Capítulo 29.

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MIÉRCOLES, MAYO 31, 2017.

Mi mente podía concentrarse en diferentes cosas. Siempre había pasado eso conmigo. Mantenía mis concentraciones en varias cosas diferentes.

En un principio me ocupaba tratando de sacar buenas calificaciones y que no dañara tanto mi vida social. Habría sido sencillo si solo hubiese sido esas dos cosas. También tenía que enfocar mi concentración en ocultar mi homosexualidad.

Las cosas habían cambiado. Debía preocuparme por Noah, mis estudios y mis amigos. Lo que antes parecía difícil podía considerarlo fácil.

Estando agarrado a Noah supe que mi presente era más difícil. Que mi mente ya no se concentraba en otra cosa más que en ese chico y que debía parar ese sentimiento si eso implicaba mi sufrimiento.

-Estamos por llegar.

Mi mirada aún se enfocaba en la carretera la cual parecía estar vacía para que solo estuviéramos los dos. Ansiaba empezar a gritar por lo furioso que estaba con respecto al chico.

Noah tenía novia. La había engañado conmigo, y a los dos nos había engañado con otra chica. ¿Qué clase de persona hacía eso?

-Aquí es donde vive mi amigo.

Miré hacia el edificio encontrando una agradable sorpresa. La fachada tenía un color rojizo junto con un tono blanco. En cada piso se distinguía un pequeño balcón decorado con distintas plantas.

Como Noah, quien sea que viviera ahí, era un niño fresa.

-Ha sido un día agotador. Acabemos pronto con esto.

Esperaba que Noah pronunciara alguna palabra, pero se había cansado de intentar. No lo culpaba, aunque tampoco lo alentaba a que siguiera haciéndolo. Todo era su culpa. Tenía muchas razones por las que estar enojado, así que él debía seguir suplicando mi perdón. ¿Qué estoy pensando?

Tomamos el ascensor sin ninguno decir nada. Me encontraba tan sumido en mis pensamientos que la situación a duras peanas parecía ser incomoda. Para Noah debía serlo.

Dakota debía estar devastada. Emilio la estaba haciendo sufrir más de lo que esperaba y no me gustaba. Ella era alguien a quien no pensaría en lastimar, tanto que verla sufrir me parecía doloroso. Quería hacer algo para cambiar aquella situación pero ni siquiera yo lograba salir de mis propios problemas. ¿Cómo podría ayudar a alguien más?

La música tranquila del ascensor se había detenido y la puerta empezaba a abrirse. Al hacerlo por completo, noté la elegancia que se mostraba en el departamento.

Las paredes tenían un color blanco que se encontraba casi tapado por los diferentes dibujos a blanco y negro de alguien.

Noah entró primero con una gran sonrisa. Entré con algo de pena y curiosidad por saber de quien se trataba.

Las amistades de Noah eran casi un misterio, el chico solía salir casi siempre con su grupo de amigos pero ellos más se veían en el colegio. Afuera de este, Noah conocía a tanta gente que pensar en eso me intimidaba.

El departamento ciertamente era grande. Ya que en realidad todo un piso completo era para él.

Los sillones se veían casi nuevos, al igual que el gran televisor plasma. La cocina tenía diferentes tipos de vinos alzadas al igual que una gran variedad de bebidas.

Estaba asombrado.

-Noah. Amigo.

Un chico apareció de una puerta. Su cabello era largo y rizado, al igual que sus ojos este era de un color café. La bata de baño que llevaba era lo que provocaba que su piel blanca resaltara con algo de sensual.

Estancado en tu mirada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora