Capítulo 31.

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VIERNES, JUNIO 9, 2017.

Los exámenes siempre se me habían hecho una gran idea. Poner a un estudiante a estudiar cosas que habías visto tres meses atrás y que no recordabas no me disgustaba como a muchos.

Es más, se podía decir que me alegraba. Recordar todo lo que había visto y olvidado se me hacía divertido. Además me mantenía distraído de cualquier de mis otros pensamientos.

Lo malo, es que para Steve no era así.
Nos encontrábamos separados y era imposible ayudarlo. Durante toda la semana habíamos estado en su casa, estudiando y (sí, bebiendo) charlando acerca de nuestras vidas.

Solo que la mayor parte del tiempo nos habíamos pasado conversando sobre eso y no habíamos estudiado. Me esforcé en el fin de semana. Steve no.

El examen no estaba difícil. Se podía decir que incluso te habían regalado la nota, pero para Steve no le parecía así. No decía que Steve no fuera inteligente, solo que a veces resultaba ser muy tonto.

Él era capaz de razonar y resolver un examen, pero prefería que la gente le pasara la respuesta. Igual, si se quedaba a supletorios me encargaría de darle un fuerte golpe. Y no ayudarlo a pasar los exámenes.

—Faltan cinco minutos.

Todos soltaron quejidos pero el profesor los hizo callar diciendo que esas eran las reglas y que él no podía hacer nada. Si se hubiese tratado de otro profesor, habríamos aprovechado ese minuto de bullicio para pasarnos las respuestas pero con él éramos incapaz de hacerlo.

Terminé las partes faltantes que tenía justo cuando empezó a retirar los exámenes. Steve se levantó más de prisa de lo que pudo y se acercó a mí.
*
—Vámonos, quier comprar algo de comer.

Salimos del curso y empezamos a caminar. Nuestro grupo de amigos estaba jugando fútbol, y tanto a mí amigo como a mí no se nos ofrecía.
Preferíamos estar sentados.

—Nos falta una semana para que se acabe este martirio. ¿Quieres helado?

Le di una lamida y revisé mi celular. Durante toda la semana pasada, Noah ya no había formado parte de mi rutina. Mi casa ya no estaba rodeado de sus risas y su olor.

—¿Ya tienes tu presentación? Lo que estoy haciendo con Noah va a ser un completo desastre.
—Igual lo mío —suspiró indignado—. La obra que hicimos podría resultar un desastre.
—¿Crees que terminemos las treinta obras antes de que empiece el baile?
—Quizá. Aunque espero que suceda algo al colegio y todo lo que hallamos preparado se quemé misteriosamente...

Lo miré y retuve su mirada. Entonces empezamos a reírnos como desquiciados.

Salimos y fuimos a la cancha. A ambos aún nos faltaba el último examen del día, y yo lo que más quería hacer era ir a mi casa y descansar. Estudiar tanto provocó que tuviera un tic en el ojo durante casi toda la semana.

—Carven, hola.

Una chica se acercó a mí y me detuvo antes de que siguiera caminando. El cabello oscuro de la chica caía hasta su cintura.

—Renata. Hola.

Renata era una chica que había conocido un par de años atrás. Fue una de la primeras amigas que tuve antes de Steve, a pesar de que nos hayamos distanciado nuestra amistad no había cambiado tanto.

—Perdón por llegar así, pero un chico me dijo que estaba buscándote.
—¿Qué chico?

Renata señaló con entusiasmo al chico que estaba con Alejandra. Steve si conocía a Noah, pero justo como Dakota, tampoco entendía la "amistad" que teníamos.

Estancado en tu mirada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora