Capítulo 19

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– No entiendo por qué te gusta tanto caminar a tu casa – se quejó Jeno – es muy aburrido –

Jaemin soltó un suspiro pesado.

– Precisamente por eso lo hago. Para poder despejarme –

– ¿Esto te despeja? –

– Casi siempre es silencioso, así que sí –

– Bueno – siguió, no pareciendo afectado por la insinuación de que era molesto – pues a mí no me parece la gran cosa. Es más, creo que podríamos estar haciendo cosas doscientas veces mejores que esto y... – se detuvo en seco.

Todo pasó muy rápido.

Iban a cruzar la calle. Apenas alcanzó a jalar la mano de Jaemin para quitarlo del camino de ese auto que iba a gran velocidad y se estacionó frente a ellos.

El corazón del lobo latía desenfrenado por el repentino susto.

El conductor abrió la ventana.

– No quise asustarlos – sonrió con cierto cinismo.

El vampiro rodó los ojos.

– ¿Qué haces aquí, hyung? –

– Sólo pasaba y te vi aquí caminando con éste... chico – lo miró de reojo – así que dije "¿por qué no darle un aventón?" Pareces en problemas —

– No estoy en problemas – se cruzó de brazos – vine por Jaemin a la escuela y voy a acompañarlo lo más cerca de su casa que se me permite –

– Jeno... –

– Yuta – replicó.

El mayor entrecerró los ojos.

– Como quieras. Pero ya estás apestando – dijo antes de acelerar y perderse en el fondo de la calle.

Jaemin tragó duro.

– Él parece muy amable – murmuró.

– Llegas a encariñarte mucho – respondió sarcástico – ¿estás bien? –

– Sólo me asusté – admitió, poniendo una mano sobre su pecho.

El otro chasqueó la lengua.

– Siento mucho que mis hermanos sean así – negó decepcionado – sé que parecen malas personas, pero en realidad no lo son. Sólo son un poco... ¿clasistas? –

– Eso parece – rió – pero te lo advertí – reprochó – nada de esto hubiera pasado si te hubieras ido cuando te dije que te fueras –

– No lo hiciste –

– No directamente – sonrió de lado.

– Pero quería caminar contigo – hizo un puchero – no puedes culparme por... –

– ¿Lee Jeno? – llamaron a espaldas de ambos, haciéndolos girarse – sabía que no lo había imaginado – sonrió – ese del auto era Yuta. Estoy seguro –

Jaemin frunció el ceño.

Era un muchacho bajito, de cabello oscuro, delgado y muy, muy bonito.

Hermoso, de hecho.

– Renjun – exclamó Jeno, antes de caminar hacia él para atraerlo en un abrazo – Dios, que lindo estás hoy –

– Siempre – alardeó – ¿y qué estás haciendo en el centro? – preguntó, ignorando totalmente la presencia del peli gris.

– Sólo vine a ver a un amigo, pero... – miró a Jaemin – él parecía querer deshacerse de mí todo el tiempo – sonrió.

El aludido abrió y cerró la boca, balbuceando un intento de respuesta.

Hunting season Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora