Capítulo 47.

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MIÉRCOLES, NOVIEMBRE 22, 2017

Kate.

Kate.

Kate.

Kate.

Kate.

Kate.

Mi mente repetía su nombre en busca de una solución. Había pasado casi un mes desde que me confesó que sabía sobre mi relación con Noah, y durante todo ese tiempo lo único que pude hacer fue tratar de evitarla. Con poco éxito, ya que al ser presidente del consejo estudiantil intentaba mantenerme presente con mis actividades, y muchas veces implica estar en un salón con varias personas. Y la mirada que siempre sentía era de Kate.

Después de lo que sucedió en la fiesta con Alejandra, Kate y Noah, intenté calmarme un poco respecto a lo que sucedía, pero no podía. Alejandra me odiaba, pero al menos no me hablaba ni me molestaba. Noah y yo habíamos resuelto nuestros problemas la mañana siguiente al despertar en su cama, y preparar el desayuno juntos.

El único problema que me quedaba era Kate.

No sabía si se lo iba a contar a alguien, o si ya lo había hecho. Tampoco tenía claro si salía del clóset en el colegio, mis padres también lo sabrían. Sin embargo, no estaba dispuesto a dejar que eso sucediera. Emilio sabía de mi relación con Noah, al igual que el imbécil de Javier, sin embargo, ambos ya habían acabado el colegio. Emilio no me hubiese lastimado, y Javier había perdido su oportunidad. En realidad, no conocía a Kate lo suficiente, ¿si me exponía con todos? ¿Qué haría yo en esa situación?

No lo sabía, y el simple hecho de siquiera pensarlo me aterraba. Desde hace mucho había aceptado que era gay, pero aún me aterraba hacerlo público. Al igual que Noah. No podía arriesgar mi relación con él, ni tampoco arriesgar mi propio techo. No estaba seguro de que sucedería en el momento en el saliera del clóset frente a mis padres. La mejor opción era que me aceptaran y dijeran que eso estaba bien, pero como los conocía, lo más probable es que me tirarían de la casa. Y no estaba seguro de que podría ir a vivir con Noah.

Conforme los días pasaron, esperaba que la chica no me hablara. Que nuestro inicio de amistad terminará, y que no nos viéramos más que para decir hola.

Sin embargo, Kate se acercó y mi temor creció:

—Ca, no nos hemos visto hace mucho, ¿podríamos ir a ese café en el que habíamos quedado?

No podía evitarla por siempre, así que acepté. Y cuando dio una sonrisa, no sabía si era verdadera o simple hipocresía, y sus ojos ni siquiera parecían revelarme nada.

Ese día no me vi con Noah en la tarde, y mis padres no habían preguntado a dónde iba. Dakota no había respondido ninguno de mis mensajes, por lo que había parado de insistir.

Dakota me conocía, y tenía claro que no rogaba a nadie para que se quedara.

La cafetería a la que Kate me había citado era completamente desconocida para mí. Nunca había ido ahí, sin embargo, el lugar se encontraba casi lleno en su totalidad y todos parecían estar disfrutando de sus bebidas.

Kate no había llegado por lo que me senté y pedí un café hasta esperarla. El chico que me atendió me dio una ligera sonrisa, y casi se tropieza al verme. No le tomé mucha atención porque Noah me había enviado un mensaje.

"Ya te extraño, vuelve por favor."

Le envíe muchos corazones en mis mensajes y le dejé abierta la posibilidad para vernos.

"Tengo muchas ganas de estar a tu lado. Vuelve puto."

Me reí ante su mensaje, pero dejé de responder al escuchar la puerta abrirse, y ver pasar a Kate por ahí. Su cabello seguía pintado magenta, simplemente que esta vez lo llevaba agarrado en una cola.

Estancado en tu mirada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora