Capítulo 54

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- Qué... - comienza a decir, pero es como si no encontrara las palabra - Esto debe ser una broma, verdad? - supone en tono demasiado duro.

-No es una broma, señor Cox - comienzo a decir - Liza y yo estamos legalmente casados y la verdad lamento que esto haya sucedido de esta forma - le digo honestamente porque no me gusta que el padre de mi esposa me vea con malos ojos.

-Pero no entiendo tu eres... - empieza a hablar, y como sé qué es lo que va a decir, decido callarlo diciéndole lo único que puede evitar que él mencione que soy homosexual delante de Liza.

-Yo amo a su hija! - le confieso con demasiada seguridad en mis palabras.

Me inunda la emoción que experimento al decirlo libremente, y también por el hecho de que lo digo en frente de Liz. Por alguna razón siento que me acabo de quitar una piedra de encima, aunque sé que Liz no está consciente de lo que eso significaría para ella si tuviera todos sus recuerdos.

- La quiero como nadie más la querrá, señor Cox, y no hay algo que me obligue a dejar de sentir esto - termino mi confesión reparando en el rostro de incredulidad del hombre que está delante de mí.

El padre de Liz, inestable por la sorpresa, se sienta en el sillón que está detrás de él. Se queda en silencio dirigiendo la información. Entonces le hago una señal a Liza para que nos sentemos en el sofá frente a él. Necesito que se convenza de que su hija estará bien conmigo.

-Sé que está situación es extraña para usted, - hablo tranquilamente - no hago esto por capricho ni tampoco para incomodarlo, se lo juro. Yo sé que usted cree que siento es imposible, pero no es así, desde hace mucho tiempo tengo algo con su hija y usted vio algo de ello el día del evento de inauguración del crucero - le recuerdo, y entonces él se dirige a Liza.

-Pero lo que no entiendo cómo fue que te casaste con él si no lo recuerdas - le reclama o más bien parece un regaño - Qué fue lo que te hizo para que hicieras esta locura? Porque honestamente ese matrimonio no tiene validez bajo tu condición - endurece mas la voz y me sorprendo con la respuesta que ella de da.

-Amîr no me puso una pistola en la cabeza, yo me casé con él porque confié en lo que me dijo que teníamos y finalmente lo hice porque sencillamenre quise hacerlo - dicta con mucha determinación.

No me gusta que se enfrente así a su padre porque sé que si no tuviera amnesia jamas le hablaria de esa forma; no obstante, no voy a negar que me encanta que me defienda.

-Y entonces qué van hacer ahora? Se casaron, perfecto!, ahora cuéntenme qué es lo que sigue - nos reta como si hubiésemos hecho esto sin premeditación.

-Liza se irá a vivir conmigo en un apartamento cerca de la universidad - le informo seguro de lo que digo.

El señor Cox por impulso a lo que escuchó se pone se pie, y me dice que eso no va a pasar. Liza yo igualmente nos ponemos de pie, entonces ella le habla.

-Yo quiero irme con él, me siento bien con él y me tranquilizaría que no se oponga - expresa con mucha suavidad en su tono de voz.

-Tu familia sabe esto? - me cuestiona, y yo le digo que no, digo que lo sabrán tan pronto como pueda.

-Bien, está bien! Adelante con sus planes, - se rinde finalmente, no sin antes hacerme una advertencia - solo spero que no le arruines la vida a mi hija.

-Eso no pasará y lo verá porque usted seguirá siendo parte de su vida - le aliento a lo que él asiente aunque evidentemente inconforme.

Liza busca la pequeña maleta que tenía preparada, y después de guardarla en mi auto, salimos a comer para luego llevarla a su terapia.

Mas de ti ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora