Capítulo 22

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YangYang llegó de la escuela exhausto.

Tuvo dos exámenes ese día y estaba seguro que había reprobado uno de ellos.

Aunque no podían culparlo.

No había estudiado por que pasaba demasiado tiempo observando a Jaemin, esperando encontrar una pista para corroborar si lo que le había dicho Yuta hacía unos días era verdad.

Pero no tenía nada.

Jaemin se la había pasado desanimado los últimos días. No estaba comiendo bien y pasaba la mayor parte de su tiempo encerrado en su habitación. Eso podía significar que estuviera estresado, pero hasta ahora no daba indicios de realmente estar involucrándose con un vampiro.

Tan ensimismado iba que casi pega un grito del susto cuando vio a alguien más parado en su habitación.

– Mierda – espetó – ¿qué carajos haces aquí? –

El otro se giró a mirarlo.

– Lo siento – se disculpó cuando notó que lo había asustado – sólo venía a ver como estabas –

– ¿Y no pudiste tocar la puerta y esperar a que te abriera como la gente normal? – reclamó mientras se quitaba su enorme abrigo.

En menos de un segundo, el otro se acercó a él y comenzó a palpar su cuerpo.

YangYang se contrajo, tímido.

– ¿Qué estás haciendo? – murmuró.

– Me aseguro que estés bien – respondió como si nada.

– Yuta – lo empujó – deja de tocarme. Estoy bien –

El mayor lo miró antes de asentir, no del todo convencido.

– ¿El otro lobo ya no regresó? –

– No – se encogió de hombros – supongo que lo asustaste –

– Genial – sonrió de lado – te traje unas cosas – dijo mientras le extendía una bolsa.

Dubitativo, el menor la tomó y examinó su contenido.

Frunció el ceño y luego levantó la mirada hacia el vampiro, que lo veía expectante.

– ¿Juguetes para perro? – hizo una mueca de disgusto – ¿es una broma? –

– ¿No juegas con eso? –

– Eres un estúpido – rió – y tienes mal gusto –

– No sabía que más traerte – admitió avergonzado – y quería ver que estuvieras sano y salvo. La última vez tuve que salir huyendo por que necesitaba cazar, pero hoy estoy bien. Así que... aquí estoy –

– Con un juguete chillón y un freezbe –

– También te traje dulces – se encogió de hombros – sí comes dulces, ¿no? –

– ¿Dulces para humano? – el otro asintió – entonces sí –

– Genial –

YangYang sonrió, agradecido.

Luego de eso, se quedaron en un silencio incómodo.

¿Por qué Yuta seguía ahí? ¿Y por qué lo miraba así?

– Bueno – carraspeó – mi hermano está a punto de llegar, así que... –

– ¿Cuál hermano? – interrumpió antes de ser echado.

– Jaemin –

– No creo – negó – hoy mi hermano fue a recogerlo a la escuela –

El menor abrió la boca, indignado.

Hunting season Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora