Before

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Before: JohnTen

YoonOh bufó hastiado.

Era la tercera vez en la semana que el estúpido contador de su empresa cancelaba una reunión.

Bien, sí, era un hombre ocupado. Pero YoonOh también lo era y nunca le andaba cancelando compromisos de trabajo a nadie a menos que fuera cuestión de vida o muerte, y en su caso no sucedía.

Además de eso, odiaba cuando se tenía que reunir en un lugar rodeado de jóvenes que fantaseaban con su historia romántica como en los best seller. Y eso era cada que el maldito quería.

En resumen, su contador era maestro en la universidad (no sabía de qué y francamente no le interesaba) y frecuentemente le pedía que recogiera o le llevara documentos ahí.

Y ahí estaba él, esperando al hombre que iba doce minutos atrasado y no se había molestado en avisar.

Los vampiros odiaban la impuntualidad pero, ¿al tipo le importaba?

Parecía que no.

Apenas comenzaba a debatirse entre regresar a la oficina o quedarse a esperar más, cuando alguien tocó su hombro suavemente, llamando su atención.

YoonOh se giró con el ceño fruncido, pero tan pronto lo miró, arqueó una ceja.

Un chico de tez blanca con el cabello oscuro y ojos de gato lo miraba desde abajo mientras sonreía radiante.

Era muy hermoso.

Su perfil era impecable, su cuerpo bonito y su sonrisa era simplemente deslumbrante.

– ¿Tú eres YoonOh? – preguntó.

El otro sonrió en respuesta.

– Yo soy quien tú quieras que sea, lindo –

No se perdió como el recién llegado soltó un discreto suspiro cansado antes de volver a sonreír con amabilidad.

– Sí, bueno. El señor Song me envía por los documentos que ibas a traerle –

– Claro – asintió, entregándole el legajo.

– Es algo ligero – entrecerró los ojos – falta algo –

– Cierto – hizo una mueca – era otro documento, lo siento – se encogió de hombros – tal vez tenga que ir a casa por ellos, ¿te molesta acompañarme? –

Mentira. No tenía que ir. Bien podía pedirle a sus hermanos o secretario que se lo enviaran, pero quería coquetearle al muchacho.

– No me molesta, pero tengo algo de prisa – frunció los labios – ¿podemos ir y regresar rápido? –

– Claro – le extendió la mano – no me dijiste tu nombre –

– Chittaphon – respondió con simpleza.

El mayor asintió, cediéndole el paso hacia su auto.

En el camino a su casa, conversaron superficialmente sobre las clases, trabajos y otras pocas cosas.

El chico, que había pedido que le llamara Ten, estudiaba en la universidad, era tailandés y era bastante joven. Todo el tipo de YoonOh.

Después de un rato de conducir, el mayor le dejó entrar a su casa.

– ¿Puedes esperar aquí mientras voy a mi estudio? – pidió cuando llegaron al vestíbulo – sólo iré por los papeles y regresaré en seguida –

– Claro – respondió sin sonar interesado.

Una vez solo, se dedicó a husmear.

Le gustaba la decoración de esa casa. Era más bonita que la suya, y mucho más grande.

Hunting season Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora