Cuando finalmente llego a mi casa un exquisito olor invade mis fosas nasales, despertando mi apetito en fracciones de segundos. Dejo la maleta a un lado y voy directamente hacia la cocina en donde encuentro a Helen en compañía de Isabel.
–Me encanta como huele aquí – manifiesto llamando la atención de las presentes.
–Llegaste! – comenta la esposa de mi padre viniendo a mi encuentro para darme un abrazo. Isabel también viene a saludarme y por un segundo me hacen sentir como si estuve ausente durante mucho tiempo, tomando en cuenta que solo me ausenté por dos días.
–Dónde está Sofía? – pregunto suponiendo que debe estar en su habitación, sin embargo su respuesta me notifica lo contrario.
–No está en la casa – me anuncia Helen un tanto emocionada – la inscribimos en un head start para que ya se vaya familiarizando con la escuela – me explica, y yo sonrío al escuchar eso porque parece una excelente idea.
Las tres permanecemos conversando durante un buen rato, pero decido interrumpir la reunión por unos minutos para ir a mi dormitorio a subir la maleta que dejé abandonada en el vestíbulo, y también para darme un baño antes de almorzar. Pretendo ir a la facultad tan pronto almuerce. Hoy perdí mi clase de la mañana, por lo tanto no estoy dispuesta a faltar a la siguiente.
–Le avisaste a Frank que ya estás aquí? – me pregunta Helen una vez nos sentamos a almorzar. Yo le respondo que le llamé por teléfono cuando venía en el auto con Amîr para decirle que habíamos llegado bien, por lo que ella asiente satisfecha.
Según me cuenta Helen, mi padre cuenta con una semana muy ocupada y estresante debido a la inauguración del crucero, siendo por ello que no le será posible venir a comer con nosotras. Pienso por un momento en todo lo que me imagino que debe de resolver mi padre sobre ese evento del fin de semana, y me siento mal por él porque no me gusta sentirlo tan atareado.
Minutos después acabo mi comida, y voy por las llaves del auto de Helen para irme a la universidad. A pesar de que Helen me ofrece su auto felizmente, a mí no me gusta usarlo. No quisiera rayárselo, hacerle una abolladura o peor que quede como terminó el mío.
Resoplo quejándome conmigo misma al recordar lo poco que me duró mi auto después de haberlo traído a San Francisco. Creo que sería conveniente comprarme otro antes de que mi padre se adelante en conseguirme uno, pero para eso debo buscarme un trabajo en el cual me den permiso para estudiar.
Al bajarme del auto, me apresuro a llegar a mi salón de clases porque no quiero llegar tarde. Recuerdo repentinamente que Amîr también tiene clase los lunes al mismo horario que yo, pero no estoy segura de que haya venido gracias a todo el whiskey que se tomó anoche.
Desafortunadamente, el maestro ya se encontraba dando su introducción a la clase cuando abro la puerta llamando la atención de todos. Sin embargo doy una breve disculpa siguiendo mi camino hacia un asiento del fondo. Detesto sentarme atrás, pero por hoy es lo que me toca.
Al terminar la clase, cruzo unas palabras con algunos de mis compañeros para hablar de temas concerniente a lo tratado hoy en el salón. Después, dos de ellos anuncian que deben irse a trabajar por lo que yo los retengo unos minutos más para aprovechar y preguntarles si saben de alguna vacante en la que yo pueda aplicar.
Ellos me mencionan un restaurante cerca del Golden Gate, añadiendo de que es muy buena la paga, pero que no saben si yo estaría dispuesta ya que es tanda nocturna. Yo les respondo que voy a pensarlo en vista de que yo tomo las noches para estudiar, de todas formas les agradezco por la información. Tal vez me anime a ir por más información y quizás consiga cambiar a horarios de la tarde. La peor diligencia es la que no se hace.
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Mas de ti ©
RomanceUN FENÓMENO POR DESCUBRIR. Al principio era rabia, era curiosidad... era él. Mudarse a San Francisco era parte de un plan sencillo: estudiar, respirar, seguir con mi vida. Pero entonces apareció él. Hermoso. Intenso. De esos que no piden permiso pa...
