Capítulo 08

677 84 2
                                        

– ¡YoonOh! – gritó, caminando tras él – ¿qué carajo crees que estás haciendo? –

El castaño lo miró, confundido y algo enojado.

– ¿Perdón? –

– Sabes de lo que hablo – se acercó – ¿qué hacías cazando en esas tierras? –

– Yo no estaba cazando nada – hizo una mueca – sólo paso por ahí. Nunca me he detenido a nada más –

– Ah ¿no? – entrecerró los ojos, incrédulo – supongo entonces que el animal moribundo no tiene nada que ver contigo —

El castaño tragó duro.

– Yo no lo hice –

– Claro – bufó.

– Yo no lo hice – insistió enojado.

– ¿Quieres entonces que piense que fue alguno de ellos? – frunció el ceño – ellos viven de criar esas cosas –

– ¿Y desde cuando te importa? – resopló una risa – la última vez que vi, estabas feliz de joderles la vida –

Mark abrió la boca.

Quería decir algo, pero no tenía nada. Era verdad. Él iba a joderles la vida.

– Eso no lo estoy haciendo yo – murmuró finalmente.

– Aún así, no los ayudarías si pudieras – aseguró – nunca lo hiciste –

Eso también era verdad.

Mark había habitado la tierra por bastantes décadas durante las que ejerció varios oficios de los que siempre sacaba ventaja. Nunca con fines caritativos.

Era, casi en su totalidad, gracias a él que su familia tenía todo el dinero que tenía.

Y, parte de su pasado oscuro, también era gracias a él que el territorio perteneciente a las manadas en la ciudad se fuera volviendo cada vez más pequeño.

Incluso tenía una reputación.

En el pasado había hecho y deshecho a su gusto en contra de esa especie en específico.

Claro que, con el tiempo y algunos acontecimientos que no los involucraban, cambió un poco su actitud hacia ellos.

Ahora pensaba que el enemigo podía ser de cualquier especie. Ya había conocido lo más nefasto del mundo gracias a todos sus años, y la maldad venía en humanos algunas veces. O incluso alguno de los suyos.

Así que, su aversión actual hacia los lobos, era la misma que tenían los demás. Para él era como estar tratando con animales salvajes.

En su cabeza no concebía que un montón de perros quisieran involucrarse con la sociedad como si no representaran un peligro.

Claro, los vampiros eran peligrosos también. Incluso más letales. Pero había atestiguado muchas menos veces a un vampiro atacar a un humano que a un lobo. Pensaba que, si un lobo se enojaba, no podía conservar la calma y tener una conversación civilizada.

Ya se había enfrentado a ellos en su forma de lobo, y los malditos ni siquiera parecían recordar lo que habían hecho cuando regresaban a ser humanos.

Y recordar a Hansol sólo reafirmaba lo que pensaba.

Aún no sabían con certeza lo que había pasado, pero siempre habían tenido la misma idea. Había sido uno de ellos.

Entonces sí, cualquier cosa que hiciera ahora en su contra, era predecible.

En fin.

Ya no había nada que hacer.

Hunting season Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora