MARTES, MAYO 1, 2018.
Nunca me cansaba de mirarlo.
Había despertado hace casi media hora ya, y no podía dejar de mirarlo. Su cabello desordenado caía sobre su piel blanca, tocando incluso sus labios.
Acerqué mi mano a su cabello y lo retiré de su frente en una caricia suave.
Noah soltó un quejido y se giró para quedar acostado frente a mí.
Habían pasado ya diez meses desde que me propuso ser su novio. Y al menos ese mes, la mejor forma de pasarlo era estar acostados en casa.
Ambos habíamos faltado a clases ese día. Al final y al cabo, no tendríamos a nadie que nos estuviera esperando allá.
Eran casi las 12 de la tarde, y ni si quiera habíamos desayunado. Pero a mi no me importaba. Solo quería estar junto a él, y nunca separarnos.
—¿Como despertaste, guapo?
—Asombrado de como luces cuando despiertas. Yo me veo del asco.
Noah se acercó más y pegó su nariz a la mía.
—Un poco quizá. Y tu aliento tampoco es el mejor —dijo burlándose mas de mí.
Me alejé de él riendo, y busqué mi celular que había quedado en mi pantalón la noche anterior.
—¿Qué tal si me preparas el desayuno?
El chico se lanzó sobre mi cintura y me abrazó recostándose en mi espalda mientras yo respondía los mensajes que mis padres me habían dejado en la mañana.
—Es tu casa, tu tendrías que prepararme algo a mí —dije dejando mi celular a un lado y aceptando su abrazo.
—¿Y si no desayunamos? Mejor quedémonos aquí abrazados hasta más tarde, que está haciendo mucho frío.
Negué con mi cabeza.
—Dame tu mano.
Noah me la dio, y comencé a besar su puño mientras lo miraba a los ojos. Llevé mi mano a su muñeca, y luego empecé a deslizar su mano por mi pecho desnudo, bajando lentamente. El chico no paraba de sonreír, imaginando hasta que parte llevaría su mano, pero me detuve en mi abdomen.
—¿Si sientes? Mi estomago está rugiendo, y necesita comida.
—Haz eso otra vez, y te voy a dar de comer otra cosa —dijo antes de llevar su mano hasta mi mejilla y besarme.
La verdad creí que ese beso sería incómodo, quizá porque recién habíamos despertado, pero fue todo lo que quería en ese día.
El beso continuó y empezó a tomar fuerza. Nuestros labios continuaban unidos, mientras nuestras lenguas jugaban la una con la otra. Besarnos había provocado la misma sensación en su cuerpo como en el mío, y lo sabía por el contacto de estos bajo las sábanas.
Noah empezaba a besarme con mayor intensidad, tanto así que sin entenderlo mucho, el chico ya se encontraba encima mío. Fue entonces que agarre sus mejillas y las apreté separándolo de mí.
—¿Qué pasó? —dijo aún con la boca de pato por mi agarre.
—Desayunemos primero, quizá nos bañemos y luego soy todo tuyo.
—Ya eres mío, Carven.
Noah tomó de mis manos y las levantó sobre mi cama, abalanzándose una vez más para besarme. Sus labios impactaron una vez más en mí, soltando pequeñas mordidas y lamidas sobre mi labio inferior.
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Estancado en tu mirada.
RomanceCuando Carven descubre a su novio, Noah, siendole infiel su mundo cae a pedazos. A pesar de las peleas y los gritos que ambos tenían de vez en cuando, Carven nunca se hubiera imaginado que él le haría algo por el estilo. Devastado, Carven deberá dec...
