Punto de vista de Liza
Tengo la mente hecha un nido con todo lo que ha venido aconteciendo desde que desperté en este hospital. Primero está el hecho de que no conservo ningún recuerdo en mi memoria, haciéndome sentir ajena a todo a mi alrededor, y por otro lado está ese chico llamado Amîr quien se niega a salir de mi mente desde el momento en que salió por esa puerta.
Admito que me impresionó bastante ver cómo se enfrentó a su madre justo en esta habitación. Desconozco las razones de este chico en portarse tan a la defensiva con esa mujer, sin embargo yo, (tratando de atar cabos) pude comprender que quizás ella es una de las personas que se oponen a la relación que él dice que teníamos.
Me cubro el rostro con mis manos en un momento en el que la frustración toma dominio de mí. Cómo pudo pasarme esto? Hay tantas cosas que quisiera saber. Tengo muchas preguntas las cuales no tengo idea de quien me las pueda contestar porque simple y llanamente no sé a quien recurrir.
Sé que ese señor que aparentemente es mi padre, sería la persona ideal para decirme todo lo que quiero saber, pero ¿qué puedo hacer si él me resulta completamente un extraño? ¿quién confiaría en lo que le diga un extraño aun jure ser parte de tu familia?
De repente me descubro el rostro cuando un zumbido dentro de la habitación llama mi atención. Miro todo el alrededor y no veo nada. Sé de antemano que ese sonido proviene de un teléfono móvil y es por ello que me esfuerzo en encontrar su ubicación. Me bajo de la cama llevando conmigo la solución que me canalizaron por medio de un catéter, y comienzo a buscar en el asiento del largo mueble pegado a la pared. Luego, al no encontrar nada, tiro mis rodillas al suelo para inclinarme con el fin de mirar por debajo del mismo sillón sólo consiguiendo una molesta punzada en mi cabeza al levantarme.
Sigo buscando dirigiéndome esta vez a un estrecho armario ubicado al extremo derecho de mi cama. Lo abro y el zumbido se hace más cercano. Miro hacia un pantalón y una bonita chaqueta que hay dentro, la cual intuyo que es mi ropa. Halo la última prenda que vi y ¡Bingo! Ahí está el artefacto.
Voy en dirección a la cama una vez tengo el móvil en mis manos, y luego de colocar nuevamente la solución médica en el pedestal, me recuesto para deslizar la pantalla del celular de forma inmediata. "Missed call" Leo en la pantalla y al mirar el remitente, aparece un número no identificado.
Ignoro esa llamada y me dispongo a entrar al icono que tiene notificaciones. Inmediatamente abro la app, leo los nombres de Emma, Abuela, Nancy, Papá, Helen, y paso por alto otros más hasta encontrar el que me interesaba ver.
Selecciono el chat de Amîr descubriendo de inmediato lo que hablamos. Noto que no hablábamos desde ayer, y en el contenido de las conversaciones de nosotros no se percibe nada romántico o amoroso, sin embargo mi ritmo cardíaco se activa con ferocidad cuando encuentro una fotografía enviada por él de hace dos dias. Mi corazón no se acelera por el simple hecho de verme en una foto junto con él, sino más bien al ver la manera en que nos encontramos.
Me quedo estudiando la fotografía asimilando que Amîr me tiene abrazada desde atrás mientras ambos estamos indiscutiblemente desnudos. Bueno, yo al menos hago un intento de cubrirme con una sábana, pero finalmente el resultado es el mismo. Me llama la atención por un instante un reluciente collar de piedras rojas que tengo colgado del cuello. Es muy hermoso y me asusta saber porqué lo tengo puesto en un momento como ese.
Observar esta imagen con racionalidad me hace confirmar que lo que me dijo este chico hace unos minutos es totalmente cierto, y más tomando en cuenta que ambos nos mostramos bastante felices de estar así; tan aparentemente rendidos al sentimiento que nos resguardaba en ese momento.
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Mas de ti ©
RomanceUN FENÓMENO POR DESCUBRIR. Al principio era rabia, era curiosidad... era él. Mudarse a San Francisco era parte de un plan sencillo: estudiar, respirar, seguir con mi vida. Pero entonces apareció él. Hermoso. Intenso. De esos que no piden permiso pa...
