Punto de vista de Amîr
En este preciso momento no poseo la capacidad para describir todas las emociones que estoy sintiendo. Hay un incendio en mi pecho, uno que no se apaga ni con todas las excusas que he repetido durante tanto tiempo. Nunca en mi vida me había sentido tan vivo… tan absurdamente vivo, como ahora que Liza está aquí, desnuda, rendida ante mí.
La miro y me parece irreal.
No entiendo cómo llegamos hasta este punto. Hace solo unos minutos, ella me cuestionaba con esa mirada desafiante, buscando una verdad que yo aún no puedo confesar. Y lo odio. Odio no poder decirle lo que realmente siento, no con palabras, no del todo.
Pero entonces la vi deshacerse de su vestido, y fue como caer al vacío.
Supe que era una prueba de fuego. Una trampa que ella misma me estaba tendiendo. por lo que, consciente de su estrategia, conseguí mantenerme a raya a medida de lo que pude soportar, porque cuando ella comenzó a jugar con mi voluntad de esa manera, ya no pude resistirme más.
Pero no la culpo. Estaba desesperada por respuestas, y esa fue su forma de empujar mis límites, de forzar una reacción significativa de mi parte.
Al principio, lo resistí. Juro que lo intenté. Traté de quedarme quieto, de fingir que no me afectaba. Traté inútilmente de mantener la cabeza fría.
Pero soy humano. Y ella… ella fue inteligente, ella no me dejó opción.
Cuando empezó a tocarme, me rendí. Ya no pude seguir fingiendo. No soy un maldito pedazo de hierro. La deseo con cada parte de mí. Y esta noche, decidí permitirme sentir. Solo por esta noche, me entregué a lo que no me atrevo a decir en voz alta.
Con los ojos puestos en ella, comienzo a descender lentamente. Dejo un par de besos sobre su vientre, y al sentir su cuerpo estremecerse bajo el mío, algo en mí se enciende aún más. Luego, con suavidad, separo sus piernas mientras nuestras miradas se encuentran, cargadas de un deseo profundo, sin máscaras.
No lo pienso demasiado. Solo me dejo llevar.
Me inclino hacia ella, dejando que mis labios y mi lengua la exploren con devoción. Y es ahi cuando su cuerpo reacciona con un temblor incontrolable. El sonido que escapa de su garganta me deja extasiado.
Casi al instante, Liza se incorpora hasta donde puede, buscándome con desesperación. Me besa como nunca antes, con una necesidad que habla por los dos. Y cuando se aparta un poco, su mirada me lo dice todo.
No dice una palabra, pero yo lo capto. Estoy igual de perdido en este deseo.
Me quito el pantalón y el bóxer con manos temblorosas, sin pudor alguno. No hay espacio para timidez cuando su mirada me envuelve así, como si no pudiera creer lo que está viendo. Yo la beso de nuevo y la recuesto con delicadeza, cuidando cada gesto.
Extiendo la mano hacia el pequeño buró y tomo uno de los preservativos que, por coincidencia, vi más temprano. Nunca pensé que terminaría usándolo. Todo esto… es más de lo que pude imaginar.
Siento su mirada sobre mí mientras lo coloco, y no hace falta que diga nada. Sé que le gusta verme así.
Le gusta verme descontrolado, quebrado, necesitado por ella.
Y yo dejo que lo disfrute.
Me acerco, la beso una vez más, y con lentitud, me fundo con su cuerpo. El instante en que entro en ella es silencioso, denso, lleno de emoción. Nada en mí logra describirlo. Solo sé que todo se vuelve más real.
Me muevo despacio, guiado por la conexión que late entre nosotros. Miro a Liz por unos breves segundos y maldición! La amo demasiado, la quiero y no creo que sea posible que este sentimiento se vaya de mi pecho algún día.
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Mas de ti ©
RomantiekUN FENÓMENO POR DESCUBRIR. Al principio era rabia, era curiosidad... era él. Mudarse a San Francisco era parte de un plan sencillo: estudiar, respirar, seguir con mi vida. Pero entonces apareció él. Hermoso. Intenso. De esos que no piden permiso pa...
