Amîr reduce su andar cuando llegamos hasta unas escaleras inclinada hacia arriba; tan pronto las empezamos a subir, puedo visualizar al fondo una puerta corrediza de cristal la cual él abre cuando tenemos alcance.
Lo primero que siento al cruzar la puerta es el abrazo de una suave brisa. Amîr, suelta mi mano y camina dejándome atrás maravillada con el lugar.
Es una azotea hermosa. Avanzo a paso lento por el lugar observando cada detalle. El lugar tiene una iluminación espectacular. Me fijo en los elegantes muebles que hay en el espacio donde más adelante se encuentra una piscina de forma rectangular. Aún impresionada, me giro descubriendo una pequeña cocina abierta en la cual está Amîr buscando algo en una despensa. Entonces vuelvo a mirar al frente con la intención de pararme al borde de la pared que limita el espacio.
– Aquí tienes – dice Amîr cuando se destiene a mi lado. Veo que me extiende un vaso de cristal el cual recibo de una vez. – Es un licor de naranja – me informa al tiempo que mira al frente de la ciudad dando un sorbo a su bebida.
Sin decir nada, lo pruebo y admito que me gusta.
–Sabe muy bien – le digo y él responde con un petulante "lo sé " para después darse la vuelta yendo en dirección de los asientos.
Lo sigo de una vez, y tomo asiento en el mueble que le queda al lado. Veo que la botella de la bebida está sobre la mesa al frente nuestro por lo que decido ubicar mi vaso ahí.
–Estás bien? – le pregunto cuando lo noto pensativo.
Él, en respuesta, gira su rostro hacia mí, y con una mirada un tanto recta procede a tomarse toda la bebida de un solo trago sin quitarme los ojos.
El chico a mi lado arruga la cara a consecuencia de su impulsivo trago de alcohol; yo me quedo observándolo por unos segundos hasta que él vuelve a ubicar su mirada al frente. Yo también lo hago.
–Pasa algo malo? – pronuncio las palabras con suavidad. Él se queda callado por unos segundos, pero después responde.
–No te importa, – me da una mirada seca, y luego vuelve a fijar sus ojos al frente – pero me da la gana de contarte – agrega finalmente el muy pretencioso.
No puedo creer la capacidad que posee este chico de sonar tan creído. Es como un talento el cual utiliza para acorralar o ridiculizar a los demás; aunque opto por ignorar eso, y quedarme en silencio esperando que diga algo.
De pronto veo que Amîr se echa un poco hacia la orilla de su asiento, e inclina su postura y su cabeza un poco hacia abajo. Después se decide a hablar.
–Mi familia quiere que vaya a Emiratos para conocer a la nueva chica con la que quieren que me case – confiesa con voz caída mientras que con ambas manos se echa el cabello hacia atrás. – No creí que volvería tan pronto, me da miedo ir allá porque no sé si vaya a regresar . – me dice y no puedo dejar de mirarlo con compasión.
–Imagino que...
–No tienes que decir nada – me interrumpe endureciendo el tono – No necesito saber qué piensas – me cohibe, pero yo no estoy dispuesta a que me limite.
–Tú no puedes prohibirme que me exprese. Si quieres que me mantenga callada pues pídeme que me vaya – protesto manteniendo la calma para evitar alterar el ambiente.
Amîr me mira a la cara por unos segundos, y después suspira rendido como si quisiera decirme que haga lo que quiera. Entiendo que me da luz verde para hablar.
–Analizando tu situación pienso que mantengas la calma para que puedas pensar con la cabeza fría – empiezo a decir la primera parte de mi argumento, mientras lo observo servirse más bebida.
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Mas de ti ©
RomanceUN FENÓMENO POR DESCUBRIR. Al principio era rabia, era curiosidad... era él. Mudarse a San Francisco era parte de un plan sencillo: estudiar, respirar, seguir con mi vida. Pero entonces apareció él. Hermoso. Intenso. De esos que no piden permiso pa...
