Capítulo 53

43 1 0
                                        

Me levanto de la cama lo más temprano puedo. Hoy será un día tan intenso que más me vale estar alerta con cada detalle de lo que ocurra en el transcurso del día. Debo mantener todo bajo control.

Me doy una ducha a las carreras, me visto ingeniandomela con la poca ropa que pude traer de casa la noche anterior, seguido bajo al parking, subo a mi auto de una vez y finalmente tomo mi camino a la salida del hotel para pasar a buscar a Liza a su casa porque la ceremonia se efectuará a las 10 de la mañana en la notaría.

En el día de ayer, después que pasé la mañana con Liza, decidí ir a tomar mis clases por la tarde porque realmente ya había presentado varias faltas. Tal como lo tenía en mente, me puse al día con todas las materias, y más tarde, cuando casi oscurecía, pasé por la casa de mis tíos para buscar mis libros, mi computadora y algo de ropa.

Desgraciadamente si alcancé a toparme con la bruja; tuvimos nuestras respectivas "muestras de afecto", para después yo salir de ahí como un volcán hecho larvas.

Respiro profundo al recordar todas las amenazas que me hizo mi madre. Admito que sentí miedo de que fuera a cumplir al menos una de las tantas que me hizo, pero por ahora debo olvidarme de ella y concentrarme en el presente.

Por fin estaciono el auto en la casa de los Cox, apresurandome a bajar del auto para entrar a la casa. Isabel me abre la puerta tras unos segundos de haber tocado y me da su saludo como siempre, al tiempo que me abre un espacio paraque entre a la casa.

Pregunto por Liza de una vez. No estoy para desperdiciar el tiempo. La señora me responde donde se encuentra y rápidamente subo a la habitación de Liz.

Sé que es una locura lo que estoy haciendo con Liza estando ella en ese estado. A veces me pregunto en cómo terminará toda esta pesadilla, pero siendo honesto, no me arrepiento de lo que he hecho, ni me arrepentiré siempre y cuando se trate de mantener a Liza a mi lado.

Toco la puerta una vez me detengo frente al dormitorio de Liza. Seguido la llamo por su nombre para que sepa que se trata de mí.

Liz abre la puerta y al verla las emociones que ella siempre me ha provocado surgen en mi interior recordándome que ella es todo, o lo único que quiero. Como le indiqué que debía vestir algo que no llamara la atención, ella tiene puesto un vestido azul que le llega más arriba de las rodillas. Lleva el cabello atado hacia arriba lo que permite que su rostro se vea despejado. Se ve hermosa a pesar de no estar maquillada.

Su mirada me deja ver lo nerviosa que está y de verdad que la entiendo. Sé que es demasiado para ella. La idea de no recordar nada de su vida, y el tema de casarse con alguien con quien va a ciegas, solo confiando en la relación que le dije que teníamos.

-Cómo estás? - le pregunto cuando me abre un espacio para entrar a su habitación.

-Estoy bien, pero no te voy a negar que siento mucha ansiedad por lo que vamos hacer - me confiesa lo que ya había imaginado.

-Lo sé, y no me gusta que te sientas asi, sin embargo te aseguro que valdrá la pena - trato de darle confianza para no darle oportunidad de que se eche para atrás.

Me llena de impotencia que se sienta así, me daría mucha felicidad si ella estuviera consciente y dispuesta a dar este paso, pero la verdad es que no tengo tiempo para sentir remordimiento justo ahora. Solo estaré tranquilo cuando por fin firmemos esa acta de matrimonio.

- Y tienes todas tus cosas listas? - le pregunto acerca de sus pertenencias y ella de inmediato asiente con la cabeza.

- Si, creo que solo debemos encontrar la manera de sacar la maleta que sin llamar la atención - me comunica preocupada por ese detalle tan insignificante para mí ahora.

Mas de ti ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora