prisa, comenzó a deslizar la punta de su miembro entre las mejillas del otro, lubricando todo lo que le era posible.

Taeyong comenzó a suspirar complacido.

Se sentía bien hasta ahora.

El cuerpo de Jae era pesado, pero se sentía increíble sobre el suyo. Sus ingles soportaban el peso adecuadamente y, aunque estaba seguro que al día siguiente dolería, de momento era mejor de lo que hubiera imaginado.

El castaño se inclinó a besar su clavícula y su cuello. Los chasquidos de sus besos combinados con la respiración ligeramente agitada del mayor eran el sonido de la gloria.

– ¿Estás listo? –

El cuerpo del más bajo se tensó antes de asentir.

Jaehyun se acercó a él y besó sus labios, liberando una pequeña dosis de sedante para que dejara los nervios de lado.

Lentamente, colocó la punta de su miembro en la entrada y se deslizó dentro con cuidado.

El jadeo de Taeyong lo descolocó.

– Puedes con esto, amor – dijo con la voz ahogada.

La estrechez era perfecta. Suave y apretado.

Soltó un siseo tembloroso cuando llegó a la base.

Las piernas del rubio temblaron alrededor de su cadera, abriéndose más en el acto.

– Esto es increíble –

– ¿Duele? – preguntó el menor.

A él le dolía, eso era seguro. Tenía una prominente erección atrapada entre las tensas paredes de su novio.

– No – negó extrañado – al principio sí, pero ahora es... aaahh – gimió en respuesta cuando el otro empujó.

Gruñó complacido, comenzando un lento y constante vaivén.

– Dios – lloriqueó – esto es mejor de lo que esperaba –

Jaehyun sonrió satisfecho.

No iba a mentir. Había esperado este momento desde que conoció a Taeyong. Casi se ponía a llorar cuando el otro le dijo que era virgen y que quería esperar.

¿Qué clase de hombre había conocido antes de él? ¿Qué hombre podía resistir verlo sin querer hacerle todo eso?

No importaba. Ahora estaba ahí. Y estaba más que honrado de ser el primero.

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