Capítulo 7.

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LUNES, MAYO 8, 2017

Empezar la semana mirando a la persona que te gusta es una de las cosas más magníficas que podían suceder.

Usualmente llegaba algo tarde en las primeras horas de clases y siempre inventaba excusas que me eran bastante útiles y servibles. Al ser un buen estudiante los profesores confiaban suficiente en mí como para creer en mis palabras.

Pero el día de hoy había sido diferente.

No necesitaba ninguna excusa por llegar tarde porque prácticamente estaba demasiado temprano.

Viendo a Noah.

Definitivamente aquel sábado había sido algo espectacular que quedaría guardado en mis recuerdos por bastante tiempo.

Noah no paraba de mirarme y reírse de los chistes que hacía.

Al despedirnos se acercó a mí y me envolvió en un abrazo el cual horas después no dejaba de pensar.

Además me había invitado a ir al cine lo que era otra cosa positiva.

Quizá por eso estaba demasiado animado.

—Pero miren a quien tenemos frente a nosotros a las 6:45 de la mañana.

Las risas de mis amigos no tardaron en llegar.

Todos sabían que era bastante vago y que si me despertaba temprano era por algo.

—No es tan raro.

Los cuatro chicos se sentaron en la mesa mirándose los unos a los otros.

—¿Lo dices en serio?

《No.》

Sabía que no era la persona más productiva en las mañanas pero realmente era raro llegar temprano.

—No.
—Eso esperábamos.

Todos empezaron a conversar acerca de la fiesta a la que había asistido el sábado mientras se robaban la comida de los platos.

Noah sonreía bastante seguido a sus amigos y no paraba de tomar agua lo cual me provocaba un poco de morbo.

Steve se percató de que observaba a alguien y enseguida habló.

—¿A quién miras?

Todos regresaron a ver hacia atrás mientras que yo lanzaba la manzana contra la frente del chico.

—Auch.
—Debiste abrir tu boca, ¿cierto?

Tomé mi mochila y me levanté del asiento.

Los cuatro chicos me miraban confundidos ante mi actitud pero a mi no me importó.

Quizá estaba algo paranoico acerca de que descubrieran que me gustaba un chico.

Y un par de veces Steve era bastante hablador que podía inventar todo un chisme acerca de porque le había arrojado esa manzana.

Me encaminaba con mis cosas sin ninguna dirección hasta escuchar como alguien parecía llamarme.

—George.

No era mi nombre pero estaba bastante seguro de que me estaban hablando.

Aquella noche de la fiesta me junté con un par de chicos que ni siquiera conocían mi nombre. Todos empezaron a decir que tenía cara de George por lo que me quedé con ese apodo.

Di media vuelta para notar la mesa donde aquellos chicos se encontraban.

Los reconocí al instante.

Estancado en tu mirada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora