Capítulo 33

60 8 2
                                        

Salgo de mi primera clase, dirigiéndome a toda prisa hacia la cafetería porque estoy demasiado hambrienta por haber venido sin desayunar. Hoy jueves, mi primera clase empezó a las ocho, sin embargo quise venir más temprano que de costumbre porque tenía que hacer una presentación en el salón, y quise organizar todos los materiales que utilizaría antes de que llegaran mis compañeros. Afortunadamente todo me salió como lo esperaba; y no es para menos, me preparé bastante para que mi participación se ganara los elogios del profesor.

Al entrar a la cafetería, busco una mesa vacía y me siento hasta que una chica viene atenderme. Sin pensarlo demasiado, ordeno un wrap de pavo con vegetales, y un chocolate caliente. La chica anota mi pedido rápidamente, y luego se va.

Sin siquiera darme cuenta, me sumerjo en mis pensamientos olvidándome de todas las personas que están a mi alrededor. Esta semana se ha sido bastante lenta para mí, quizás me ha dado esa impresión porque no he tenido más tiempo que para estudiar. No he sacado un momento para más nada, ni siquiera he vuelto a ver a Amîr. Es cierto que he intentado verme con él, pero Amîr siempre interponía una excusa para evitar vernos. Toda la semana fue así. Sólo cruzamos algunas palabras un día, pero nada más.

Me animo a pensar que él al igual que yo, también debe de estar muy enfocado con sus deberes de la universidad, y esa es la razón principal por la cual no ha podido verse conmigo, sin embargo mi subconsciente es constante al restregarme en la cara que Amîr simplemente no quiere verme.

De todas formas tanto en su casa como en la mía hay demasiada tensión debido al evento que se llevará a cabo mañana. Supongo que él también debe estar preparándose para tomar posesion del puesto que le será asignado dentro de la administración. Aún me hiere un poco que Amîr no me haya comentado nada al respecto, pero cada vez en las que he pensado hablarle de ello, me pellizco el antebrazo para controlarme. Amîr no tiene porqué contarme si no lo desea.

"En serio?" Me cuestiona mi subconsciente, y juro que me la imagino arqueando sus cejas de forma incrédula. Yo sé que antes yo solía agobiar mucho a Amîr con mis constantes interrogantes, pero no sigo siendo la misma. Le he proporcionado más espacio del que él pudo haberme pedido.

Por otra parte, Amîr también tiene muchas cosas en qué pensar. Sé muy bien que ese tema del viaje, y su boda lo tiene atosigado por lo que prefiero no incomodarlo mucho. Quizás desee estar sin la compañía de nadie en estos día, aunque debería ser todo lo opuesto.

Una hora más tarde llego a casa, y me sorprendo al ver un auto parecido al de Támara estacionado afuera. Sigo mi camino hacia la puerta principal de mi hogar, y tras cruzarla empiezo a escuchar la voz de Helen proveniente de la sala de estar. Voy hacia allí, y en efecto, encuentro a la señora Cannon sentada en el sofá.

-Hola Liza, qué tal estás? - me saluda la mujer cuando me ve.

-Estoy bien - le comunico al tiempo que le ofrezco una sonrisa.

-Pues me alegro de que al menos tú si estes guardando la calma, porque en mi casa se respira puro estrés con el tema del crucero - informa la tía de Amîr de forma un tanto divertida, por lo que yo sonrío al respecto.

-Ven, toma asiento - me indica Helen, mientras yo le obedezco - Támara y yo iremos en unos minutos a coordinar algunos puntos con el estilista que nos asesorará mañana.

-El estilista y maquillista - especifica la señora Cannon muy emocionada con la idea.

-No pensé que íbamos a requerir de los servicios de un asesorador - digo mi opinión sin vacilaciones. Yo pensaba maquillarme yo sola.

-Por supuesto que necesitamos asesoría, toda la prensa estará allá y debemos lucir perfectos ya que los ojos estarán sobre nosotros - me explica Támara con mucha convicción.

Mas de ti ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora