Capítulo 27

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Miro mi reloj una vez más mientras espero por Amîr para ir al aeropuerto. No he vuelto a verlo desde la otra noche que estuvimos en la piscina, pero al menos nos hemos mantenido en contacto. Al día siguiente de esa noche, tuvimos una extensa conversación telefónica en la cual nos esforzamos en dejar todo el asunto solucionado.

Vuelvo a ver mi reloj, y finalmente me llega un mensaje de Amîr avisándome que está afuera esperándome. Le aviso a Helen y a mi padre que ya voy a marcharme, y estos se insisten en acompañarme a la salida. Arrastro mi maleta junto conmigo, y cuando todos estamos en la calle, Amîr sale del auto inmediatamente.

–Hola – me dice el pelinegro un tanto retraído, y después saluda a mi familia a la vez que toma mi equipaje para meterlo en el baúl del auto. Yo por mi parte me despido de Helen, de Sofía y de mi padre antes de entrar al vehículo tomando asiento al lado del volante.

Amîr se toma unos segundos con mi padre, es increíble cómo él siempre consigue retenerlo, tomando en cuenta que a Amîr no le gustan mucho las conversaciones. No obstante, con mi padre siempre se ha mostrado respetuoso y atento.

–Tienes los boletos de avión? – pregunta mi amigo cuando por fin entra al auto.

–Si, aquí están – respondo mientras miro por la ventanilla para decirle adiós a Sofía y los demás cuando el auto comienza a ponerse en marcha.

–Con mil indirectas tú padre  me dejó claro que voy a este viaje como tu guardaespaldas – bromea, y yo ruedo los ojos porque ya sé en qué plan se pone mi padre cuando intenta protegerme de algún modo.

–Me disculpo por él, ya sé cómo se pone – digo con pesar, pero a Amîr parece no molestarle, al contrario parece divertirle. En el resto del camino no hablamos mucho, encendimos el reproductor de música y eso fue todo.

****

Me alivia mucho ver que llegamos al aeropuerto con tiempo de sobra. Prefiero esperar que arriesgarme a perder el vuelo. Amîr y yo dejamos el auto en el estacionamiento para recogerlo cuando regresemos de Ohio, así todo sería más cómodo y nadie tendría que venir por nosotros a nuestra llegada. Un suspiro sale por mi boca porque estar hoy aquí me hace despertar una carrera de emociones indescriptibles. En este mismo aeropuerto Amîr y yo nos vimos por primera vez, y de ese día hasta ahora es demasiado por lo que hemos atravesado. No sé si él recuerda eso ahora, quisiera hacer un comentario divertido al respecto, pero lo veo tan pensativo que mejor desecho la idea.

Tan pronto terminamos de hacer el check in, tomamos asiento en una cafetería para comer algo antes de que comience el abordaje. Media hora más tarde, nos llaman para subir al avión, y en efecto subimos.

Una vez tomamos asiento, nos abrochamos el cinturón de seguridad. Amîr, cortésmente me cedió el puesto junto a la ventana gesto que me hace sentir complacida. No puedo creerme que vaya a hacer este viaje precisamente con Amîr, la persona que más me ha causado estragos en la vida, la persona que detesté, y la que ahora quiero con locura. Es impresionante como la vida da tantas vueltas, ¿cómo puedes despreciar a una persona y seguido desearla de forma inexplicable? Espero algún día saber esa respuesta.

Un suspiro se me escapa de los labios, son muchas emociones juntas, muchos pensamientos que vagan en mi mente por lo que pueda ocurrir en este viaje. Pero no me queda más opción que esperar a que las cosas se den como tenga que darse.

Son las 13 horas cuando llegamos al aeropuerto de Cincinnati y mi corazón se acelera aún más con cada minuto que marca el reloj. Amîr y yo tomamos un taxi para llegar a casa de la abuela, la cual debe estar nerviosa esperándonos.

A pesar de que no hace tanto meses que estuve ausente, estar aquí me hace sentir como si hace años que no venía. Miro la ciudad por la ventana del taxi, y cada vez que puedo le muestro a Amîr cosas que son populares de Cincinnati. Hay más cosas que quisiera enseñarle, pero ya tendremos tiempo el día de mañana.

Mas de ti ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora